María Andrea Giovine, nueva directora del Instituto

Innovación: uno de los ejes de trabajo del IIB

Nuestras labores en torno al patrimonio documental deben responder ante los retos del siglo XXI, y esta tarea requiere la participación de todos, destacó la funcionaria

Foto: Benjamín Chaires.
Si el pasado de un país no se entiende sin la Biblioteca y la Hemeroteca nacionales, su futuro tampoco. Por ello, “nuestra misión de acopiar, preservar, resguardar, estudiar y hacer accesible el patrimonio documental para todos los mexicanos representa una responsabilidad histórica con el país y con nuestra Universidad”, afirmó María Andrea Giovine Yáñez, al asumir la dirección del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB) para el periodo 2024-2028.

Al darle posesión del cargo, el coordinador de Humanidades, Miguel Armando López Leyva, destacó el entusiasmo y participación de la comunidad del Instituto en este proceso de designación, y lo activa que fue al presentar los desafíos de la entidad y, desde luego, de la Biblioteca (BNM) y Hemeroteca nacionales de México para el futuro.

De igual manera agradeció a los participantes y a los integrantes de la terna por su colaboración y las ideas que aportaron, y de las cuales “estoy seguro que algunas de ellas podrán ser retomadas de distintos modos en el Plan de Desarrollo Institucional” de la nueva dirección.

En su primer mensaje, Giovine Yáñez consideró que vivimos un momento de cambio sin precedentes para la información, el conocimiento, la ciencia, la educación y la cultura, aspectos que guían los pasos de su comunidad.

No es una época fácil, reconoció, pero el cambio es oportunidad, y ante el temblor que cimbra a las instituciones de memoria, ante los riesgos de las fake news y frente a la crisis del concepto mismo de verdad, una biblioteca, y más aún una nacional y patrimonial, representa un territorio firme desde el cual guarecerse y construir.

“Nos corresponde lograr que nuestras labores en torno al patrimonio documental respondan ante los retos del siglo XXI, y esta tarea requiere la participación de todos, técnicos académicos, investigadores y trabajadores administrativos y de base”, sostuvo.

La innovación es uno de los ejes de su plan de trabajo. “Conciliando la tradición y la vanguardia a través de nuevas dinámicas institucionales y atreviéndonos a participar activamente en la incorporación de los paradigmas más recientes de la tecnología y la inteligencia artificial”, refirió.

Lo que se hace en esa instancia adquiere sentido en relación con los usuarios de los acervos y en el marco de la encomienda de resguardar el patrimonio documental para las nuevas generaciones y, en especial, ponerlo a disposición de los mexicanos, expresó.

En el Auditorio José María Vigil, el director saliente, Pablo Mora Pérez-Tejada, manifestó su agradecimiento a la comunidad y a los participantes en el proceso de designación por trabajar con dedicación y empeño “por el fortalecimiento de esta institución doblemente nacional y autónoma”.

“Tenemos profesionales de primera, algunos más jóvenes, que muestran esa vocación y compromiso necesarios para trabajar en un lugar privilegiado como es la UNAM y la Biblioteca Nacional. La responsabilidad es enorme en un país con tantas desigualdades, así que debemos tener confianza en el renovado esfuerzo que ahora emprende María Andrea Giovine”, subrayó.

La BNM fue una entidad que nació como resultado de un anhelo republicano y de tolerancia, y buscó rescatar y sentar las bases de una nación a partir de su tradición manuscrita e impresa. “Ahora debemos refrendar y fortalecer a nuestras instituciones, como la propia Biblioteca”, concluyó.

Trayectoria

María Andrea Giovine Yáñez es doctora en Letras, maestra en Literatura comparada por la UNAM, y licenciada en traducción por la Universidad Intercontinental. Está adscrita al IIB desde 2015; cuenta con el nivel C del PRIDE y es integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, nivel II.

Sus líneas de investigación giran en torno a los vínculos que existen entre cultura impresa y visual, con especial interés en la circulación del arte moderno en impresos, las relaciones entre imagen y texto, y la evolución de la conciencia lectora frente a los cambios de la textualidad y sus soportes de escritura a lo largo del tiempo, entre otros.

Autora de los libros Ver para leer (2015) y Soy la creación de lo que veo. Análisis literario, editorial y material de Blanco de Octavio Paz (en prensa). La directora ha impartido asignaturas de Literatura comparada, Traducción literaria e intermedialidad en todo tipo de obras, materiales y soportes, tanto en México como en el extranjero.

Ha dirigido tesis de licenciatura, así como de maestría y doctorado en los posgrados en Lingüística Aplicada, en Historia del Arte, en Letras, en Artes Visuales, y en Ciencias Políticas y Sociales, y ha traducido más de 100 libros del inglés, el francés y el italiano al español para distintas casas editoriales. Es integrante de agrupaciones académicas y asociaciones internacionales, y en 2012 obtuvo el Reconocimiento Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos, en el área de Docencia en Humanidades.

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