Promueven el registro de la propiedad intelectual mediante Haz Patente UNAM
Se invita a la comunidad universitaria a consignar sus creaciones, así como asesorarse con la CVTT, que hace un acompañamiento durante todo el proceso
La Coordinación de Vinculación y Transferencia Tecnológica (CVTT) de la UNAM invita a toda la comunidad universitaria que desee registrar alguna creación de propiedad intelectual (PI) que se acerque para realizar cualquier tipo de trámite al respecto.
Dicha instancia tiene una campaña de promoción para alentar a los universitarios a registrar sus creaciones, en el marco Día Mundial de la Propiedad Intelectual que se celebrará el 26 de abril.
Salvador Enrique Morales Herrera, titular de la Coordinación de Propiedad Intelectual (CPI), comunicó que se cuenta con el sitio web https://hazpatente.unam.mx/, que es una plataforma que reúne información y rutas para proteger las creaciones de la comunidad universitaria.
“Este sitio web nos permite llegar más lejos al ofrecer materiales como videos, infografías y guías prácticas que orientan a la comunidad universitaria para identificar qué tipo de protección corresponde a sus creaciones, ya sea una patente, una marca, un modelo de utilidad o un derecho de autor”.
De esta forma, Salvador Morales aseguró que el objetivo es orientar a la comunidad investigadora de la Universidad, respecto a las formas de protección de la PI del producto de sus creaciones.
“Así como ayudar en los trámites para realizar las solicitudes de registro ante las dependencias conducentes, como son el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR) y el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas”.
El coordinador resaltó que la propiedad intelectual de manera general transforma la producción científica o académica en un bien económico, el cual es comercializable y aplicable. Además, facilita hacer la vinculación, la inversión y la solución de problemas, lo que hace una vida más fácil.
El ingeniero químico recordó que la PI se divide en: propiedad industrial, que otorga derechos sobre creaciones relacionadas con el ámbito industrial y comercial, como marcas, patentes, diseños y modelos de utilidad; y derechos de autor, que da reconocimiento y protección a creadores de obras artísticas, literarias, musicales, y programas de cómputo.
La importancia de la PI es el impacto social y la búsqueda de la transferencia tecnológica. “Nuestra Universidad es el titular mexicano que más patentes tiene en nuestro país, incluyendo los sectores público, privado o inventores independientes”.
Salvador Enrique Morales detalló que con las invenciones debidamente protegidas de la comunidad universitaria se busca que no se queden sólo en un documento guardado o en un título que esté colgado en un cuadro, sino que se conviertan en productos, servicios o en soluciones que puedan beneficiar a la sociedad.
De la misma forma, comentó que la PI es importante por el fomento a la innovación, el registro de patentes, de variedades vegetales, de marcas o de obras que incentivan la creatividad y la generación del nuevo conocimiento, además de salvaguardar la propiedad de la Universidad sobre el conocimiento creado con sus recursos.
“Se cumple con la misión de la Universidad en materia de divulgación científica y tecnológica, así como con la formación de estudiantes que obtienen un grado académico; sin embargo, todo ese conocimiento generado y divulgado –ya sea en tesis, publicaciones o proyectos de investigación– puede ser susceptible de protección y convertirse en un bien económico capaz de ofrecer soluciones a problemas concretos”.
El funcionario afirmó que al registrar una patente hay seguridad jurídica y reconocimiento de derecho patrimonial de la UNAM como titular de la patente. Y, por otro lado, existe el respeto a los derechos morales de los inventores (académicos, estudiantes y miembros de la comunidad universitaria en general).
El especialista indicó que la propiedad intelectual también implica el reconocimiento de quienes son creadores de una tecnología o de cualquier tipo de obra. Asimismo, destacó que permite fortalecer la vinculación con el entorno, al facilitar alianzas con empresas de los sectores público, privado y social, así como con instancias gubernamentales, lo que posibilita que las propuestas desarrolladas en la Universidad se apliquen en la industria.
Salvador Morales agregó que cuando una tecnología está debidamente protegida, forma parte del patrimonio de la UNAM y, en consecuencia, del país. De esta manera, no sólo se resguarda su propiedad, sino que también se enriquece el acervo tecnológico y cultural universitario, al tiempo que se promueve su aprovechamiento en beneficio de la sociedad.
Primeros pasos para proteger sus productos
Ante la pregunta sobre cuál sería el primer paso para un investigador, estudiante o académico que desea proteger una creación o desarrollo, apuntó que lo más recomendable es agendar una cita en la CPI, con el propósito de analizar la propuesta y orientar el proceso de protección desde el inicio.
En ese sentido, sostuvo que si bien es importante no dar a conocer la información antes de protegerla, la divulgación forma parte de la práctica académica mundial. Por lo anterior, una vez que un proyecto ha sido presentado en congresos, publicaciones científicas o exámenes profesionales, recomendó acudir a la CPI para recibir asesoría.
