Seminario en el Instituto de Ingeniería
Procesos económicos y sociales, raíces del riesgo de desastres
Se genera por la acumulación de determinaciones y omisiones que incluyen transformaciones ambientales; decisiones sobre vivienda, infraestructura y suelo; inversiones aisladas que parecen razonables e incentivos económicos: Irasema Alcántara

La transformación del territorio, los procesos económicos, sociales e institucionales que operan durante años o décadas, y las decisiones que permitieron esas modificaciones son las raíces del riesgo de desastres, abundó la doctora en Geomorfología.
La especialista participó en la mesa 5 del Seminario Derecho, desastres y resiliencia territorial: una mirada iberoamericana, moderada por Jaime Urrutia Fucugauchi, investigador emérito del Instituto de Geofísica (IGf). El encuentro se realizó los días 9 y 10 de septiembre en el Salón de Seminarios Emilio Rosenblueth del Instituto de Ingeniería (II) de esta casa de estudios.
“El riesgo se genera por la acumulación de determinaciones y omisiones que incluyen transformaciones ambientales; decisiones sobre vivienda, infraestructura y suelo; inversiones aisladas que parecen razonables e incentivos económicos”, anotó.
Alertó que Ciudad de México es muestra de que el riesgo no siempre necesita un desastre para hacerse visible, pues padece extracción de agua subterránea en un territorio con herencia lacustre; urbanización y crecimiento demográfico; carga de edificios e infraestructura, y arcillas lacustres muy compresibles (suelos de grano muy fino que disminuyen de volumen de forma notable cuando soportan un peso o cambian su cantidad de agua).
Julia Carabias Lillo, doctora honoris causa por la UNAM e integrante de El Colegio Nacional, expuso que para el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) un desastre es una alteración grave de una comunidad o sociedad, a cualquier escala, debido a eventos peligrosos que interactúan con condiciones de exposición, vulnerabilidad y capacidad, los cuales producen pérdidas e impactos humanos, materiales, económicos o ambientales.
“Lo importante de esta definición es que, para el IPCC, un fenómeno peligroso por sí mismo no constituye necesariamente un desastre; éste surge de la interacción entre el evento, la exposición, la vulnerabilidad y la capacidad de respuesta”, puntualizó la doctora en Biología y profesora de la Facultad de Ciencias.
Consideró que es nuestra responsabilidad actuar respetando las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), que son aquellas acciones destinadas a proteger, gestionar de manera sostenible y restaurar los ecosistemas naturales o modificados para abordar de manera eficiente y adaptativa los desafíos de la sociedad, promoviendo a la vez el bienestar humano y los beneficios para la biodiversidad.
Entre las políticas públicas que se requieren señaló la planeación del territorio con ordenamiento territorial; realizar valoraciones ambientales estratégicas articuladas con las evaluaciones de impacto ambiental; contar con planificación de cuencas con los componentes territoriales, así como contar instrumentos de riesgo actualizados a todas escalas.
También, realizar valoraciones ambientales estratégicas articuladas con las evaluaciones de impacto ambiental; contar con una planeación de cuencas con todos los componentes territoriales, así como con instrumentos de riesgo actualizados a todas escalas.
Además, agregó, se deben entender los sistemas complejos ambientales y sociales con sus interacciones; fomentar el trabajo de instituciones académicas que generan conocimiento inter y transdisciplinario; y formar nuevas generaciones de profesionistas con una visión integral y alta capacidad para enfrentar los desafíos ambientales y sociales actuales.
Asimismo, sugirió promover el desarrollo de SbN que respondan simultáneamente a amenazas de cambio climático, pérdida de biodiversidad, degradación de tierra y agua, que generen beneficios para los medios de subsistencia y el bienestar humano; además de construir una interfaz eficaz entre los científicos y los tomadores de decisiones.