Nuevas contrataciones en Ciencias Nucleares con perspectiva de género
Se realizan sin descuidar el rigor académico

“Cuando inició nuestra gestión hace 14 meses, encontramos una gran desigualdad numérica entre académicas y académicos, pues solamente el 13 % eran mujeres, cifra que aumenta a 15 % si se considera a las investigadoras por México de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación”, señaló Alfred Barry U’Ren Cortés, director del ICN.
En el caso de las personas técnicas académicas también hay un desbalance numérico, aunque menos agudo, con 35 % de mujeres, el 100 % de ellas en las unidades de Biblioteca y de Comunicación de la Ciencia, agregó.
Ante Norma Blazquez Graf, titular de la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU); Amneris Chaparro Martínez, directora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), y un grupo académico de la CIGU, U’ren Cortés presentó los resultados de las “Políticas de Excelencia Académica con Perspectiva de Género en el Instituto de Ciencias Nucleares”.
En la Sala Verde de esa entidad, detalló que el problema se acentúa en los niveles más altos: entre los investigadores asociados C hay cinco hombres y ninguna mujer; entre los investigadores titulares A suman ocho hombres y dos mujeres; entre esa categoría, nivel B, 21 hombres y cinco mujeres; en el nivel C, 23 hombres y tres mujeres y entre los eméritos dos hombres y ninguna mujer.
Para resolver este asunto, el director del ICN encabezó un Taller de Autodiagnóstico y Planeación Estratégica con 40 personas de su comunidad; el consejo interno de la entidad recibió un curso de la CIGU impartido por el maestre Rubén Hernández Duarte (presente en el evento), y posteriormente se redactó y aprobó un documento con los nuevos lineamientos para contrataciones académicas.
Los puntos clave de los lineamientos incluyen convocatorias amplias cubriendo todos los temas de cada departamento para asegurar una participación nutrida, incluyendo la presencia de solicitantes mujeres de gran nivel académico; la invitación expresa a mujeres para participar en la convocatoria; y el enunciamiento explícito de políticas en pro de la diversidad.
Este ejercicio contó con 251 participantes, de los que fueron contratadas seis personas, cuatro mujeres y dos hombres.
“Se puede llegar a acuerdos cuando hay voluntad. En el ICN hay una convicción por cambiar las cosas, y ahí están estos primeros resultados”, comentó Norma Blazquez.
Cuidados, asunto de todas y todos
Al hacer uso de la palabra, Amneris Chaparro dijo que la idea de los cuidados parece marginal, pero éstos tienen una inmensa dimensión social que nos atraviesa a todos, no sólo a las mujeres.
“Los cuidados son un asunto de todas y todos; en este tema es importante hacer alianzas para ser más democráticos y felices”, sugirió.
Martha Patricia Castañeda Salgado, de la CIGU, explicó que los cuidados son una práctica civilizatoria que busca pasar del verbo “cuidar” a ser un derecho.
Detalló que hay cinco categorías del cuidado: autocuidado (que implica hacerse responsable de uno mismo); social (referente a cómo están organizados en cada sociedad); económica (que sostiene que debe dignificarse a la persona cuidadora que hace ese trabajo por una remuneración); cultural (que requiere cambios para cuidarse mutuamente y vencer los roles de género que adjudican esta labor a las mujeres); y político (que lucha por el cuidado como un derecho y propone nuevas formas de estudiar el tema).
Rubén Hernández Duarte y José Martín Zamalvide Tortt, investigadores de la CIGU, presentaron los resultados de una investigación que incluyó un muestreo entre mil 993 integrantes de la comunidad académica de la Universidad.
Encontraron que cinco de cada 10 integrantes de la comunidad académica de la UNAM (50 %) están a cargo al menos de una persona que requiere cuidados directos en sus hogares. De ese grupo, 52.4 % son mujeres; 48.0 % hombres; y 29.8 % de la comunidad LGBTIQ+.
Se cuida especialmente a menores de 5 años (desde bebés a prescolares), de entre 6 y 17 años (edad escolar), a mayores de 60 años, personas con discapacidad, o en algún estado de vulnerabilidad.
Respecto al trabajo doméstico y de cuidado, los especialistas de la CIGU hallaron que los académicos dedican 34.8 horas por semana a esas labores, mientras que las académicas destinan 57.6 % de su tiempo a las mismas actividades.
Esto significa que ellas tienen 1.7 veces más una doble carga: la del trabajo académico más la del trabajo doméstico y de cuidados.
Al final de la presentación, fue inaugurado un lactario, espacio que podrá ser utilizado por todas las personas que requieran atender a sus bebés lactantes.