Ciclo de conversaciones narrativas PUCPAZ-CEM

Cultura de paz, esencial en el quehacer universitario

Ambas entidades universitarias, de reciente creación, responden a profundas vocaciones de combate a la violencia en la práctica educativa: Tamara Martínez, titular de Desarrollo Institucional

La cultura de paz es la esencia de la labor universitaria como un entramado de justicia, memoria, inclusión, respeto mutuo, sostenibilidad y de trabajo en comunidad, señaló la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Tamara Martínez Ruiz.

“El Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ) es una práctica educativa que derriba prejuicios, combate la violencia y promueve justicia social, en consonancia con los marcos internacionales de la ONU, por ejemplo, sobre educación para la paz”, agregó al inaugurar el ciclo de “Conversaciones narrativas significativas y tejidos cotidianos de paz”.

En el encuentro virtual organizado por el PUCPAZ y el Centro de Estudios Mexicanos (CEM) UNAM-América Latina con sede en Chile, dijo que si bien ambas entidades universitarias son de reciente creación, responden a profundas vocaciones institucionales. “Por un lado, el inseparable vínculo con Latinoamérica está presente en el propio escudo de la Universidad Nacional, en nuestra historia y en nuestro corazón. Por otra parte, la convicción de que la paz es un pilar ineludible en la educación”.

En su intervención, Leticia Cano Soriano, coordinadora del PUCPAZ, subrayó la necesidad de poner en crisis las violencias sociales, detenerlas –no sólo contenerlas–, prevenirlas y erradicarlas. Encuentros como éste son una muestra de las alianzas, agendas comunes y de los vínculos que nos fortalecen y nos permiten caminar en el trayecto hacia la prevención de violencias sociales.

“Estoy segura de que este acto, como otras tantas actividades que realiza la UNAM e instituciones de educación superior, tanto en México como en América Latina, con esta visión también global de lo que es o debe ser la educación para la paz, nos permitirá seguir incorporando varias herramientas para la comprensión de los desafíos que implica trabajar en torno a ello”, comentó.

La escritora Sandra Lorenzano, directora del CEM UNAM-América Latina, opinó que a partir de la idea de que la cultura de paz se construye con escucha, con relatos, “a la vez en primera persona, y con el fortalecimiento de las redes comunitarias, la invitación es a reconocer que no estamos solas ni solos, pues en distintos rincones del país y de la región hay personas tejiendo su propio modo de resistir la violencia, con la convicción de que se puede y debe educar para la paz”.

Ese es el compromiso ético de quienes trabajamos en espacios de formación de jóvenes en esta Universidad, educar para la paz y la esperanza. “Si no pensáramos que puede haber un mañana mejor y que vale la pena arriesgarnos para conseguirlo, a pesar de tantas señales en contra, ¿qué sentido tendría hablar de paz si no es para construir un futuro de esperanza?”.

Primer diálogo

Durante la primera conversación “Derechos, vínculos afectivos y de sororidad transnacionales en pueblos originarios y comunidades migrantes”, Ámbar Paz Escalante, profesora de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, indicó que las mujeres otomíes migrantes no sólo atraviesan fronteras para llegar a Estados Unidos, también crean comunidades emocionales y políticas que sostienen la vida y fortalecen la cultura de paz.

Por ello, es importante que, a partir de los vínculos afectivos, de las sororidades que establecen, “podamos enlazar todas estas acciones cotidianas que fortalecen el tejido social”.

En tanto, Verónica Figueroa Huencho, académica mapuche de la Universidad de Chile, abordó los desafíos desde la perspectiva de los pueblos indígenas, la cosmovisión mapuche y la crisis ecológica. La propuesta para ser sociedades mucho más justas, solidarias y equitativas surge de los propios pueblos indígenas.

Comentó que enfrentamos nuevos retos globales, los informes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático advierten que Chile cumple con siete de los nueve criterios de vulnerabilidad climática “que nos hacen un país altamente vulnerable a la crisis ecológica. La policrisis global es una tensión para los pueblos indígenas porque nos ponen en el centro para generar propuestas o respuestas a esta problemática”.

José Luis Loera, fundador del Programa Casa Refugiados, reflexionó sobre la coexistencia humana, el desplazamiento forzado y la construcción de paz a través del acompañamiento humanitario y el pensamiento crítico.

En Casa Refugiados buscamos hacer efectivo nuestro modelo de acompañamiento humanitario para personas desplazadas, cuyo objetivo es generar condiciones que permitan a éstas asumirse y desarrollarse como sujetos de derechos.

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