Programa multidisciplinario de la OJUEM y el TCUNAM

Nuevas narrativas entre música y danza

Con obras de Claude Debussy, Gabriela Ortiz, Javier Álvarez y Arturo Márquez, el espectáculo propone un recorrido que va del impresionismo francés a la creación contemporánea mexicana mediante cuatro coreografías concebidas especialmente para presentarse en el marco de El Aleph

Foto: Carlos Alvar.
Hay obras musicales que contienen el movimiento desde su nacimiento, como si la danza estuviera inscrita en arquitectura sonora. El Preludio a la siesta de un fauno, de Claude Debussy, es quizá el caso más emblemático. Compuesta en 1894 a partir del poema simbolista de Stéphane Mallarmé, esta pieza marcó una de las rupturas decisivas de la modernidad musical; y cuando Vaslav Nijinski lo coreografió en 1912, contribuyó también al surgimiento de la danza contemporánea como lenguaje autónomo.

Poco más de un siglo después, la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata (OJUEM) y el Taller Coreográfico de la UNAM (TCUNAM) retoman ese gesto inaugural como punto de partida de Narrativas del cuerpo resonante, un espectáculo multidisciplinario que se presenta en el marco de El Aleph. Festival de Arte y Ciencia, en su décima edición.

El programa traza un arco que va del impresionismo francés de finales del siglo XIX hasta la música contemporánea mexicana, pasando por el metro capitalino y la figura de Emiliano Zapata. Cuatro obras, cuatro coreografías (tres de ellas estrenos), y dos grandes compañías universitarias compartiendo escena y concepción artística. El espectáculo tendrá dos funciones: el sábado 16 de mayo, a las 19 horas, y el domingo 17 a las 12:30 horas en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario (CCU).

“La línea a seguir, como el Festival lo planteó, son las nuevas narrativas”, explicó Irina Marcano, directora artística del TCUNAM. “Nos decantamos por una idea curatorial que parte de una pieza contemporánea que provocó una ruptura histórica muy importante, que es el Preludio a la siesta de un fauno, de Debussy, y luego avanzamos hacia algunas nuevas narrativas generadas por esa ruptura”.

Esa lógica de expansión y herencia es la que vertebra el programa. Cada obra seleccionada fue, en su momento, una forma de transgredir los moldes vigentes, y cada coreografía encargada para esta ocasión busca prolongar y reinterpretar esa transgresión desde el presente.

La colaboración entre Marcano y José Areán, director titular de la OJUEM, tiene antecedentes en ediciones anteriores del Festival, pero en esta ocasión “nos sentamos a decir: vamos a armar la curaduría desde lo musical y lo dancístico. No se trata de una actividad de danza que invita a la orquesta, sino una propuesta que ideamos para El Aleph en equipo, de manera conjunta”.

Para Areán, que desde el inicio de su gestión al frente de la OJUEM buscó tender puentes hacia las artes escénicas presentes en el CCU, este proyecto representa la culminación de una convicción arraigada en su carrera: la danza fue, de hecho, su primer contacto con la dirección profesional, antes incluso que la ópera.

El Preludio a la siesta de un fauno abre el programa con una coreografía de nueva creación a cargo de Melva Olivas, asistente de dirección del TCUNAM, y toma como referencia el gesto rupturista de Nijinski (considerado por muchos la primera obra de la danza contemporánea) para recontextualizarlo hacia una corporalidad actual situada en México. Es un punto de partida que concentra la premisa del espectáculo: el instante en que el cuerpo se emancipó del ideal académico es también aquél desde el que todo lo demás se vuelve posible.

“Es una música eminentemente bailable, siempre pensé que en algún momento se tendrá que bailar, porque es su naturaleza original”, afirmó Areán al referirse a Antrópolis (2019), de Gabriela Ortiz, quien recientemente obtuvo premios Grammy. La obra nació del recuerdo de la propia juventud urbana de Ortiz: los antros y salones de baile de la ciudad como escenarios de una vitalidad colectiva. Aunque fue concebida como pieza sinfónica, su energía rítmica siempre apuntó hacia el movimiento. Será la primera vez que se baile, con coreografía de Shantí Vera.

Metro Chabacano (1991), del compositor mexicano Javier Álvarez, codifica los ritmos caóticos y compulsivos del transporte colectivo capitalino. Areán describió cómo la coreografía, a cargo de Luis Ortega, se basa en la improvisación y en la conciencia del otro cuerpo: los bailarines se mueven como lo hace cualquier persona en una estación de metro en hora pico, habitando un espacio simultáneamente colectivo e individual. El caos urbano, visto así, tiene su propia coreografía espontánea.

El programa cierra con Leyenda de Miliano (2010), de Arturo Márquez, en coreografía de la propia Marcano. La obra fue un encargo para conmemorar el centenario de la muerte de Emiliano Zapata y transita entre la energía rítmica de raíces huapangueras y una sección introspectiva que evoca la muerte del caudillo.

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