Una pieza de danza contemporánea de la Daju

Querubinxs, ¿cómo se relacionan los jóvenes hoy?

Se presentará en el Centro Cultural Universitario los días 13 y 14 de junio. Foto: Max Cetto.
Si eres joven y te preguntas qué ocurre en el panorama afectivo que te rodea (de igual manera, si no lo eres y no entiendes en qué están hoy les chiques), tienes que ver la obra dancística Querubinxs, una intensa exhibición de fuerza corporal, danza contemporánea y de sensibilidad a flor de piel de quienes ejercen no sólo la danza profesional, sino el afecto en el primer cuarto del siglo XXI.

“La idea nace de vivencias personales en las que este sistema de monogamia llegó a limitarme”, confesó Óscar Castell, bailarín y coreógrafo oaxaqueño de 27 años. Con esa honestidad como punto de arranque, Castell construyó el proyecto que resultó ganador de Dame Magia 2, la segunda convocatoria que la Compañía Juvenil de Danza Contemporánea de la UNAM (Daju) lanzó en colaboración con el Centro Cultural de España en México (CCEMx) para impulsar propuestas coreográficas con mirada y lenguaje genuinamente juveniles.

El fruto de ese proceso es Querubinxs, una pieza de danza contemporánea y performance que se estrena el sábado 6 de junio a las 19 horas en el CCEMx; se presentará también los días 13 y 14 de junio a las 12:30 en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario, bajo la dirección y con la coreografía de Castell.

El estreno, en pleno mes del orgullo LGBTIQ+, no es casual: la obra interpela de frente las formas en que las personas jóvenes se vinculan afectiva, erótica y emocionalmente hoy. “La obra no señala que así debas de relacionarte, sino que pone en escena diferentes formas de vincularse para que el espectador observe que existen, y de esta manera hacerlas presentes”, aclaró Castell.

La pieza parte de una pregunta simple y radical: ¿cómo nos relacionamos hoy? Desde este punto explora la trieja, la pareja abierta, el encuentro casual, la intimidad compartida entre cuerpos que no necesariamente se ajustan a una orientación sexual ni a un género definido.

Para encarnar esa apertura conceptual, Castell recurrió a la imagen del querubín (ser sin género en la iconografía tradicional, cruce entre la inocencia y el deseo, entre el ángel y Cupido) y la reescribió con una x: Querubinxs. Esa pequeña modificación ortográfica lo dice todo sobre el espíritu de la obra.

La propuesta espacial rompe con la disposición teatral convencional: un escenario 360°, configurado por dos cuadrados concéntricos de luz, donde 15 intérpretes transitan entre la periferia y el centro. Entrar al cuadrado interior implica exponerse; quedarse fuera: observar y elaborar otras posibilidades.

“Queremos que el público esté cerca del cuadrado, porque hay muchos detalles en el juego de las bocas, va mucho hacia el erotismo, hacia cómo te vinculas con el otre, y estando lejos en un teatro no podrías percibir eso”, explicó Castell sobre la puesta en escena.

La estructura dramatúrgica alterna cuadros de improvisación regidos por premisas precisas, a los que siguen momentos coreografiados que funcionan como “anclas” –puntos de freno–, con referencias que van del ballroom al reggaetón, del tecno a la cultura pop digital. Son los lenguajes con los que esa generación habita el mundo.

“De todos los proyectos seleccionados, el de Óscar era el que me pareció más cercano a la estética y la curaduría que le estoy dando a la compañía”, afirmó Nicolás Poggi, director artístico de la Daju. Veintidós proyectos fueron recibidos en esta segunda convocatoria Dame Magia (que tomó su nombre de aquella primera apuesta exitosa en la que Ricardo Daniel creó Nacionel, obra que sigue arrasando en redes y acumula peticiones para ser remontada), y el jurado, compartido con el CCEMx seleccionó la propuesta de Castell entre tres finalistas.

El hecho de que Castell fuera exintegrante de la segunda generación de la Daju añadió otro matiz al veredicto: la convocatoria no sólo abre puertas a voces nuevas, también devuelve a casa a quienes se formaron ahí.

“Hay una diversidad muy grande en la compañía: personas trans, gays, heterosexuales, hay de todo, y ese mundo es fantástico porque cuando propones ideas con una compañía así, tienes material de lo que quieras”, dijo Poggi, y subrayó que esa riqueza de identidades es, precisamente, el motor creativo que hace posible una obra como Querubinxs.

Además, anticipa que la pieza tiene el potencial de conectar con los públicos jóvenes de los CCH y las facultades de la UNAM, destinatarios naturales del proyecto artístico de la compañía, de la misma forma en que Nacionel lo logró en su momento.

Con música original de Aristóteles Benítez, diseño de iluminación de Astrid Vidrio y asistencia coreográfica de Tristán Garrido, Querubinxs llega al escenario en el momento justo: cuando preguntar cómo amamos, con quién y bajo qué reglas es una necesidad generacional.

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