Debutó en el Club a los 16 años

Paola Chavero y sus más de 200 partidos auriazules

“Soy una de las canteranas de la institución, me vieron crecer, partirme el lomo y llorar”

Foto: Club Universidad Nacional.

La mirada desafiante sigue intacta, como la primera vez. Los nervios de aquella calurosa y húmeda mañana en Veracruz, de un ya lejano 2018, se han convertido en confianza, experiencia y sabiduría para Paola Chavero, luego de 13 mil 877 minutos, traducidos en más de 200 partidos como futbolista de Pumas en la Liga MX Femenil,

“La verdad, para mí este logro es algo que no veía venir. Siempre lo vi muy lejos. No sabía que iba a cumplir los 200 hasta este mismo torneo. Estoy muy emocionada porque creo que más allá del número, soy una de las canteranas de la institución, me vieron crecer, partirme el lomo y llorar. Es una cifra muy grande, y me siento muy contenta por el proceso”, compartió.

Chavero debutó con Pumas a los 16 años, cuando la incipiente Liga MX Femenil tenía un año de existencia, por lo que no había estructura de fuerzas básicas como la hay ahora. Desde ese momento, la vida de la futbolista mexicana cambió.

“Recuerdo mi debut. De hecho, fue en las instalaciones de Veracruz, no el estadio. Cuando llegamos, estaba nerviosa por pisar una cancha y tener mis primeros minutos. Entré en el segundo tiempo, como al minuto 70, y estaba muy inquieta porque no quería equivocarme. Me habría gustado que en ese tiempo hubiera estado televisado, que existiera más apoyo, pero las circunstancias no eran como las de hoy en día. Siempre recuerdo mi debut, cómo inicié, cómo pasaban los días, cómo siempre lloraba cuando no me convocaban”.

Pumas le cambió la vida en todos los aspectos. “Pumas para mí es un volver a nacer, es resurgir, es tener de nuevo un objetivo en mi vida y el reflejo de que los sueños sí se cumplen. Me abrió otro panorama, me hizo creer, soñar, confiar en mí y, sobre todo, ser la jugadora que ahorita soy. Se lo agradezco mucho a Pumas”.

Al no vivir el proceso de fuerzas básicas, fueron muy importantes los aprendizajes que le transmitían Dania Padilla, Deneva Cagigas y Daniela García, quienes eran pioneras con el Club Universidad Nacional en el futbol femenil, algo que consideró clave durante sus primeros años de vida futbolística.

“Aprendí mucho de las que estaban anteriormente. Hay jugadoras que ya no están hoy en día, pero en ese entonces eran quienes te apoyaban, que estaban ahí para las jóvenes, que a pesar de que fueras amateur siempre te enseñaban”.

Se reunían las tres. “Siempre me decían que fuera con ellas y, como eran más grandes, tenían otra responsabilidad y otra mentalidad. Hoy se los agradezco porque todo lo que me enseñaron lo reflejo con las nuevas jugadoras que llegan. Me gusta porque les puedo decir lo que ha sucedido en el Club y veo la evolución de las que están en las categorías menores. Me hubiera encantado haber tenido proceso de fuerzas básicas, pero me tocó irme directo, algo que también me gusta por cómo me forjó”, mencionó.

Acepta, con cierta nostalgia, su mayor cambio a lo largo de sus 200 partidos como profesional con Pumas. “Lo que más he cambiado es la mentalidad. Antes me quejaba mucho y me enojaba con todo el mundo. Si no me convocaban, me peleaba con los entrenadores, tenía muchos choques con ellos, a veces no entendía. Yo era la chica y ya quería jugar, pero aprendí que hay procesos en los que debes adquirir experiencia, tienes que ver a las más grandes. Soy muy observadora, creo que eso es lo que me ayudó, estar atenta a las más grandes y ver cómo se comportaban en ese entonces”.

Vivió un momento que fue un parteaguas durante su proceso, un instante que le hizo poner en perspectiva el punto en el que se encontraba en su etapa formativa. “Yo jugaba de extremo y recuerdo que una vez me tocó entrar por una lesionada que era de las grandes. Me dijo: ‘ya te enseñé, ahora vas tú’. Eso me motivó porque era una competencia sana, a pesar de que ella era más grande que yo. A partir de ese momento siempre me quedé a entrenar extra con ellas”.

A lo largo de estos más de 200 partidos, Chavero ha atestiguado el gran crecimiento que ha tenido el futbol femenil en México con el paso de los años.

Recuerda a aquella niña que debutó a los 16 años como futbolista profesional y agradece esa perseverancia, pues sin ella ahora no estaría cumpliendo un sueño. “Me diría: gracias por la terquedad. Literal, sería muy fácil haber renunciado porque no me estaban metiendo o no me convocaban”.

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