Se realizará el 4 de septiembre en Arquitectura
Primer Festival de Danza Indígena y Afromexicana

Lo anterior lo informó Carolina Sánchez García, directora del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC), quien agregó que este evento se enmarca en el Día Internacional de la Mujer Indígena y el Día Internacional de las Personas Afrodescendientes.
“Históricamente las mujeres han desempeñado un papel muy importante en la transmisión de la cultura. Precisamente en esa resistencia por seguir manteniendo una cultura, la danza tiene que ver con su cosmovisión, su identidad y una forma de entender el mundo”, mencionó.
Participarán representantes de Ciudad de México y las entidades de Guerrero, Puebla, Oaxaca, Hidalgo y Estado de México, con las agrupaciones Grupo de los Ocotales, la cuadrilla de Xantolo Uejkanemi, Hijas de la Tierra, Mujeres de Huipil Rojo, el colectivo Afrocosecha y el grupo Cihuacuacualtzin.
Sánchez García expuso que es importante mencionar que México en su Constitución Política es un país pluricultural, por lo cual desde hace varios años la UNAM se planteó cuál sería la respuesta frente a este reconocimiento.
Por ello, dijo, estas actividades forman parte de las iniciativas que se han impulsado desde el PUIC para visibilizar la riqueza cultural de México, así como del Plan de Desarrollo Institucional de la Rectoría de la UNAM con los pueblos indígenas y la población afromexicana.
Marta Avendaño Aguilar, del Grupo de los Ocotales de Miguel Hidalgo, perteneciente a la comunidad mixteca Ñuu Yuku Tu Yuja, expresó que participar en este encuentro cultural y compartir sus danzas con un público diverso representa una experiencia muy especial para la comunidad.
Detalló que los bailables a presentar en el Festival son: El Yaá niño, que simboliza el bautizo de los niños en las comunidades; y El carnaval, que está ligado a la siembra; durante la danza, los participantes bailan para bendecir la tierra, con la esperanza de que los alimentos crezcan bien.
Se mostró orgullosa de portar y compartir la herencia cultural mixteca como una forma de vida. “Estamos en constante convivencia tanto en el pueblo como en la ciudad. Para nosotros es habitual transportar la ropa, portar con orgullo los trajes, hablar la lengua dentro y fuera de nuestros hogares, y transmitir lo que cada quien sabe”.
Por su parte, la agrupación Colectivo AfroCosecha mostró su entusiasmo por participar y visibilizar sus tradiciones.
“Nuestra danza es ritual, proviene de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca. Para nosotras significa mucho compromiso, responsabilidad, pero también la emoción de compartir la tradición con estudiantes y público en general”, mencionó Eréndira Tumalán, coordinadora del grupo.
A su vez, Gabriela Méndez, también de Afrocosecha, destacó la relevancia de presentarse en la máxima casa de estudios: “Para mí es importante este festival porque es el primero en la UNAM. Yo estudié en la Facultad de Química y regresar ahora con la danza de diablos –que en nuestro caso es de diablas, porque somos un grupo de mujeres– me llena de orgullo. Es como volver a casa”.
Respecto a la transmisión de esta tradición a nuevas generaciones, Tumalán, subrayó que se trata de un trabajo colectivo: “Es una labor ardua de comunidad de visibilización. Queremos llegar a las juventudes a través de nuestro danzar, que más ojos y corazones conozcan la tradición afrodescendiente. Entre todas hacemos colectividad, y entre todas mantenemos viva esta danza”, coincidieron.
La idea de reinterpretar la danza de diablos desde una perspectiva femenina nació, precisamente, como respuesta a una situación de discriminación.
“Una actitud machista muy marcada me hizo tomar la iniciativa. Yo no quería dejar de bailar, porque la danza para mí es especial, es parte de mi identidad como mujer de la Costa Chica. Decidí formar un grupo seguro para nosotras, un espacio donde pudiéramos crecer y aprender”, compartió Tumalán.
Sobre el papel de la cultura afromexicana en la lucha por el reconocimiento, Méndez señaló que aún queda mucho por hacer.
“La lucha afrodescendiente es reciente comparada con la de otros pueblos indígenas. Este festival es un paso importante porque visibiliza su presencia y su valor cultural. La danza es también un medio para exigir igualdad y reconocimiento”.
En tanto, Hornelas Cruz y Natalia Cayetana, mujeres otomíes de San Pablito compartirán la danza Xochipitzahuatl o Danza de las Flores en la UNAM.
“Para nosotras es importante participar en este encuentro cultural, porque nos representa como indígenas. Queremos mostrar nuestra danza y que nos reconozcan”, afirmó Cruz.
Una de sus principales preocupaciones es que la tradición no se pierda con el paso de las generaciones, “que no se olvide nuestra danza, que cada generación recuerde lo que somos y nuestra cultura”, reflexionó Cayetana.
La danza Xochipitzahuatl mantiene un vínculo profundo con la naturaleza. “Representa a las mujeres hermosas de nuestro pueblo, de nuestra raíz y de nuestra lengua. Transmite a las nuevas generaciones que no se olviden de dónde venimos”, comentó.
En sus presentaciones también integran ofrendas como parte de la dimensión espiritual. “Es una forma de dar gracias a nuestra madre tierra, que nos brinda comida y bebida. Las ofrendas son un agradecimiento por todo lo que nos da”, finalizó.