Develan placa en edificio del Instituto de Ingeniería que lleva su nombre
Reconocen a Luis Esteva Maraboto, pionero de la ingeniería sísmica
A sus 91 años de edad, ha dedicado más de seis décadas a esta disciplina en la Universidad; orientó la generación de mapas de riesgo y transformó la incertidumbre del suelo del Valle de México en norma

Hoy, a sus 91 años de edad, tiró de un cordel que devela su nombre tatuado en acero del otrora edificio 2 del Instituto de Ingeniería de la Universidad de la Nación. “Estoy muy agradecido con todos los que me han apoyado, todos los que han trabajado conmigo en esta labor, con muchos investigadores, amigos y mi familia, por supuesto, sin ellos no habría hecho nada de lo que he podido hacer, así que a ellos les debe venir el aplauso”.
Es la ceremonia de la develación de placa en reconocimiento al investigador emérito del II, especialista en métodos constructivos para reducir los daños a las estructuras y edificios durante sismos, la cual fue encabezada por Rosa María Ramírez Zamora, directora de dicho Instituto quien expuso:
“Ha realizado grandes aportaciones a conceptos fundamentales para el desarrollo de criterios para diseño estructural basados en desempeño y confiabilidad. Es ampliamente reconocido nacional e internacionalmente por su labor pionera en el análisis de peligro y riesgo sísmico y sus aplicaciones al establecimiento de criterios prácticos para diseño sísmico con metas establecidas de confiabilidad y desempeño. Sus aportaciones incluyen estudios como la vulnerabilidad sísmica de edificios irregulares en elevación o en planta”.
Reconoció que ha dedicado esfuerzos a la docencia y a la difusión de los conceptos que ha estudiado, orientados a la actualización de la práctica de la ingeniería estructural. Su continua actitud de servicio lo ha llevado a presidir, coordinar o actuar como miembro de un número grande de sociedades técnicas, comités o grupos de trabajo nacionales e internacionales.
La designación de este edificio con su nombre, enfatizó, representa mucho más que un reconocimiento simbólico: será un recordatorio permanente de una trayectoria ejemplar y de una vida dedicada al conocimiento, a la educación y al servicio de México.
Este acto, añadió, adquiere una relevancia aún mayor porque se realiza en el marco de las celebraciones por el 70 aniversario del Instituto de Ingeniería de esta universidad.
Raza y espíritu
En su oportunidad, Jesús Antonio Esteva Medina, secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes del Gobierno de México e hijo de Luis Esteva Maraboto, compartió:
“Hoy hablo desde dos lugares, como universitario y como hijo, porque ambas condiciones se entrelazan en una misma enseñanza que recibí de él: el rigor profesional con sentido humano y de servicio. Hoy aquí el espíritu habla, habla a través del legado, porque el legado no es sólo lo que se deja escrito, es lo que permanece vivo en otros”.
El legado de mi padre, consideró, está vivo en cada estudiante que aprendió sobre confiabilidad estructural, cada norma que protege una vida, en cada edificio de este país que sigue en pie después de un sismo. Ese espíritu que trasciende la materia es al que se refería Luis Barragán cuando escribió “la certeza de nuestra muerte es fuente de vida, y en la religiosidad implícita en la obra de arte triunfa la vida sobre la muerte.”
Con cariño al “papá”
En experiencia como su alumna, intervino Rosa María Musito Sánchez, estudiante de doctorado del II, “he conocido la versión crítica y analítica del doctor Luis Esteva, quien en las reuniones de trabajo, abordaba el fenómeno de estudio con breves cuestionamientos, planteaba la solución y en mi caso también evidenciaba los temas que debía reforzar para poder comprender el problema”.
Guardo con estima las anécdotas personales que me ha compartido y sobre todo llevo con respeto las responsabilidades de devolver a la sociedad la gracia que se me ha otorgado, no me puedo retirar sin antes comentarles que entre los alumnos solemos referirnos de manera afectuosa al doctor como “Papá Esteva”. Muchas gracias.
También intervinieron Sonia Elda Ruiz Gómez, investigadora del II; Gabriel Eduardo Sandoval Romero, Coordinador del Posgrado en Ingeniería; y Orlando Javier Díaz López, técnico académico del Instituto de Ingeniería.