Pensar la vulnerabilidad desde la agencia: saberes mayas, memoria y construcción de futuros

Investigación encabezada por académico de la ENES Mérida reflexiona sobre agencia, memoria y representación de las comunidades mayas contemporáneas

Foto: ENES Mérida.

En un contexto donde las discusiones sobre identidad, patrimonio y representación cultural ocupan cada vez más espacio en el debate público, una investigación encabezada por Yassir Rodríguez Martínez, profesor de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Mérida de la UNAM, propone mirar más allá de las imágenes y narrativas tradicionales sobre lo maya para centrar la atención en las formas vivas de conocimiento, organización y memoria que persisten en las comunidades de la península de Yucatán.

Su más reciente investigación analiza, desde un enfoque intercultural y multidisciplinario, cómo históricamente los pueblos mayas han sido representados desde discursos centrados en la vulnerabilidad, la carencia o el folclor, dejando en segundo plano su capacidad de acción, organización y construcción de alternativas frente a distintos escenarios sociales, ambientales y territoriales.

“Es importante asumir que el espacio público no es neutro, así como tampoco lo son nuestras posibilidades de nombrarnos y de ser vistos como quisiéramos. Históricamente las poblaciones mayas han sido posicionadas como un ‘problema’ o como sujetos y objetos de consumo”, señala Rodríguez Martínez.

El académico explica que gran parte de las narrativas históricas sobre los pueblos originarios en México estuvieron marcadas por la idea de que debían desaparecer o integrarse a modelos culturales dominantes, situación que continúa influyendo en las formas contemporáneas de representación. “Romper con el estigma histórico sobre estas poblaciones y evitar su utilización para el enriquecimiento de otros implica justamente repensar quiénes y desde qué narrativa hablan, representan y definen lo maya en el espacio público”, añade.

A partir de testimonios comunitarios y experiencias situadas, la investigación recupera el concepto de “vulnerabilidad ambivalente”, una perspectiva que reconoce que las situaciones de fragilidad y riesgo también pueden coexistir con procesos de resistencia, cuidado colectivo, transmisión de conocimientos y fortalecimiento comunitario.

“Usualmente asumimos que ser vulnerable implica ser más débil, indefenso o susceptible al daño. Desafortunadamente esa es la imagen imperante sobre las comunidades mayas. La vulnerabilidad ambivalente propone mirar esta condición no solamente desde lo negativo, sino también como una posibilidad de cambio, aprendizaje y construcción de nuevas relaciones con sujetos que históricamente han sido vistos únicamente como objetos de intervención”, explica.
Entre los elementos que aparecen de manera recurrente en los testimonios destacan la medicina tradicional, la herbolaria, la meliponicultura, la preservación de semillas, la milpa y las memorias colectivas asociadas al territorio y a experiencias pasadas de crisis.

Para el investigador, estos elementos muestran formas distintas de relación con el entorno y con la vida colectiva. “Lo que revelan estas prácticas es una relación con la naturaleza que no está marcada únicamente por el antropocentrismo o la idea de superioridad humana sobre otras formas de vida. La memoria se transmite como práctica, como conocimiento y como formas de cuidado compartido entre personas, territorio y otros seres vivos”, afirma.

La investigación también plantea que muchas de las narrativas contemporáneas sobre la cultura maya suelen reducirla a expresiones simbólicas, patrimoniales o estéticas, dejando de lado las formas cotidianas y contemporáneas en las que las comunidades continúan construyendo conocimiento y definiendo sus propios futuros.

En este sentido, el estudio propone reconocer a las comunidades mayas no únicamente como depositarias de patrimonio cultural, sino como actores sociales con agencia, es decir, con capacidad de decisión, acción y participación activa en la construcción de alternativas frente a problemáticas ambientales, alimentarias y sociales contemporáneas.

“Partir de esta idea implica reconocer que las personas pueden construir sus propios criterios sobre bienestar, decidir el tipo de vida que desean y participar activamente en la construcción de una agenda pública que no responda únicamente a intereses económicos o de mercado”, concluye Rodríguez Martínez.

Como parte del proyecto, el micrositio La potencia de la memoria reúne algunas de las evidencias, testimonios y materiales derivados del proceso de investigación, con el propósito de acercar al público a las experiencias, saberes y reflexiones construidas por comunidades mayas de Yucatán en torno al territorio, el cuidado colectivo, la identidad y la construcción de futuros posibles.

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