Seguimiento numérico en Ciencias de la Atmósfera

Pronósticos certeros de fenómenos naturales

Meteorología, calidad del aire, oleaje, circulación oceánica y ceniza volcánica son pronosticados en la UNAM

Especialistas de la UNAM realizan pronósticos numéricos meteorológicos, de oleaje, circulación oceánica, ceniza volcánica y calidad del aire para dar información útil y ayudar a mitigar desastres en el territorio nacional.

Con ayuda de un cluster denominado Ometeotl, conformado por mil 320 núcleos (42 TFlops), equivalentes a una cuarta parte de la capacidad de la supercomputadora Miztli de la Universidad, en el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) realizan esta tarea.

Jorge Zavala, integrante del Grupo Interacción Océano-Atmósfera del CCA y jefe de la Red del Servicio Mareográfico Nacional, señaló que, por ejemplo, “es importante saber cómo es el oleaje en los océanos, sobre todo en el Pacífico, porque tormentas que ocurren en el hemisferio sur generan el mar de fondo o marejadas que llegan a las costas mexicanas varios días después y sorprenden a la gente en las playas de Acapulco, aun sin viento ni lluvia, situación que ya ha causado decesos. El modelo que usamos puede predecir este fenómeno con bastante precisión”.

A 10 años del pronóstico numérico en la entidad universitaria, el experto recordó que esta actividad inició luego de que el 23 de octubre de 2007 se presentó el frente frío número 4, que causó una gran inundación en Villahermosa. “Se abrieron las compuertas de la presa Peñitas y siete horas después el frente de agua llegó a la capital de Tabasco; aunque había tiempo suficiente para la evacuación, no se hizo sino hasta que la ciudad estaba llena de agua”.

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También hubo un accidente en la plataforma petrolera Usumacinta, en donde se siguió trabajando en condiciones de oleaje extremo, lo que originó un accidente, pérdidas humanas y derrame de crudo. “Teníamos claro que ese frente frío era extremo, que la precipitación, los vientos y el oleaje iban a ser mayores; pero las autoridades encargadas no supieron diferenciar entre un evento intenso y uno catastrófico. De ese modo, se decidió compartir en el sitio web del CCA distintos pronósticos”.

“La modelación numérica la hacíamos con fines de investigación; sin embargo, no se había hecho pronóstico, rememoró. En un principio el pronóstico meteorológico se colocaba de lunes a viernes en la página del CCA, pero pronto se automatizó y actualmente se genera los 365 días del año. Para tener buenos pronósticos meteorológicos, se requiere alimentar a los modelos globales con observaciones satelitales, de superficie y sondeos. A partir de modelos globales se pueden obtener modelos regionales, realizando una especie de reducción de escala.”

Hoy en día, precisó el universitario, el trabajo se hace en varios frentes: la automatización, la generación de productos gráficos amigables, la consolidación del sistema y la investigación para obtener mejores pronósticos.

1) Oleaje, 2) calidad del aire, 3) meteorología, 4) temperatura y 5) marea de tormenta. Imágenes: cortesía de Jorge Zavala.
1) Oleaje, 2) calidad del aire, 3) meteorología, 4) temperatura y 5) marea de tormenta. Imágenes: cortesía de Jorge Zavala.

Pronósticos

Las predicciones de calidad del aire comenzaron en 2006; las de oleaje a petición de Petróleos Mexicanos, en 2010; y en 2012 se desarrolló un sistema de pronóstico operativo para el Servicio Meteorológico Nacional.

Jorge Zavala consideró que la marea de tormenta es el gran desastre olvidado en México, “porque no hemos tenido un evento catastrófico en nuestra generación, aunque está documentado que en Veracruz, en 1552, un fenómeno de esa naturaleza alcanzó cuatro kilómetros costa adentro. Hemos hecho un esfuerzo por llamar la atención y tenemos un sistema de pronóstico en el CCA y otro en el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), en colaboración con esa institución”.

Asimismo, se implementó el modelo de dispersión de ceniza volcánica, a partir del cual se generan escenarios previendo que en las siguientes 36 horas ocurra alguna erupción; si sucediera, en dos minutos se establecería en qué dirección se dispersa la ceniza, información muy útil por ejemplo para el aeropuerto de Ciudad de México.

En cuanto a la circulación oceánica, se implementó el sistema respectivo para el Golfo de México en 2013. “Actualmente se está trabajando para tener las simulaciones con un modelo de la siguiente generación”.

Con el Cenapred se desarrolló un proyecto que genera una gran cantidad de productos: además de variables meteorológicas tradicionales, se cuenta con índices de estabilidad y sondeos virtuales. Con tres modelos se estiman variables como la temperatura, humedad relativa, precipitación, viento, presión en superficie y elevación del nivel del mar en distintos sitios.

Zavala mencionó que hoy se generan casi cuatro mil 400 gráficas en paralelo. “Tenemos productos relativos a precipitación acumulada, líneas de corriente, presión a nivel del mar, temperatura potencial y equivalente, velocidad vertical, nubosidad y viento, entre otros”.

En el Grupo de Interacción Océano-Atmósfera se hace también investigación, como el estudio de los escenarios a futuro con un incremento de 50 centímetros en el nivel medio del mar, para estimar qué tanto cambiaría la zona de inundación en el puerto de Veracruz. El análisis “se basa en la simulación de 300 casos de huracanes que entran a tierra por distintos sitios, teniendo diferentes trayectorias, intensidades y velocidades de desplazamiento.

Pero es fundamental dar continuidad a estos trabajos y mantener el cluster. “Esta labor debería ser un proyecto estratégico de la UNAM”, concluyó.

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