Un proyecto participativo

Primera consulta universitaria sobre condiciones de igualdad de género de la comunidad LGBTIQ+ en la UNAM

Hoy es un día muy especial para la Universidad Nacional Autónoma de México y las políticas institucionales en materia de igualdad de género, no discriminación y una vida libre de violencia. Quienes compartimos este espacio nos hemos reunido para celebrar la presentación pública de los resultados de la “Primera consulta universitaria sobre condiciones de igualdad de género de la comunidad LGBTIQ+ en la UNAM”, un proyecto participativo que construimos desde finales de 2021 en sinergia con la Dirección General de Atención a la Comunidad (DGACO), con la expertise del Grupo Asesor de Diversidades y Disidencias Sexogenéricas de la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU), y tejiendo una gran red de complicidades con autoridades de instancias universitarias, Comisiones Internas para la Igualdad de Género (CInIG), Personas Orientadoras Comunitarias (POC), así como con la Alianza Intercolectiva LGBTIQAP+ Diversidencias UNAM, que, en su articulación, nos permitió llegar a un número importante de personas sexogénero- diversas que forman parte de los sectores académico, administrativo y estudiantil de nuestra casa de estudios.

Los resultados que hoy presentamos son inéditos en nuestra Universidad al menos en dos sentidos: tanto por los saberes específicos que nos ofrecen como por la fuerza colectiva de donde provienen. En este diagnóstico confluyen las visiones de un grupo históricamente subordinado e invisibilizado como consecuencia de los mecanismos disciplinatorios y normalizantes del régimen político hetero-cis-patriarcal. Hoy, como parte de los compromisos que establecimos al convocar a este proceso de consulta, hacemos una devolución que sistematiza buena parte de los testimonios y las experiencias de muchas personas que ahora pueden consultar este informe ejecutivo.

Desde 2020, la Coordinación para la Igualdad de Género, con fundamento en su acuerdo de creación y la normatividad universitaria, se dio a la tarea de institucionalizar y transversalizar un programa de diversidades y disidencias sexogenéricas, que opera con el esfuerzo de todas las direcciones de la CIGU, con el acompañamiento de un grupo de especialistas integrado por las doctoras Lu Ciccia, Siobhan Guerrero y Tania Rocha Sánchez, los doctores David Gutiérrez y César Torres, así como el ingeniero Iván Tagle. Actualmente, este programa nutre el eje de la política institucional denominado “No discriminación a las diversidades sexogenéricas”, que orienta el trabajo de las comisiones internas para la igualdad de género en todas las entidades y dependencias universitarias.

Si sabemos interpretar las voces de la colectividad sexo-género-diversa […] podremos impulsar una agenda todavía más sólida de trabajo en favor
de sus derechos humanos”

La convicción de que las diversidades sexogenéricas ocupen un lugar específico en las políticas institucionales, así como ocurre con aquellas focalizadas hacia las mujeres –a la luz de las problemáticas que viven– y en los hombres –como parte de un enfoque de corresponsabilidad para la transformación de las desigualdades patriarcales–, proviene del diseño de una mirada relacional de género que, en este caso, se alimenta al menos de cuatro consideraciones:

En primer lugar, como un ejercicio de reconocimiento de la existencia de múltiples formas de diversidad sexogenérica en la Universidad, así como del trabajo y los saberes que las personas LGBTIQ+ aportan para el sostenimiento de la vida comunitaria y las funciones sustantivas que llevamos a cabo.

En segundo orden, como problematización de las condiciones de desigualdad que desde el trato discriminatorio amenazan su permanencia y libre desarrollo en la Universidad.

En tercer lugar, como mecanismo para dar cumplimiento a las obligaciones institucionales derivadas de los Lineamientos Generales para la Igualdad de Género, el Código de Ética, el “Acuerdo Rectoral por el que se establecen políticas institucionales para la prevención, atención, sanción y erradicación de casos de violencia de género” y el “Documento Básico para el Fortalecimiento de la Política Institucional de Género”. En estos documentos se reconoce la condición específica de desigualdad estructural hacia la comunidad LGBTIQ+ en la institución y, a su vez, se define como un principio de ética universitaria la “convivencia pacífica y el respeto a la diversidad cultural, étnica y personal”.

Finalmente, en cuarto lugar, como reconocimiento de que las facultades de las diversidades sexogenéricas son derechos humanos y, por ende, tenemos la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar su cumplimiento, a partir de un andamiaje de disposiciones consagradas en el texto constitucional, en la Ley Federal para Prevenir y Erradicar la Discriminación, así como en criterios interpretativos a nivel jurisprudencial que deben constituir nuestro estándar de derechos, incluyendo el de la identidad y al libre desarrollo de la personalidad.

Nos encontramos en un momento clave. Si sabemos interpretar las voces de la colectividad sexo-género-diversa en la Universidad, y situar sus experiencias en un marco de análisis crítico de las desigualdades, podremos impulsar una agenda todavía más sólida de trabajo en favor de sus derechos humanos. Por esa razón, agracemos a todas las personas que participaron en esta “Primera consulta universitaria sobre condiciones de igualdad de género de la comunidad LGBTIQ+ en la UNAM”, y esperamos en próximas fechas anunciar avances en la política institucional en la materia, así como nuevos procesos participativos que reiteren la articulación institucional-comunitaria que fue posible a través de este ejercicio.

Véase el suplemento especial de Gaceta UNAM con los resultados de la consulta;
y la página: https://coordinaciongenero.unam.mx

 

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