Según la neurofisiología, se deriva de la proeza del movimiento físico
Patear piedras… ¿entretenimiento primitivo precursor del futbol?
Nació del disfrute de hacer rodar objetos hallados en la naturaleza durante el camino andado: Víctor Manuel Rodríguez Molina, académico de la Facultad de Medicina
Si caminamos por un sendero y observamos de pronto una roca de mediano tamaño, la intuición es patearla para “probarnos”; es decir, de desplazarla ligeramente o con fuerza para llevarla a algún lugar. Es, finalmente, una forma que nos despierta algo lúdico, de gozo, que nos entretiene; simplemente es una de las herramientas más primitivas de recreación antes de que el futbol existiera.
Así explicó Víctor Manuel Rodríguez Molina, académico del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, la relación actual entre el ser humano y la avidez de encontrarse frente a cualquier esférico, ya sea balón, pelota o artilugio similar.
“Si nos fijamos, lanzar algún objeto, como en el caso del beisbol; patear, como en el futbol; o impulsar algo, como en el basquetbol, recordaremos que todo eso nació de actividades comunes que se encontraban en la naturaleza y que se realizaron simplemente por el disfrute, el entretenimiento y la motivación de hacerlo”, mencionó.
Control y equilibrio
Quien se encarga de coordinar nuestros movimientos corporales es el sistema de control motor, dijo el también doctorado en Ciencias con reconocimiento Magna Cum Laude, por la Universidad Albert- Ludwigs, de Freiburg, Alemania.
El cerebro, continuó, tiene neuronas específicas responsables del movimiento de cada uno de nuestros músculos, ya sean brazos, piernas, espalda, etcétera.
“El hecho de que nosotros estemos de pie jugando y tengamos movimiento en particular de las piernas, se involucra precisamente el equilibrio. El equilibrio es fundamental y forma parte de este control motor, porque yo puedo impulsarme, levantar la pierna, moverla en el aire, golpear con fuerza sin caerme”.
Esto se logra gracias a que estamos detectando en el cerebro –en el oído, particularmente– el movimiento de nuestro cuerpo, el cual ajusta la fuerza de nuestros músculos y nos mantiene de pie para que podamos hacer todo esto en fracciones de segundo.
Nosotros caminamos en dos pies, a diferencia de otras especies que son cuadrúpedas, por lo que nuestro sistema de equilibrio es muy efectivo, no es tan frecuente en un sujeto promedio que se caiga.
No obstante, ese sistema de equilibrio aún lo podemos mejorar. Y eso es mucho de lo que hacen los jugadores de futbol o atletas profesionales: mejorar la fuerza y la destreza de los movimientos también perfeccionando el equilibrio.
“Chilena” y “tijera”
El maestro en Ciencias Biomédicas, con especialidad en Fisiología de la FM, recordó que existe la anécdota muy conocida del caso de Hugo Sánchez, que todos los días después del entrenamiento se quedaba practicando las chilenas que lo caracterizaron. ¿Qué quiere decir eso?, que no era nada simple, porque se conjuntan varios factores.
“Primero, la visión. Tengo que ver exactamente de dónde sale el balón, con qué fuerza y velocidad; después, controlar el cuerpo y hacer algo que se denomina anticipación del movimiento”, aclaró.
Todo esto es una verdadera proeza del movimiento. No es fácil. Incluso él, que era especialista en esa jugada, de cada 10 ocasiones que la intentaba, atinaba dos o una, no era por falta de habilidades, sino que es altamente complejo, a pesar de que tuviera todas las condiciones para poderlo llevar a cabo, como agilidad motriz y desempeño integral del organismo.