75 años de la Sede Subregional de la CEPAL en México

Pensamiento “cepalino”, patrimonio intelectual que AL no puede desperdiciar

El rector Leonardo Lomelí Vanegas participó en la celebración realizada en el Senado de la República. Foto: Benjamín Chaires.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) no descubrió que la región era pobre sino que podía seguir siéndolo aun creciendo, exportando e integrándose al comercio mundial, afirmó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.

“Esa formulación –que parece simple pero que encierra una crítica radical a la teoría económica convencional– sigue siendo el núcleo del problema de desarrollo latinoamericano a setenta y cinco años de la fundación de la Sede Subregional de la CEPAL en México”, añadió el Rector, al participar en la celebración de la fundación de dicha entidad del organismo internacional.

En el Senado de la República, acompañado por el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, y por la senadora y presidenta de la Comisión Especial para el Seguimiento a la Implementación de la Agenda 2030 del Senado de la República, Amalia García Medina, Lomelí Vanegas recalcó que en un mundo en ruptura, donde las certezas del orden económico de la posguerra se desmoronan y América Latina busca definir su lugar en la nueva arquitectura global, la tradición del pensamiento cepalino “es un patrimonio intelectual que la región no puede darse el lujo de desperdiciar”.

Previamente, el secretario José Manuel Salazar-Xirinachs, dictó la conferencia “Repensar el Desarrollo en un Mundo en Ruptura” en la que afirmó que el futuro de la región no se construirá únicamente reaccionando a las rupturas. “Se edificará ampliando nuestros márgenes de acción, fortaleciendo nuestras capacidades y haciendo del desarrollo una tarea colectiva”.

También resaltó que no basta diseñar políticas públicas que sean “técnicamente excelentes”, si no tomamos en consideración el entorno de gobernanza y las capacidades institucionales con que cada país cuenta para ejecutarlas.

El rector Leonardo Lomelí Vanegas ofreció la conferencia magistral “El Estructuralismo Latinoamericano desde la Perspectiva de la CEPAL”, en el marco del Seminario de alto nivel: Las Transformaciones para el Desarrollo, en la que indicó que el estructuralismo cepalino no es una teoría del Sur para el Sur, sino de las asimetrías del capitalismo mundial que resulta pertinente para entender los problemas de cualquier economía que aspire a transformar su posición estructural en la división internacional del trabajo.

Sostuvo que, hoy en día, el problema de desarrollo en la región se manifiesta no sólo mediante el deterioro de los términos de intercambio de los bienes primarios, sino también a través de la concentración de las rentas tecnológicas en las naciones que controlan las plataformas digitales, los modelos de inteligencia artificial y la propiedad intelectual de las nuevas industrias de la transición energética.

El estructuralismo cepalino vale, ante todo, como ruptura epistemológica: su contribución más duradera no es ninguna política específica sino la demostración de que el sistema económico mundial no puede analizarse con las categorías construidas desde y para las economías del centro, subrayó en el encuentro moderado por el presidente de la Comisión de Economía del Senado de la República, Emmanuel Reyes.

El Rector remarcó que el aniversario de la Sede Subregional de la CEPAL en México es una ocasión para celebrar una historia intelectual extraordinaria y para reafirmar una agenda que incluye actualizar el instrumental analítico del estructuralismo para las nuevas asimetrías digitales y energéticas; construir coaliciones políticas que permitan avanzar en las reformas estructurales que el análisis cepalino prescribe y contribuir al debate internacional para construir un mundo que necesita urgentemente entender por qué el crecimiento no se convierte automáticamente en desarrollo.

En tanto, la senadora Amalia García coincidió en que en el momento actual se requiere estudiar cómo, desde la región de América Latina, se puede trabajar en un nuevo orden mundial que no ponga en el centro sólo a las grandes potencias, que utilizan la economía para coercionar, o los aranceles como amenaza.

La subsecretaria de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe, Raquel Serur, añadió que en un mundo en el que la arquitectura del sistema internacional se encuentra en crisis, la región puede plantearse como un espacio de oportunidad geoeconómica ante Europa o el Medio Oriente.

El director de la Sede Subregional de la CEPAL en México, Jorge Mario Martínez, expuso que el estructuralismo cepalino es como “unos anteojos, una forma de leer y pensar”, y es profundamente latinoamericana. Indicó que así como en su momento la región construyó la teoría de la dependencia, hoy existe la necesidad de crear una nueva política y teoría del desarrollo.

Asimismo, la presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Graciela Márquez, celebró los estudios y la sistematización de indicadores que el organismo internacional ofrece, y que muchos de ellos van más allá del producto interno bruto (PIB), y sirven para promover sociedades más prósperas, para un futuro más prometedor. “De no haber existido la Subsede Regional de la CEPAL, habría sido necesario inventarla”, aseguró al remarcar su legado.

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