Es fundamental que los interesados expongan su propuesta y resuelvan sus dudas, indicó, con el fin de evaluar si es susceptible de protección y, en su caso, determinar la figura jurídica más adecuada.
Añadió que, aunque la plataforma Haz Patente UNAM ofrece información accesible sobre qué y cómo proteger, así como los criterios y requisitos necesarios, lo cierto es que el acompañamiento directo permite establecer un canal más cercano y efectivo con académicos, profesores y estudiantes, quienes, en su papel de creadores, pueden ser inventores, autores, diseñadores u obtentores.
Expuso que en el sitio Patrimonio Intelectual UNAM: https://pi.unam.mx/home se puede encontrar la recopilación del capital intelectual producto del quehacer científico de la UNAM registrado ante el IMPI o el INDAUTOR desde 1976 a la fecha. “Se incluyen: patentes, diseños industriales y modelos de utilidad; en cuanto a derechos de autor, se encuentran únicamente los programas de cómputo”.
Mucha paciencia
A la pregunta qué tan pesado es el proceso de patente, Salvador Morales estableció que, dependiendo de la figura jurídica, puede llegar a ser no tan desgastante, pero advirtió que “sí se debe tener paciencia. Los trámites en materia de propiedad intelectual de manera general no son rápidos, no son expeditos y además requieren cumplir con muchas fases previas a una misma solicitud”.
Al respecto, expresó que en el caso de una patente se debe hacer un análisis técnico comparativo, verificar y buscar si la creación cumple los criterios de novedad y de actividad inventiva.
En este mismo orden, describió que se tiene que hacer una búsqueda de antecedentes, entrar a bases de datos, literalmente con millones de patentes registradas en todo el mundo, y verificar si no hay nada igual o parecido que pudiera llegar a ser observado por un examinador al momento de evaluar una solicitud de patente.
“La patente incluye una memoria técnico-descriptiva, la cual es una explicación legal y técnica que expone la mejor manera de llevar a la práctica la invención, todo esto tiene sus tiempos. En cuanto a patentes, podemos decir que una vez solicitada se cuenta con una expectativa de derecho sobre la invención”.
Explicó que, en el caso de las patentes, la Universidad es la titular de los derechos patrimoniales y el proceso para su otorgamiento puede tardar entre dos y cuatro años. En cuanto a los modelos de utilidad y los diseños industriales, el tiempo estimado es de entre nueve y 24 meses.
Por su parte, los trámites en materia de derechos de autor suelen ser más ágiles por su naturaleza. Incluso la integración del expediente es más rápida, por lo que el certificado de registro puede obtenerse en un periodo aproximado de dos a cuatro meses.
Recalcó que, más que un proceso desgastante, se trata de procedimientos que requieren paciencia, ya que estos tiempos son habituales en las oficinas de propiedad industrial y de derechos de autor en el ámbito internacional.

¿Cuánto cuestan los trámites?
Los trámites de propiedad intelectual implican costos y se dividen en dos grandes rubros: propiedad industrial y derechos de autor.
“La propiedad industrial son invenciones, propuestas inventivas de base científica o tecnológica, además de los signos distintivos para diferenciar los productos y servicios en el comercio, que es el caso de las marcas. Y los derechos de autor se refieren más a una propuesta artística, literaria o formas de expresión”.
En este sentido, precisó que en ambas (propiedad industrial y derechos de autor) es necesario cubrir ciertas tasas para ingresar una solicitud y obtener el título o certificado de registro correspondiente, ya que forman parte del proceso ante la autoridad.
No obstante, en el caso de la UNAM, estos costos son cubiertos por la CVTT para los trámites que se realizan en México, incluyendo solicitudes, mantenimiento y atención a requerimientos oficiales.
Determinó que si hay interés en proteger una creación en otros países, los costos deberán ser asumidos por los interesados, dado que los procedimientos internacionales implican gastos adicionales.
Ante la frecuente confusión entre figuras como patentes, derechos de autor o marcas, aconsejó que, desde el momento en que una persona desarrolla una idea y surge la inquietud de protegerla, se acerque a la Coordinación o consulte la plataforma Haz Patente UNAM.
Aclaró que es fundamental identificar qué tipo de creación se tiene y si es susceptible de protección, así como conocer las diferencias entre las distintas figuras jurídicas, los criterios aplicables y la documentación requerida.
Reconoció que hay confusión, ya que comúnmente todos esos procesos se perciben como “registros”; no obstante, subrayó la importancia de contar con asesoría especializada para evitar errores, gastos innecesarios o una protección inadecuada que permita que terceros utilicen la creación sin autorización.
Para finalizar, el coordinador del CPI mencionó la importancia de que estudiantes, académicos y entidades conozcan que en México existe un sistema sólido de propiedad intelectual al que pueden recurrir para proteger sus creaciones, y reiteró que en la UNAM se cuenta con una Coordinación especializada que brinda acompañamiento en estos procesos, integrada por personal con amplia experiencia en el ámbito.