Héctor Dada, de la Secretaría General Iberoamericana

No hay bienestar sin salud mental para las personas migrantes

Como universidad pública tenemos la misión de poner el conocimiento, talento y el peso de nuestra historia al servicio de esta comunidad en movilidad: Tamara Martínez Ruiz

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) convocó a universidades y organizaciones nacionales e internacionales que trabajan en distintas iniciativas en favor de la salud mental de las personas migrantes, para reforzar las alianzas y el trabajo colaborativo.

En la mesa de diálogo con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, organizada por la SRE participaron representantes del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior (IMME), la UNAM, a través de Acción Migrante, la Universidad Iberoamericana, la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), la Secretaría General Iberoamericana (Segib), la Secretaría de Salud, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud y la Comisión de Salud Fronteriza México-Estados Unidos.

La migración es un fenómeno complejo que tiene una gran cantidad de aristas, pero exige una reflexión importante sobre las características específicas que tiene la población inmigrante, ya que las situaciones vividas por ellos suelen dejar una huella profunda en su bienestar emocional y psicológico; pero también se requiere, la atención a las personas cuidadoras, aseguró Francisco José Gutiérrez, titular de la Conasama.

Por su parte, María Elena Medina Mora, coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM, y del Programa de Salud Mental de la plataforma UNAM, Acción Migrante, explicó los resultados obtenidos en siete meses de atención, que han representado más de mil registros de personas que ingresaron a la página para conocer de qué se trataba la ayuda en salud mental, de las cuales más de la mitad recibió la atención completa.

Es por eso que es una “gran aliada” la Universidad Nacional Autónoma de México, consideró Fernando de la Mora, primer secretario en la SRE, tras la firma del convenio entre ambas instituciones, en diciembre pasado, para fortalecer distintas áreas de atención a las comunidades migrantes.

UNAM, Acción Migrante es “un ecosistema digital, una estructura virtual, interactiva, que ofrece la Universidad, y entendemos desde una perspectiva integral el bienestar de las personas en movilidad”, detalló Tamara Martínez Ruiz, secretaria de Desarrollo Institucional de esta casa de estudios.

UNAM, Acción Migrante es una postura ética. Como universidad pública tenemos la misión de poner nuestro conocimiento, el talento de nuestra comunidad y el peso de nuestra historia al servicio de las personas migrantes. Esta ha sido la primera etapa del trabajo. Estamos comenzando una nueva fase en la que articularemos más recursos que la comunidad universitaria ofrecerá a las personas migrantes”, añadió.

Al respecto, Francisco José Gutiérrez adelantó que Conasama, a través de la Clínica del Sueño de la UNAM, está buscando desarrollar algunos modelos para fomentar una campaña nacional y que incluya a los migrantes para que puedan dormir y descansar adecuadamente.

Por su parte, Sandra Montes de Oca, directora del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, comentó que en 19 años de trabajo con personas migrantes en algunas ciudades de Estados Unidos han realizado 4 mil 259 atenciones de psicoterapia y acompañamiento emocional.

Héctor Dada, director de la Oficina Subregional de la Segib para México, el Caribe y Centroamérica, advirtió que si no se invierte en la atención primaria de la salud hoy, los impactos económicos y los de salud serán muy serios en los próximos años. “No hay desarrollo ni bienestar sin salud mental”.

Roberto de León, jefe de Oficina del titular de la SRE, agradeció la presencia de las personas representantes de universidades, gobierno y organizaciones, para construir una “ruta crítica de fortalecimiento y de vinculación”, que ha sido con todas las instituciones y la sociedad civil. “Nos llevamos tarea; creo que eso es lo importante. Hay que conseguir más recursos, también debemos tocar puertas, hay que tener los contextos específicos de grupos en particular, la atención a ciertos sectores, las condiciones que están cambiando en Estados Unidos. Nosotros tenemos un observatorio de medidas y leyes antiinmigrantes, y hemos identificado 42 leyes distintas a nivel estatal en Estados Unidos, las cuales tienen distintos impactos en nuestra población. Entonces, es un proceso que está cambiando y que implica reacción y modelos diferentes de atención”.

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