Universitarios participan en estudio internacional
“Pesar” los astros, para saber cómo viven y mueren
Científicos calculan la masa de los elementos astronómicos para conocer su longevidad


Las estrellas muy jóvenes acechan sin ser vistas en nubes de gas y polvo en el espacio, de donde nacieron. En la dirección de la constelación de Orión, hay un enorme complejo de nubes crucial para saber realmente cómo es la vida y la muerte de las estrellas.
En un trabajo publicado en la revista especializada Astronomy & Astrophysics, un equipo científico midió los movimientos de una docena de estrellas binarias casi recién nacidas en el complejo de nubes de Orión con un gran nivel de detalle. Estas cifras son indispensables para calcular la pieza clave sobre las estrellas: su masa, es decir, qué tan “pesadas” son.
El equipo internacional incluye a dos investigadores del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) de la UNAM Morelia, Laurent Loinard y Luis Felipe Rodríguez, así como a Jazmín Ordóñez- Toro, quien obtuvo su grado de doctora en el IRyA en 2025, y a Sergio Dzib, quien también se doctoró en el IRyA en 2013.
“La masa es la propiedad más fundamental de una estrella; sin embargo, es notoriamente difícil de medir en sistemas jóvenes envueltos en polvo”, dijo Sergio Dzib, quien lidera el proyecto y actualmente es investigador asistente en el Instituto Max Planck para la Radioastronomía, en Alemania. La evolución de las estrellas, es decir, cómo es su vida y su muerte, depende de su masa al momento de nacer, por lo que medirla es vital para calibrar los modelos de evolución.
“Estas mediciones convierten a Orión en un laboratorio de precisión para comprobar cómo se forman y evolucionan las estrellas jóvenes y amplían enormemente nuestra comprensión de cómo se construyen vecindarios estelares como el nuestro”, dijo Jazmín Ordóñez-Toro, quien colidera el trabajo y ahora es investigadora posdoctoral del programa Orquídeas en el Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño, Colombia.
El equipo calculó las masas de las estrellas observadas, comparándolas con las que predicen los modelos actuales de evolución de estrellas jóvenes. Algunas predicciones coinciden con las mediciones, pero hay al menos una estrella en que la masa calculada es claramente diferente, por lo que es necesario revisar los modelos. Esta es la verdadera importancia de “pesar” a las estrellas jóvenes.
Las antenas de radio que se usan para “pesar” estrellas y el resto del equipo midieron tres movimientos de los cuerpos celestes binarios; es decir, dos estrellas que giran una alrededor de la otra: su movimiento aparente debido al giro de la Tierra alrededor del Sol en relación con estrellas mucho más lejanas, llamado paralaje; el que tienen conforme se mueven en el espacio, que visto desde la Tierra se llama movimiento propio; y la órbita o camino que siguen las estrellas binarias una alrededor de la otra.
Esa órbita es la que depende de la masa de ambas estrellas, y se necesitan medir los otros dos movimientos con gran detalle para poder detectarla. Para ello usaron un conjunto de antenas distribuidas a lo largo de Estados Unidos llamado VLBA (Very Long Baseline Array), para observar las estrellas en ondas de radio, que penetran el polvo de las nubes espaciales. La precisión de las mediciones que alcanza este conjunto es tan alta que podría distinguir un balón de futbol en la superficie de la Luna. El VLBA es financiado por la National Science Foundation de Estados Unidos.
El nombre VLBA viene de la técnica que usa, VLBI (Very Long Baseline Interferometry, o interferometría de línea de base muy larga), que consiste en colocar varias antenas alejadas entre sí y observar el mismo objeto celeste al mismo tiempo. Luego se combinan esas mediciones para aumentar el nivel de detalle, o resolución, como si se usara una enorme antena del tamaño de la mayor distancia entre las antenas del conjunto.
Laurent Loinard tiene mucha experiencia usando este método de observación del IRyA, UNAM Morelia. Prueba de ello es que actualmente es director de la colaboración internacional del Telescopio del Horizonte de Eventos (Event Horizon Telescope), que usa la misma técnica para obtener las primeras imágenes en la historia del entorno más cercano a los agujeros negros.
Por su parte, Luis Felipe Rodríguez, investigador emérito de la UNAM y fundador del IRyA, ha dedicado buena parte de su carrera a observar las estrellas jóvenes en ondas de radio y estudiar su nacimiento y evolución. El estudio se puede consultar en https://arxiv.org/html/2602.22048v1