Obras ganadoras del FITU llegan a Santa Catarina

Freak Show, desde hoy y hasta el 1 de febrero. / La maizada, del 5 al 15 de febrero. Fotos: Teatro UNAM / Pili Pala.
Las obras Freak Show y La maizada, dos de las seis ganadoras del 32 Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU), llegarán al Teatro Santa Catarina con entrada gratuita como parte del Ciclo de Obras Ganadoras. Ambos montajes representan dos formas distintas de hacer teatro universitario: uno desde el nivel bachillerato en Guadalajara, otro en un colectivo de egresados en Ciudad de México. Las funciones de Freak Show se llevarán a cabo a partir de hoy 29 de enero al 1 de febrero; mientras que La maizada se presentará del 5 al 15 de febrero.

Freak Show, ganadora en la categoría A (Nivel Bachillerato), con dramaturgia del argentino Martín Giner y dirección de Alberto Magaña, narra desde el humor oscuro la historia de una familia marcada por una maldición: los varones, al enamorarse, creen adquirir superpoderes y mueren al intentar hazañas imposibles. El último descendiente es capturado por el dueño de un freak show, quien decide provocar su enamoramiento para convertir su destino en espectáculo.

“La idea surgió en pláticas que empezamos a tener con los chicos sobre sus intereses”, explicó Magaña sobre la elección del texto. El director, quien ya había trabajado la obra anteriormente en su colectivo como productor y actor, vio en ella la oportunidad perfecta para que sus estudiantes de la Preparatoria 10 de la Universidad de Guadalajara (UdeG) exploraran la exigencia técnica de la comedia. El proceso incluyó entrenamiento en trabajo corporal, técnicas de clown, máscara facial y la búsqueda del ritmo y tiempo necesarios para la comedia fársica.

“Queríamos que fuera algo con lo cual ellos pudieran divertirse, gozarlo en la escena, que se viera ese disfrute”, señaló Magaña sobre su visión pedagógica. El montaje apostó por la simplicidad escénica: un tapete circular que evoca el circo, dos taburetes que se transforman en distintos espacios, iluminación con los rojos y azules del circo tradicional, y vestuario diseñado por Neri Núñez, Costume Design.

Para Teatro Latente, el grupo estudiantil detrás de Freak Show, ganar en esta categoría representa un hito histórico: es la primera generación de nivel bachillerato de la UdeG en haber obtenido este reconocimiento. Las funciones serán hoy jueves y mañana viernes a las 20 horas, sábado a las 19 horas y domingo a las 18 horas.

Por su parte, La maizada –escrita y adaptada por David Olguín–, ganadora en la categoría C4 (Montajes de teatro para niñas y niños), surge de un proceso radicalmente distinto. El grupo Por ejemplo: Teatro –integrado por egresados del Centro Universitario de Teatro de la UNAM, la Casa del Teatro, la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBAL y la Facultad de Ciencias-Física de la UNAM– trabajó durante nueve meses en un laboratorio de exploración que desafió las lógicas convencionales de producción.

“Surge de que dijimos, podemos llevar el teatro a los niños, a las primarias”, contó Sheyla Carolina, codirectora junto con Lucio Giménez Cacho, sobre el origen del proyecto. Aunque en el proceso cambiaron hacia una obra que fuera para todo público, con especial dedicación a las infancias. El montaje parte de un relato zoque-popoluca del sur de Veracruz sobre el origen mítico del maíz, abordando temas de avaricia, egoísmo y cuidado de la tierra a través de máscaras y música en vivo. La obra, mencionó Carolina, era particularmente oportuna en la coyuntura del maíz transgénico y de la explotación de la naturaleza por parte del capitalismo.

El proceso de creación fue completamente artesanal. Sin presupuesto para escenografía tradicional, el colectivo desarrolló lo que llamaron “escenografía corporal”: todos los elementos escenográficos están creados con los cuerpos de los actores. Así, los ensayos se convirtieron en laboratorios donde se preguntaban cómo crear un caldero que venía señalado en el texto, cómo animarlo para que fuera un personaje más, etcétera.

“Al inicio pensábamos que nosotras y nosotros íbamos a hacer la música y luego apareció Kaleb Oseguera (el director musical) y luego Ximena Fernández de Córdoba y Carlos López Tavera, músicos que tocan en vivo”, relató Giménez Cacho sobre cómo el proyecto fue atrayendo colaboradores. De ser un equipo de ocho personas, llegaron a ser más de 15. “Fue un proyecto que fue llamando gente y nos sorprendíamos, pero ¿por qué la gente viene?, nos decíamos, no sé si tal vez fuera la magia del mito de Homchuk, que es como la prosperidad y la abundancia y el cariño y el trabajo en equipo”, sugirió Giménez Cacho.

El propio elenco fabricó todas las máscaras: hicieron moldes, las pintaron, investigaron técnica y conceptualmente.

El trabajo del montaje incluyó asesorías sobre el son jarocho con Kaleb Oseguera, quien les compartió que estas canciones están vivas. También recibieron orientación cultural sobre cómo abordar respetuosamente un mito que no pertenecía a su experiencia directa.

Ambas obras, con entradas gratuitas –que se entregan una hora antes de cada función–, representan la diversidad de procesos y estéticas del teatro universitario mexicano contemporáneo.

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