Reflexionaron sobre los retos de su profesión

Recibe Arquitectura a tres premios Pritzker

Smiljan Radic, ganador de la edición 2026, impartió una charla

Martin Liu, Liu Jiakun, Smiljan Radić, Francis Kéré y Manuela Lucá-Dazio. Foto: Diana Maldonado.

Los estudiantes de Arquitectura pueden ver su carrera como una búsqueda personal y reflexiva, y la mejor forma de hacerlo es viajar para apreciar aquellos sitios emblemáticos y su entorno, a fin de que esto los lleve a crear algo nuevo, recomendó el ganador del Premio Pritzker 2026, Smiljan RadiĆ Clarke.

Al ofrecer la charla “Arquitectura: Distracción y conocimiento” ante profesores y alumnos de la Facultad de Arquitectura (FA) de la UNAM, el chileno rememoró que muchos viajes pueden parecer insignificantes o distracciones, pero con el paso del tiempo adquieren un sentido único e intransferible, como lo fue su primera visita a México, en 1998, cuando fue cuestionado por un estudiante que lo hizo reflexionar sobre los retos de su trabajo.

RadiĆ Clarke comentó: “El viaje en la arquitectura, cuyos comienzos datan del siglo XVIII, es hoy una práctica contemporánea ineludible. Las visitas a un lugar bien fundado constituyen una forma única e intransferible de cultivar una inteligencia natural, y hoy más que nunca es necesaria”.

En el Teatro Estefanía Chávez de la FA, el arquitecto reflexionó que cada proyecto es construido, muchas veces para amigos, pero siempre refleja las obsesiones personales, y en su elaboración el hecho de tomar decisiones extrañas e inusuales marca la diferencia.

Mencionó que para él la arquitectura existe entre grandes formas masivas y duraderas, entre artefactos curiosos que resisten el paso del tiempo esperando una visita, junto a construcciones efímeras y frágiles que en muchas ocasiones no tienen un destino claro en la vida humana.

El pasado 11 de mayo, RadiĆ Clarke recibió el galardón considerado el Nobel de la arquitectura en una ceremonia realizada en el Castillo de Chapultepec, y el 12 de mayo compartió su experiencia en una charla acompañado por los también ganadores del galardón Liu Jiakun (Pritzker 2025) y Diébédo Francis Kéré (Pritzker 2022).

Liu Jiakun opinó que los nuevos estudiantes de arquitectura en China no se enfocan en la construcción masiva de edificios, más bien están un poco perdidos en hacia dónde orientarse, por lo que agradeció a RadiĆ Clarke por ser una inspiración para las nuevas generaciones.

“No importa el tamaño del edificio siempre y cuando tenga un valor artístico y profundidad, porque eso nos llevará al éxito. Hay muchas cosas que se pueden hacer; el temperamento y la cultura son diferentes en cada lugar, es lo que hace cada obra radical, encantadora, con imaginación y frases poéticas”, expuso.

A su vez, Francis Kéré aseguró que su principal inspiración para convertirse en arquitecto fue el deseo de construir una escuela, porque el sitio donde nació no tenía una. Tuvo que salir de ese lugar e ir a la ciudad de Uagadugú, así que fue muy difícil no sólo aprender cosas nuevas, sino adaptarse si quería mejorar la situación en su comunidad.

El arquitecto de Burkina Faso narró cómo poco a poco obtuvo becas de estudio que lo llevaron hasta Alemania, donde llegó con una gran inspiración en la carpintería y decidió ser arquitecto, “aunque no sabía bien lo que era eso, pero quería hacer algo bueno para la comunidad”.

Momentos antes, Mónica Cejudo Collera, directora de la FA, destacó que la presencia en la Universidad de tres de los ganadores del Premio Pritzker, así como de miembros del jurado calificador, permite inspirar a nuevas generaciones de profesionistas desde América Latina, a fin de que puedan entender la arquitectura no sólo como construcción, sino como una toma de decisiones y una forma de imaginar, interpretar y transformar esta realidad.

“Hacia 1980, el mexicano Luis Barragán recibió el Premio Pritzker, y ahora, 46 años después, se celebra a un arquitecto chileno cuya obra ha despertado emoción, curiosidad, crítica y reflexión más allá del objeto arquitectónico; él pertenece a una generación cuya labor ha alcanzado presencia e influencia global”, subrayó.

En un año especialmente simbólico para la Universidad, que celebra 475 años de historia desde su fundación, como la Real Universidad de México, la arquitecta agradeció especialmente la presencia de los galardonados para acercar a las y los estudiantes a un diálogo entre la arquitectura contemporánea y la comunidad universitaria, reafirmando con ello la vocación pública e internacional de la UNAM.

Manuela Lucá-Dazio, directora ejecutiva del Premio Pritzker de Arquitectura, indicó que, desde su creación, este galardón tiene la responsabilidad de actuar como un catalizador para hacer preguntas, cambiar y generar pensamientos nuevos, una obligación compartida que los une.

“La UNAM, dentro de su compromiso para la diseminación de la cultura, enseñanza e investigación, hace que el Premio Pritzker sea algo excepcional para los laureados, y los futuros arquitectos están aquí para entender mejor lo que ocurre. Se trata de extender el conocimiento”, enfatizó.

“En la actualidad estamos viendo muchas transformaciones en nuestros valores y el idioma, así como la forma en que se ve al mundo; muchas veces esto puede ser inquietante porque no sabemos exactamente lo que pasará, pero la voluntad de cuestionar y retar las suposiciones llevará a las futuras generaciones a una época de nuevas posibilidades”, finalizó.

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