Otorgan emeritazgos a Estela Morales, Eduardo Bárzana y Eduardo Chávez

Fotos: archivo Gaceta UNAM.
El pleno del Consejo Universitario (CU) aprobó otorgar el grado de investigadora emérita a la doctora Estela Mercedes Morales Campos; y de profesores eméritos a los doctores Eduardo Bárzana García y Eduardo Antonio Chávez Silva, del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI), de la Facultad de Química (FQ) y de la Facultad de Artes y Diseño (FAD), respectivamente.

En su tercera sesión del año, el pleno del CU estuvo de acuerdo en otorgar la Medalla Gabino Barreda a 200 alumnas y alumnos de bachillerato y licenciatura, quienes culminaron sus estudios en 2023 y 2024 y obtuvieron el promedio más alto de calificación de su generación.

Infodiversidad y democratización del uso de la información

Estela Mercedes Morales Campos tiene una labor excepcional en el desarrollo de la bibliotecología, biblioteconomía y manejo digital de la información. Estudió Biblioteconomía y realizó maestrías en Bibliotecología y Biblioteconomía, así como el doctorado en Estudios Latinoamericanos en el posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras.

Cuenta con 48 años de antigüedad académica. Inició su trayectoria como investigadora en la Dirección General de Bibliotecas, donde coordinó el programa de automatización de información bibliográfica que dio origen a LIBRUNAM, referente en la materia en América Latina, el cual facilitó el acceso a la información a toda la comunidad universitaria y el público en general.

Participó en foros que contribuyeron a aprobar la Ley General de Bibliotecas de nuestro país, así como en la creación de la base de datos INFOBILA (Información y Bibliotecología Latinoamericana), desarrollada por la UNAM en colaboración con la Organización de Estados Americanos.

Formuló y desarrolló el concepto de infodiversidad, que expresa la variedad de medios y formatos en los que se produce y consume la información, así como el reconocimiento de las múltiples formas en que los grupos sociales la generan y transmiten a lo largo del tiempo y el espacio. Contribuyó en el estudio sobre cómo grandes empresas de información han intentado crear flujos informativos unilaterales, abriendo la discusión para democratizar el uso de la información y evitar que su oferta esté dirigida y manipulada.

Hoy en día, con la expansión de las redes sociales, las tecnologías digitales y la inteligencia artificial, con las que cualquier autor puede expresar lo que desee sin ningún tipo de filtro de contenido, el concepto de infodiversidad y las contribuciones de Morales Campos cobran mayor auge por su defensa del derecho universal a la información, la promoción de registros para comprobar la veracidad de las fuentes de consulta y su participación activa en la discusión de temas de frontera como las noticias falsas y el fenómeno de la desinformación.

Es autora de 11 libros, coordinadora de otros 28, de 107 artículos de investigación y 54 capítulos de libros. Sus trabajos acumulan más de dos mil citas. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores nivel III y es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.

Además, fundó el Seminario de Información y Sociedad, donde se discute sobre educación bibliotecológica, derecho universal a la información, derechos de los usuarios, libre acceso a la información e infodiversidad.

Morales Campos fue directora del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas (hoy IIBI); directora general de Asuntos del Personal Académico, y del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos, hoy Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, así como coordinadora de Humanidades, entre otros cargos.

Impulso a tecnología enzimática

Eduardo Bárzana García ha realizado una excepcional labor en docencia, investigación y difusión de la biotecnología y las ciencias de alimentos. Es ingeniero químico por la UNAM, maestro en Ingeniería Biológica por la Universidad de Birmingham, Reino Unido, y doctor en Biotecnología por el Instituto Tecnológico de Massachussetts, donde además realizó estudios posdoctorales.

Es experto en el área de la enzimología aplicada a medios no acuosos y fluidos supercríticos, y forma parte del grupo de académicos que iniciaron en nuestro país el desarrollo de la biotecnología, consolidando un trabajo de investigación fundamental para impulsar el aprovechamiento sustentable de biorresiduos.

Ha consolidado una importante escuela académica en torno a la tecnología enzimática, especialmente aplicada a los alimentos y a los residuos de la agroindustria como la tequilera. Impulsó la creación de la licenciatura en Ingeniería de Alimentos en la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales Cuautitlán y en la fundación del Departamento de Alimentos en la FQ.

En investigación, su principal línea de trabajo está centrada en el campo de las enzimas, que son las moléculas dentro de los organismos vivos que hacen posible acelerar reacciones químicas dentro de las células y tienen la particularidad de que no se destruyen tras la reacción, por lo que cumplen con su función en un sinfín de ocasiones.

Sus aportaciones también han servido para lograr que las enzimas puedan cumplir con sus funciones en medios no acuosos y aplicarlas en tareas de importancia económica y ambiental, como el aprovechamiento de los biorresiduos de la industria tequilera para crear bioetanol; el uso de desechos cítricos para producir aceites esenciales y el extracto de semillas para combatir el biodeterioro en libros. Además, ha impulsado el desarrollo de bioplásticos, medicamentos y textiles a partir de deshechos de origen orgánico.

Bárzana García tiene una antigüedad académica de más de 50 años y ha impartido cátedra en otras universidades de México y del extranjero. Ha dirigido 36 tesis de licenciatura, 23 de maestría y 11 de doctorado, y asesorado las investigaciones posdoctorales de tres académicos. Es autor de 72 artículos científicos en revistas internacionales indexadas, cuatro libros y 20 capítulos en libros que tienen más de dos mil 200 citas de acuerdo con Scopus y tres mil 400 con Google Scholar.

