Reconocimiento otorgado por la Universidad de Kioto

Distinguen a Irasema Alcántara, académica del IGg

Foto: Instituto de Geografía.

Irasema Alcántara Ayala, investigadora del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM, fue distinguida con el 11th DPRI Award, otorgado por el Disaster Prevention Research Institute (DPRI, Instituto de Investigación para la Prevención de Desastres) de la Universidad de Kioto, uno de los centros de investigación en desastres más reconocidos en el ámbito internacional.

El premio, que se dio por primera vez a una mujer, reconoce contribuciones destacadas en investigación y educación, reflejadas en aportaciones sobresalientes al campo de la reducción del riesgo de desastres, con énfasis en la comprensión del riesgo y en el desarrollo de enfoques integrales para su análisis y gestión.

La ceremonia de entrega se efectuó el 18 de marzo de 2026 en el campus de Uji de la Universidad de Kioto. Como parte del acto, la académica impartió la conferencia magistral titulada “De las señales al significado: la comprensión del riesgo en el corazón de la alerta oportuna y la preparación”.

En su intervención, la investigadora planteó una reflexión crítica sobre el papel de los sistemas de alerta en el contexto actual, los cuales han experimentado avances significativos en el monitoreo de amenazas, la predicción y la difusión de avisos, la persistencia –e incluso el incremento– de pérdidas por desastres en diversos contextos; sin embargo, se observa que la emisión oportuna de advertencias no garantiza, por sí misma, la reducción del riesgo.

En entrevista, Alcántara Ayala subrayó que uno de los principales desafíos radica en ir más allá de la alerta como mensaje técnico: “debe ir acompañada de comprensión. No se trata únicamente de emitir avisos, sino de entender cómo se construye el riesgo en contextos sociales, institucionales y territoriales específicos”.

Desde esta perspectiva, su trabajo propone repensar estos sistemas como estructuras articuladas y centradas en las personas, en las que el conocimiento científico, la gobernanza y los saberes comunitarios no operen de manera aislada, sino en interacción constante.

Asimismo, enfatizó que la comunicación del riesgo no puede entenderse como un proceso lineal: “no es la simple transmisión de información, sino un proceso en el que las personas interpretan, resignifican y dan sentido a los mensajes en función de sus experiencias y condiciones de vida”.

Una de las principales limitaciones actuales, dijo, radica en la falta de articulación entre escalas, disciplinas y actores, lo que dificulta que las alertas se traduzcan en acciones oportunas, especialmente en contextos de vulnerabilidad estructural.

En ese sentido, su enfoque propone comprender los sistemas de alerta como sistemas sociotécnicos, insertos en procesos más amplios de construcción y reducción del riesgo: “Si no entendemos cómo se produce el riesgo, difícilmente podremos reducirlo. Por esto, la alerta debe formar parte de un proceso continuo que integre conocimiento, participación y toma de decisiones”.

Finalmente, la científica destacó que este reconocimiento también refleja el papel de la UNAM en la generación de conocimiento con impacto global: “Visibiliza el trabajo que se realiza desde la Universidad Nacional y desde América Latina, así como la importancia de construir enfoques pertinentes de reducción del riesgo para distintos contextos sociales”.

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