Libro editado por la FES Cuautitlán

Cauduro, una mirada crítica al deterioro de la sociedad

Fue presentado en el edificio sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde se exhiben murales del artista

Foto: cortesía SCJN.

Rafael Cauduro. Una vida dedicada al arte. Obra mural (UNAM, Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, 2026) es una publicación que reúne seis investigaciones sobre distintas creaciones del artista y contribuye a su documentación, recuperación y reconocimiento como parte del patrimonio artístico.

En la presentación del texto, en el área de murales del edificio sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), María de las Mercedes Sierra Kehoe, coordinadora del libro y académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, puntualizó que la publicación es resultado de un proyecto del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica de la Universidad.

El volumen, detalló, no sólo presenta una obra monumental, sino que busca investigarla, documentarla, analizarla y contribuir para preservar la memoria del muralista. Hablar de Cauduro es hablar de un artista que hizo de la pintura un territorio de investigación permanente.

Una de las características más reconocibles de su obra es la estética del deterioro, que no es sólo un efecto visual, sino un lenguaje pictórico. Pinta el paso del tiempo, la transformación de la materia, aquello que se fractura, se desprende, se erosiona y puede desaparecer, refirió.

Al presentar el volumen, hablamos de arte, pero también de memoria, de patrimonio, de arquitectura, de justicia y del tiempo. Cauduro dedicó su vida a mirar aquello que otros, quizá, prefieren no mirar: la grieta, la ruina, la violencia y el deterioro. El artista hizo visible la desaparición para construir una permanencia; el muro se deteriora, las obras son violentadas, pero mientras exista memoria, la investigación y la voluntad de preservar, la obra continuará hablando. “Que este libro contribuya a que Rafael Cauduro siga hablándonos, que sus muros continúen interrogándonos, y que su pintura nos recuerde que, frente al paso inevitable del tiempo, el arte tiene una extraordinaria capacidad para convertir la fragilidad en memoria”.

En el máximo tribunal del país, su ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz, expresó que la justicia no es la mera aplicación de la norma o acumular hojas en un expediente, porque detrás de cada uno de ellos, hay personas, colectivos y una sociedad viva. Y con una sentencia impactamos una vida, truncamos un futuro o le damos viabilidad a una aspiración legítima; “eso es lo que representa Cauduro en el mural” Un clamor por la justicia. Siete crímenes mayores, que luce en las escaleras de la sede principal de la SCJN.

Rebeca Barquera Guzmán, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, destacó la importancia de la publicación que analiza la labor muralista de Cauduro en su complejidad y diversidad. “Se trata de un libro didáctico de investigación, profusamente ilustrado, en la que el trabajo con los archivos y colecciones abren mundos y muchas nuevas preguntas”.

Está conformado por seis capítulos, que muestran lo que el artista entendía por muralismo; como el conjunto mural Siete crímenes mayores, sobre la posibilidad de hablar de la justicia desde su ausencia y la potencia de lo que se puede resolver.

Cauduro estudió arquitectura y utilizaba la fotografía como base para sus murales. Tenía una gran destreza en el dibujo y con la experimentación técnica. En la obra analizada en el libro, dijo, se observa cómo sus murales construyen un espacio específico: la obra crea contexto.

La directora de la Casa Estudio Rafael Cauduro, Liliana Pérez Cano, recordó que para el artista el arte público era esencial. Le gustaba que la gente pudiera ver su obra. “Quería que su trabajo formara parte de los espacios que habitamos y que las personas lo encontraran como parte de su vida cotidiana”. Sus murales muestran su capacidad para transformar una mirada crítica en una protesta virtual, y el deterioro tan presente en su trabajo, no habla sólo del paso del tiempo, sino del desgaste de los valores que hemos tenido como sociedad, detalló.

Cauduro dejó en las escaleras de la SCJN un clamor por la justicia y este libro ayuda a mantenerlo vivo. “Nos invita a mirar cada mural con mayor profundidad y a reconocer en su obra un legado artístico que seguirá haciéndonos preguntas incómodas”. Los textos dejan constancia de la riqueza de su obra, recuperan historias que podrían olvidarse y ofrecen nuevas formas para que las generaciones más jóvenes lo conozcan más allá de las imágenes, concluyó Pérez Cano.

Durante el acto, Sierra Kehoe entregó a Pérez Cano la digitalización “del archivo de la obra mural del maestro, para que en el futuro no se presten los originales a quienes deseen investigar. Será suficiente con el archivo digital”.

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