Asimismo, cuenta con seis patentes nacionales y tres internacionales que poseen un alto impacto tecnológico y representan un punto de partida promisorio para el futuro de áreas como el aprovechamiento de los hidrocarburos y del manejo del sargazo en las playas mexicanas.

Fue director de la FQ, donde creó la Unidad de Vinculación de la Química para fortalecer los lazos con la industria; diseñó la sala de Química en Universum, Museo de las Ciencias, y creó la Unidad de Química en el puerto de Sisal. Como secretario general de la UNAM elaboró y ejecutó los programas para la renovación de la planta académica: el Subprograma de Retiro Voluntario y el Subprograma de Incorporación de Jóvenes Académicos.

Ha recibido el Premio Nacional al Mérito en Ciencia y Tecnología de Alimentos, el Premio Nacional de Química Andrés Manuel del Río, el USA Space Act Tech Brief Award de la NASA y el nombramiento como Investigador Emérito del SNII.

La creatividad transdisciplinaria

Eduardo Antonio Chávez Silva es licenciado en Dibujo Publicitario y maestro en Artes Visuales por la UNAM; doctor en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, España; y maestro en Taller de Cerámica por la Escuela de Diseño y Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes. Cuenta con estudios de posgrado en Diseño por la Universidad Internacional de las Artes de Florencia, Italia.

Ha impartido cátedra durante 50 años en la UNAM, dirigido más de 118 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, y ha dado clases en universidades extranjeras como la de Omaha, Colorado, y Politécnica de Valencia.

Ha formado a una gran cantidad de artistas y diseñadores mediante el desarrollo de un método propio, denominado “La creatividad y la experiencia creadora: unión de enfoques y aplicación dinámica”. Además, fomenta la creatividad artística de sus alumnas y alumnos mediante el proyecto “Expresión y comunicación. Área V”, que combina juegos teatrales, expresión corporal, sonora y gráfico-plástica con actividades tecnológicas para el diseño. Este proyecto es considerado una innovación educativa a nivel internacional y ha motivado que sea invitado a colaborar en el desarrollo de propuestas educativas, interculturales y socioambientales que acerquen el arte a comunidades vulnerables, especialmente a menores con discapacidad.

Sus investigaciones se han centrado en el fenómeno de la creatividad en las artes, que lo llevó a desarrollar el concepto de creatividad transdisciplinaria, mediante el cual concibe ésta como una práctica que trasciende los límites de las disciplinas individuales y aborda problemas complejos desde múltiples perspectivas.

Sus intereses abarcan aspectos empíricos de la creatividad, como el efecto que causa en la salud de los artistas el uso de ciertos productos, y que lo ha llevado a estudiar materiales no tóxicos en el laboratorio como la pintura F05.

En 1965 elaboró un mural de alta temperatura que fue reconocido como una aportación significativa de la cerámica a la arquitectura. Ha trabajado en la producción de materiales cerámicos mediante la aplicación de técnicas prehispánicas y orientales, utilizando tintes naturales como la grana cochinilla. Sus obras se han presentado en 17 exposiciones individuales y 98 colectivas en los ámbitos nacional e internacional. Algunas forman parte del patrimonio universitario, como el mural ubicado en el auditorio de la Facultad de Psicología y otras que pertenecen al acervo del Banco de México.

Entre su producción escrita destacan sus colaboraciones en las obras Otra mirada. Imágenes de identidad en España y México; Maravillas y curiosidades, mundos inéditos de la Universidad; De la creación a la copia. Siglos XVI-XX; Fabrés y su tiempo (1854-1938), y Yo, Domenge.

Y en torno a la difusión y divulgación del conocimiento está su trabajo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia; la Organización Mundial de la Salud; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; y la Secretaría de Salud del gobierno de México en el desarrollo de programas, materiales didácticos para campañas de salud infantil, en especial para promocionar la rehidratación oral, la lactancia materna y la vacunación contra la poliomielitis.

Es considerado pionero en el desarrollo de las infografías y autor de varias de ellas para concientizar a la sociedad sobre las problemáticas que enfrentan niñas y niños migrantes en México. Ha sido integrante de la Junta de Gobierno de esta Universidad y está incorporado al World Cultural Council.

La Comisión de Legislación Universitaria recomendó la eliminación del artículo 15 del Reglamento del Tribunal Universitario luego de revisarlo, a solicitud del presidente del CU, el rector Leonardo Lomelí Vanegas, con el propósito de precisar sus alcances para evitar cualquier posibilidad de malinterpretación respecto a una posible afectación a las libertades de expresión, asociación y manifestación, así como el derecho a la protesta atendiendo a la inquietud manifestada por diversos sectores de la comunidad.

Después de una amplia deliberación, el Rector propuso al pleno que, además de eliminar el artículo 15, se suspenda temporalmente la aplicación de los artículos 2 y 17 del mismo Reglamento, en tanto se armoniza su redacción, lo cual fue aprobado por unanimidad por el CU.

La eliminación de dicho artículo no significa que se permitan conductas contrarias a la legislación universitaria o ser tolerantes ante la comisión de algún delito. Se optó por escuchar a la comunidad, pero desde un acuerdo común sobre la promoción del diálogo y la condena a la violencia.

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