Presentan performance en el CISAN

Reflexión escénica sobre las migraciones hacia América del Norte

Foto: cortesía CISAN.
Inspirado en el libro Jornaleros Migrantes. Explotación transnacional, del periodista Kau Sirenio, originario de la costa chica de Guerrero, en el que relata su travesía por los campos agrícolas de México y Estados Unidos y narra las injusticias y explotación que viven los jornaleros migrantes en los campos de las agroindustrias en ambos lados de la frontera, este performance presentado por primera vez en el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), también recupera vivencias etnográficas que tuvo Aaraón Díaz Mendiburo en las ciudades canadienses de Ontario y Quebec y en distintos estados de la República mexicana con mujeres migrantes, e incorpora la dirección teatral Omar Guadarrama, creador escénico interdisciplinario.

Enmarcado del Proyecto PAPIIT IN 302324 “Comunicación y diplomacia de las diásporas. Perspectivas desde los contextos de recepción en las Américas, Europa y Asia” y en colaboración con el Seminario Universitario de Estudios sobre Desplazamiento Interno, Migración, Exilio y Repatriación (SUDIMER), el performance busca generar nuevas maneras de divulgar el conocimiento generado desde la academia, como es el caso del arte escénico.

Utiliza símbolos y metáforas para narrar realidades crueles, en particular de las mujeres migrantes, quienes sufren abusos no sólo por migrar sino por su condición de mujer.

Destacan algunas escenas donde explícitamente se menciona y se representa el acoso como vida cotidiana de una población doblemente vulnerada. Esta dramaturgia nos hace recordar la corriente del teatro del oprimido, que busca crear conciencia y sensibilizar a partir de las emociones del cuerpo y el movimiento implícitos en el teatro, mediante la interacción con personas reales, en donde actores y público se funden en una sola energía.

Otro recurso importante utilizado en esta obra es la cartografía, plasmada a través del uso de la narrativa epistolar entre los que se van y los que se quedan. Ello, permite hacer viva la memoria y reencausarla como una herramienta de liberación.

Dos hijos de dos mujeres de origen latinoamericano que han migrado describen parte de sus voces, sonidos y susurros en torno a su camino que las llevó a Estados Unidos y Canadá. A partir de dos cartas leídas y resignificadas por dos hombres, los relatos de ambas mujeres reconstruyen fragmentos de sus vivencias que nos llevan a reflexionar sobre la migración.

Se trata de una obra estrenada en el CISAN, entidad que busca trascender los límites de la academia para vincularla con el arte, la sociedad y la cultura, en un esfuerzo que no sólo es transdisciplinario, sino transversal y horizontal.

Sin duda, esta propuesta artística merece que se replique no sólo en los espacios formales de los escenarios, sino incluso en las calles, los albergues, los campos agrícolas y en todos aquellos lugares donde transitan los migrantes, pero también, quizás, en distintos espacios públicos de las ciudades para acercar estas vivencias a públicos más amplios con el fin último de sensibilizarlos ante el fenómeno migratorio y sus consecuencias en vidas humanas concretas.

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