John M. Ackerman, director del PUEDJS
“Urge que esta nueva generación tome la batuta”
Dedicado al tema de cómo construir la paz, se presentó un nuevo número del periódico ¡Goooya!

Esta edición, titulada “De las violencias cotidianas al genocidio: ¿cómo construir la paz?”, propone una mirada crítica a partir de las voces de las juventudes universitarias, abordando distintas expresiones de la violencia –desde las más cercanas a la vida cotidiana hasta los conflictos armados de escala global– y las múltiples rutas posibles para la construcción de una cultura de paz.
Además de la presentación editorial, el encuentro contempló el desarrollo de cuatro mesas temáticas de diálogo, protagonizadas por colaboradorxs del periódico, que permitieron profundizar en los contenidos del número y abrir un espacio de discusión plural con el público asistente.
Las mesas abordaron los siguientes ejes: “El genocidio en Palestina”, “La intervención de Estados Unidos en Venezuela”, “Violencias cotidianas” y “Violencias y construcción de paz en la UNAM”, dando cuenta de la diversidad de problemáticas analizadas desde una perspectiva estudiantil, crítica y comprometida.
El evento dio inicio con el mensaje inaugural de John M. Ackerman, director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS), quien habló de la relevancia del proyecto editorial como una plataforma para amplificar las voces juveniles dentro y fuera de la Universidad. “Estamos en todos lados para que todo México y todo el mundo se entere de la voz, de las opiniones y de la presencia de las y los estudiantes de esta gran Universidad”.
Asimismo, subrayó la urgencia de abrir espacios de expresión para las nuevas generaciones en el contexto actual: “Urge que esta nueva generación tome la batuta, exprese su voz, y para eso existe el periódico ¡Goooya!: para escuchar, acompañar y articular la participación de las y los jóvenes”.
En la presentación participaron Goyo y Goya, personajes representativos de esta casa de estudios, así como diversas autoridades universitarias y personas invitadas: Jacobo Dayán, director del CCUT; Sergio Reyes, secretario académico del Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ); Andrea González, responsable del Programa de Salud Comunitaria para la Población Estudiantil en el bachillerato de la UNAM; y Arlín Medrano, periodista, activista integrante de la Global Summer Flotilla rumbo a Gaza y estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
En su intervención, Jacobo Dayán recalcó la pertinencia de este tipo de iniciativas en un contexto global marcado por múltiples violencias. “La paz solamente se podrá construir de abajo para arriba y a partir de su generación”, afirmó, al referirse al papel central de las juventudes en la estructuración de alternativas frente a los conflictos contemporáneos. Asimismo, consideró que proyectos universitarios como ¡Goooya! son fundamentales, ya que brindan herramientas, espacios y articulación colectiva para la construcción de una cultura de paz.
Por su parte, Sergio Reyes refirió la importancia de generar espacios horizontales que reconozcan la participación activa de las juventudes en la instauración de la paz. “La paz no puede construirse si no es desde un piso horizontal, desde la escucha activa y desde reconocer a las juventudes como participantes centrales”.
Con una perspectiva de salud comunitaria, Andrea González celebró el tema del número 20, y enfatizó la importancia de la escucha como punto de partida para la construcción de la paz. “Hay muchas formas de violencia y, por lo tanto, necesitamos diversas maneras de construir la paz; escuchar a las y los estudiantes es siempre el primer paso”.
Arlín Medrano compartió un testimonio sobre la violencia estructural, el imperialismo y la urgencia de articular luchas desde el Sur Global, subrayando los vínculos entre los conflictos internacionales y la realidad latinoamericana. “No existe un acuerdo de paz para Palestina y tampoco existen acuerdos de paz para nuestra América Latina mientras siga en riesgo nuestra soberanía y autodeterminación”, aseguró. Asimismo, llamó a defender la dignidad humana desde la acción colectiva, la palabra y el arte: “Defender Palestina es defender la humanidad, y si por eso nos llaman radicales que nos anoten en la lista”.
En las mesas de diálogo, jóvenes con conciencia crítica coincidieron en que la violencia no puede entenderse sin analizar las estructuras de poder que la sostienen, particularmente en el plano internacional.
Ricardo Arévalo, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, señaló que el respaldo político, económico y militar de Estados Unidos y la Unión Europea ha sido clave para la permanencia del Estado de Israel, pese a las violaciones sistemáticas a los derechos humanos del pueblo palestino.
Al hablar sobre la intervención de Estados Unidos en Venezuela, Elizabeth Pérez, egresada de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, advirtió que el intervencionismo no sólo constituye una violación al derecho internacional, sino una forma de violencia estructural que se disfraza bajo el lenguaje de la paz y la democracia.