Inaugura la Sala de Meteoritas “Gerardo Sánchez Rubio”

Resguarda Geología colección de rocas espaciales del país

Alberga piezas como la meteorita Allende, que cayó en Chihuahua en 1969

Este recinto también está destinado a la investigación, la docencia y la divulgación. Foto: Benjamín Chaires.

Rocas espaciales que eventualmente chocan con la superficie de la Tierra, las meteoritas tienen un gran valor científico, histórico y patrimonial para el país, y la UNAM resguarda un importante acervo de ellas.

Para conservarlas y estudiarlas, el Instituto de Geología (IGI) de esta casa de estudios inauguró la Sala de Meteoritas “Gerardo Sánchez Rubio”, nombrada en honor al vulcanólogo e investigador de esta entidad, cuya labor fue fundamental para el registro y catalogación de rocas extraterrestres en el país.

“Hace 50 años, el 11 de agosto de 1976, cayó en las inmediaciones de Acapulco una meteorita de enorme relevancia científica. Fue recuperada 15 minutos después de su caída y dio nombre a una clase particular, las Acapulcoitas. El registro oficial reconoce a Gerardo Sánchez Rubio, académico del Instituto, como la persona que documentó y comunicó científicamente la caída”, evocó Blanca Lucía Prado Pano, directora del IGI.

Por ello, inaugurar esta Sala, medio siglo después, en ese mismo día, representa más que una coincidencia de calendario. Es una forma de vincular la historia de la meteorítica mexicana con su presente y con el futuro que queremos construir desde nuestra Universidad, señaló al presidir la ceremonia de apertura de ese espacio efectuada en el Auditorio José Guadalupe Aguilera del IGI.

El hallazgo de la meteorita Acapulco –la cual forma parte del acervo universitario– dio nombre a un grupo excepcional de acondritas primitivas, formaciones rocosas que representan el 7 % de las que caen a nuestro planeta, las cuales conservan gran parte de sus propiedades, como lo es su composición química.

Espacio vivo

El recinto ha sido concebido como un espacio vivo. Además de un lugar de resguardo y exhibición, está destinado a la investigación, la docencia y la divulgación. Podrán desarrollarse trabajos de conservación y análisis, apoyarse tesis de licenciatura y posgrado, atenderse consultas de estudiantes especialistas y acercar al público a materiales que le permitan estudiar procesos ocurridos mucho antes de la formación de nuestro planeta, detalló la directora.

Con este espacio estratégico para la verificación, clasificación y documentación de posibles meteoritas recuperadas en el país, se hace un reconocimiento a Gerardo Sánchez Rubio y su trayectoria para la renovación y proyección de la meteorítica mexicana. “Su labor abarcó investigación científica, documentación de ejemplares y formación de estudiantes, colaboración internacional, divulgación del conocimiento y defensa de las meteoritas como patrimonio de nuestra nación”.

Gerardo Sánchez Rubio contribuyó de manera decisiva a consolidar al Instituto de Geología como una de las principales instituciones dedicadas al estudio de estos materiales en México. Entre sus aportaciones destacan sus estudios sobre la meteorita Acapulco, su participación en investigaciones relacionadas con el impacto de Chicxulub, además de sus colaboraciones para la identificación y caracterización de minerales y materiales producidos por grandes impactos.

La Sala de Meteoritas alberga piezas de enorme importancia, como la meteorita Allende, que cayó en Chihuahua en 1969, convirtiéndose en una de las más estudiadas en el mundo, y que fue el primer objeto analizado en el Laboratorio Lunar de la NASA. Con una edad de 4 mil 500 millones de años, su indagación impulsó el nacimiento de la cosmoquímica y reveló los materiales más antiguos del Sistema Solar, entre ellos calcio y aluminio.

Otro ejemplar notable es la meteorita de Casas Grandes, una masa metálica de dos toneladas hallada en 1866 en la zona arqueológica de Paquimé, Chihuahua. Formada en 91 % de hierro puro, contiene también níquel y cobalto. Estaba cuidadosamente envuelta en telas y custodiada junto a momias dentro de un templo, lo que indica que tuvo un profundo significado sagrado para la antigua cultura local.

Eduardo Corona Martínez, presidente del Consejo de Paleontología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), puso énfasis en la relevancia histórica de varios de ejemplares, algunos de ellos colectados y exhibidos desde el siglo XIX, y estudiados por celebres científicos como Andrés del Río.

“Afortunadamente, como ha sucedido con otros países en América Latina, a éstos se les dio un marco legal en el que actualmente son considerados bienes de la nación. Sin embargo, queda una serie de normas y de reglas para trabajar a fin de darle más y mejor certeza legal a los ejemplares y a las colecciones repositorias de los mismos”, acotó.

Finalmente, aseguró que el IGI de la UNAM puede contar con la colaboración del INAH para registrar las meteoritas y formar colecciones en el Sistema Único de Registro, de tal modo que sigan siendo parte de la Universidad Nacional pero que tengan una mayor certeza legal.

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