Ponen a prueba las resiliencias personal y colectiva
Reflexionan sobre la salud mental del profesorado
El bienestar docente se tiene que convertir en un pilar estratégico para el futuro de la educación superior: Melchor Sánchez Mendiola, titular de la CEIDE
Tener un plan de vida y trabajar en función de lo que queremos se vuelve importante especialmente para los profesores que, debido a la carga especial de cuidar y enseñar a todo tipo de estudiantes, pueden enfrentar cansancio o agotamiento, consideró la coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM, María Elena Medina-Mora Icaza.
Al participar en la jornada “Día de la Salud Mental del Profesorado Universitario” (que se conmemoró el 17 de octubre), la investigadora comentó que no sólo en México, sino en el mundo, hay tasas crecientes de trastornos mentales y la demanda de servicios en el campo exceden con mucho los recursos disponibles. Lo anterior hace que las maestras y maestros tengan una sobrecarga especial y ellos mismos requieran cuidados.
Durante la charla “Sugerencias para construir un proyecto de vida en la docencia (o reorientar el que tenemos)” Medina-Mora Icaza destacó que actualmente el orbe tiene una turbulencia que no se había visto antes; hay conflictos en prácticamente todas las áreas.
En la jornada, realizada de manera virtual por la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos (CEIDE) de la UNAM, detalló que un estudio en el que participaron 94 países –incluido México– señaló que la edad pico para presentar un trastorno mental son los 15 años, justo la que regularmente tienen los alumnos al ingresar al bachillerato.
La universitaria agregó que otro resultado del mismo estudio es que el 51 % de las personas tendrán un trastorno mental antes de los 24 años, es decir, hay antecedentes o problemas que ya se distinguen en esa edad. En el caso de los profesores, lo que necesitan es buscar una calidad de vida y salud mental que les permita hacer su trabajo.
Adicionalmente, sostuvo, las mujeres tienen más ansiedad y trastornos del afecto (depresión), mientras que los hombres presentan más problemas por usos de sustancias. Además, cuando se cumplen 75 años, el 46 % de los hombres y el 53 % de las mujeres han presentado alguno de estos problemas.
Los docentes, indicó, pueden estar atentos a signos de depresión en colegas o estudiantes, uno de ellos es el incremento del uso de redes sociales, las cuales ayudan al aislamiento en la comunidad; de tal manera que su labor es ayudarles a trabajar en grupos, invitarlos a que convivan en las áreas verdes y no nada más en sus pantallas.
Medina-Mora Icaza preguntó: “¿Qué es lo que buscamos? Pues bienestar, hay muchos elementos que sabemos que nos ayudarán a conseguirlo, como dormir bien (desde luego en horas y en calidad de sueño) y reconocer nuestras emociones, aceptarlas, saber qué es lo que hay detrás de que tengamos unas u otras”.
Momentos antes, Melchor Sánchez Mendiola, titular de la CEIDE, explicó que el Día de la Salud Mental fue instituido en 1992, a partir de una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y cada año toca un tema específico para profundizar; este año se decidió reflexionar sobre el tema mencionado dentro de las escuelas.
Resaltó que durante los últimos años y días, la Universidad Nacional ha atravesado una serie de transformaciones profundas que implican cambios tecnológicos, pedagógicos y sociales, los cuales han puesto a prueba no sólo las capacidades académicas, sino también las resiliencias personal y colectiva.
El bienestar docente y su salud mental, explicó, se debe convertir en un pilar estratégico para el futuro de la educación superior y de nuestra institución, porque no puede haber innovaciones educativas si no hay bienestar humano, ni aprendizaje significativo sin una comunidad académica emocionalmente sana.
Las universidades, prosiguió, suelen hablar de profesionales competentes y críticos, investigadores comprometidos, pero pocas veces se detienen a mirar hacia adentro, hacia quienes sostienen con su esfuerzo cotidiano este propósito.
Finalmente, Juan Pablo Arroyo Ortiz, director del Programa de Vinculación con los Egresados y Académicos Jubilados, recordó que hay un constante crecimiento global de la población de 65 años y más, por lo que se calcula que para el 2100, el 3.2 % de la población tendrá más de 65 años.
Asimismo, destacó que el reto no únicamente es vivir más años, sino lograr que el tiempo adicional se disfrute con buena salud física y mental. Mientras más personas alcanzan la vejez, el declive en la natalidad amplía los desafíos para los sistemas de pensiones, salud y sostenibilidad económica, finalizó.