Las dramaturgas olvidadas del barroco llegan a escena

Partinuplés, rescate de las voces femeninas del Siglo de Oro

Paola Izquierdo resalta en su montaje la mirada de las autoras sobre el poder, el deseo y la autonomía de las mujeres en su tiempo

Ensayo de la obra que se presentará en el CCU a partir del 11 de abril. Foto: Pili Pala /cortesía Teatro UNAM.

La actriz, productora, directora y docente Paola Izquierdo ha encontrado en el teatro del Siglo de Oro un territorio fértil para dialogar con nuestro tiempo. Su más reciente montaje, Partinuplés, adaptación de El conde Partinuplés, de Ana Caro de Mallén, autora de la época, se inscribe en una línea de trabajo que la creadora ha definido como un “Me Too barroco”: una relectura crítica de las dramaturgias clásicas desde la experiencia y agencia de sus personajes femeninos.

Egresada de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBAL y maestra en Pedagogía Teatral por la misma institución, donde es docente en la actualidad, Izquierdo sabe de lo que habla, pues ella misma ha escrito para radio y teatro, y se ha abierto paso en las artes escénicas hasta recibir el reconocimiento a su trabajo con estímulos como el del Programa de Creadores Escénicos del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC) en cinco ocasiones, entre otros.

Precisamente, su proyecto actual, La historia de la teatra, apoyado por el SACPC, comprende puestas en escena, lecturas y un programa de televisión para difundir las aportaciones culturales de las mujeres en la historia. Partinuplés está incluida.

“Voy a hacer un Me Too barroco ahora mismo”. Así describió Izquierdo el impulso inicial de un proyecto que comenzó casi por accidente, tras revisitar Fuenteovejuna y sentirse incómoda con el destino de Laurencia. Esa inquietud la llevó a investigar la representación del abuso en la comedia áurea y a descubrir un universo de escritoras prácticamente ausentes del canon habitual. Desde entonces, su trabajo ha consistido en rescatar, adaptar y poner en escena esas voces femeninas.

El camino no ha sido lineal. Antes de llegar a Partinuplés, Izquierdo exploró la obra de diversas escritoras poco conocidas del Siglo de Oro como María de Zayas, Leonor de la Cueva o sor Marcela de San Félix, en proyectos que incluyeron desde monólogos hasta montajes colectivos y cápsulas audiovisuales.

La pandemia, paradójicamente, facilitó ese proceso al abrir el acceso a archivos y bibliotecas digitales que antes eran difíciles de consultar. Lo que comenzó como curiosidad se convirtió en una línea de investigación artística sostenida, apoyada por redes académicas como el Seminario de Estudios de Teatro de la Modernidad Temprana de la UNAM.

En Partinuplés, Rosaura, reina de Constantinopla, enfrenta la presión de su pueblo para casarse y asegurar la sucesión al trono. Sin embargo, se resiste a hacerlo debido a un funesto augurio astrológico que pesa sobre su destino. Con la ayuda de su prima Aldora, una hechicera, intentará descubrir cuál de sus pretendientes podría ser el mejor candidato.

“Me parecía muy importante que sus palabras sí fueran las que se escucharan”, dijo, al hablar de su adaptación de Ana Caro, en la que optó por una fidelidad poco común: mantiene el verso original, la métrica y el contexto, interviniendo lo menos posible. La irreverencia, en todo caso, aparece en los matices. La directora introdujo ajustes puntuales que amplifican la agencia de los personajes femeninos, como permitir que una figura decida con quién casarse, en lugar de ser simplemente asignada a otro destino.

Lejos de traicionar el texto, Izquierdo considera que estas decisiones dialogan con el espíritu de la autora. Ana Caro, una figura excepcional en su tiempo, probablemente la primera dramaturga profesional en lengua española en recibir pago por su trabajo, ya insinuaba en su escritura una autonomía femenina inusual para la época.

“Respetar lo lúdico que la propia obra propone” es otra de las premisas del montaje. Partinuplés es, ante todo, una comedia de magia: una pieza donde los acontecimientos avanzan impulsados por lo sobrenatural, pero también por el humor, el juego verbal y la imaginación escénica. La puesta abraza esa dimensión con una estética que combina referencias medievales y contemporáneas, así como una música que transita del medioevo al teatro musical, al pop y la ranchera.

Pero el corazón de la propuesta está en sus personajes. “La agencia que los personajes tienen” es, para Izquierdo, el núcleo de su lectura. En esta versión, Rosaura, emperatriz de Constantinopla, no sólo se resiste al matrimonio por un augurio fatal, sino que toma decisiones políticas y personales con plena conciencia de sus consecuencias. Es una mujer que privilegia el bienestar de su pueblo por encima de su deseo individual, rompiendo con los estereotipos de ambición o debilidad que suelen acompañar a las figuras femeninas con poder en la dramaturgia de la época.

Esa complejidad se extiende al resto de los personajes, incluidos los llamados “graciosos”, que en la obra de Ana Caro adquieren una dimensión crítica y autoconsciente poco habitual. La puesta enfatiza estas capas a través de una apuesta por la comedia física, el trabajo corporal y una construcción escénica que privilegia la claridad del gesto y la relación entre cuerpos en el espacio.

El resultado es un montaje donde cuatro intérpretes encarnan múltiples personajes, desplegando un juego actoral que busca ser legible incluso para quienes no están familiarizados con el verso barroco. La escenografía, concebida como un laberinto de páginas (facsimilares del original de la obra), refuerza la idea de que los personajes emergen literalmente de los libros, activando una memoria teatral que dialoga con el presente.

En ese cruce entre archivo y escena, entre pasado y actualidad, el “Me Too barroco” de Paola Izquierdo no es una simple actualización temática, sino una relectura que devuelve a estas obras su potencia original: la de cuestionar, desde el teatro, las estructuras de poder que atraviesan la experiencia de las mujeres, ayer y hoy.

Esta producción de Teatro UNAM cuenta en su elenco con Griselda Ashari, Micaela Gramajo, Juan Acosta y Leonardo Zamudio. La escenografía, la iluminación, el vestuario y la utilería corren a cargo de Azucena Galicia y la música original es de Analí Sánchez Neri. Se presentará del 11 de abril al 30 de mayo en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, del Centro Cultural Universitario. Consulta cartelera en teatrounam.com.mx

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