En náhuatl cuauhtli significa águila, liderazgo y vigilancia; balam, en maya, jaguar. Éstos fueron los nombres seleccionados para designar a los dos recientes integrantes de la Unidad Canina de Búsqueda y Detección de la UNAM (UNAMK9), informó su titular, Julio Velázquez Rodríguez.
La comunidad universitaria participó en esta iniciativa. “Pensamos que esta convocatoria podía vincularnos a todos para contribuir con los nuevos nombres. En sus denominaciones se incluyeron referencias que tienen que ver con la presencia de nuestra historia, raíces, tradiciones, incluso con nuestra mitología ancestral”, detalló el universitario en entrevista.
En total, la Unidad Canina, la cual pertenece a la Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria (DGAPSU), posee 24 ejemplares: 22 en la sección de búsqueda y rescate, además de Cuauhtli y Balam en la de armas de fuego y explosivos.

Ante la posibilidad de reforzar las tareas de prevención, en esa instancia se tuvo a bien recibirlos en donación por parte del gobier- no federal, y se cuenta con el apoyo de sus guías caninos con sustento técnico, explicó Velázquez Rodríguez.
Ello transmite una connotación de tener un elemento más de protección para la comunidad universitaria. “Esto sucede en otros lugares del planeta y, en este caso, se complementa debido a que contamos con perros de búsqueda y rescate”.
Cualidades
Cuauhtli y Balam son machos golden retriever (cobradores dorados), que tienden a ser estables, de convivencia con familias e infancias. Son afables, bonachones, de orejas caídas, porque aquellos que las tienen erguidas son caninos que históricamente nos imponen más respeto a los seres humanos, describió Velázquez Rodríguez.
A decir del experto, generalmente apoyan en labores que tienen que ver con presencia y movilidad de personas en lugares donde se realizan revisiones entre demasiados individuos; es decir, son muy aptos para desenvolverse entre la gente.
Apoyan en labores que se relacionan con presencia y movilidad de personas en lugares donde se hacen revisiones entre demasiados individuos
Los dos perros se han integrado con los demás miembros K9. Para ellos se adecuaron las jaulas, las cuales son de estancia temporal en las que no pernoctan. Cuando entrenamos y convivimos en la sede, necesitan estar en un lugar cómodo, precisó.
Se les acondicionó con asoleaderos, espacios de mayor cobertura para protegerlos de la lluvia y se colocó un techo transparente. “Los perros están más cómodos, y como pueden observarse entre las jaulas, que son de malla amplia, interactúan, se olfatean y se realizan también, ejercicios de socialización entre ellos”, finalizó.