Conversatorio sobre Cultura de Paz

Resolución de conflictos sin recurrir a la agresión

Néstor Martínez, Leticia Cano y Claudia Campillo. Foto: Barry Domínguez.

La inseguridad y la violencia constituyen, hoy en día, dos de los principales problemas de México y América Latina. Ante ello, la UNAM puso en marcha la estrategia Cultura de Paz: un Semillero Universitario, la cual, con acciones enmarcadas en la justicia, la inclusión, el respeto, la sostenibilidad y la cooperación, hace frente a dicho contexto.

Para dar a conocer más sobre dicha iniciativa, se llevó a cabo un conversatorio en la VII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni).

Leticia Cano, directora del recientemente creado Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ), declaró que éste representa un motivo de celebración, ya que la UNAM ha trabajado de manera constante en temas como educación para la paz, derechos humanos, mediación y perspectiva de género.

Precisó en que una de las prioridades del PUCPAZ será fortalecer la vinculación mundial, particularmente con América Latina: “Estas alianzas serán fundamentales para trascender y alcanzar un nivel internacional en el trabajo por la cultura de paz.

También, informó, “haremos un trabajo interno: el programa nos permite integrar experiencias, esfuerzos y saberes que nos ayuden a transitar hacia una cultura de paz”.

Añadió que este tránsito implica un compromiso desde la educación: “Formarnos para la paz es necesario. Como señalan expertos en la materia, se trata de un proceso que requiere aprendizajes colectivos, reflexivos y con perspectiva ética”.

Y en ese proceso, dijo, es necesario “poner en crisis a las violencias, cuestionarlas”. “Provengan de donde provengan, no pueden normalizarse jamás aquellos espacios donde hay dolor, feminicidios, desapariciones forzadas, secuestros o muertes. Todo ello nos exige reflexionar profundamente qué sociedad queremos construir y qué vínculos necesitamos cultivar”.

Al respecto, consideró que la educación y las alianzas institucionales permitirán realizar diagnósticos más precisos sobre las causas de las violencias.

Para concluir, señaló el papel del arte, las humanidades, el deporte y la recreación como motores de cambio. “Todas las áreas del conocimiento son fundamentales para empujar colectivamente hacia la construcción de una cultura de paz y la erradicación de las violencias sociales”.

En tanto, Claudia Campillo, académica mexicana que labora en la Universidad de Chile, enfatizó la relevancia de que la UNAM impulse un Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias.

“Me parece muy interesante cómo la Universidad acoge este problema y empieza a canalizarlo a través de lo que mejor sabemos hacer: educar críticamente para observar la sociedad e impulsar los cambios que se requieren, aunque éstos siempre sean a mediano y largo plazo”, indicó.

En contraste, explicó, en Chile no existe un programa centralizado acerca de la paz, sino más bien un “ecosistema “de iniciativas que atienden problemáticas específicas.

A su juicio, la propuesta mexicana es más amplia y preventiva. “No se apuesta a la fragmentación, sino a una visión integral y universal.

En la Universidad de Chile, comentó, “estaremos atentos y dispuestos a aprender de esta experiencia. Lo que necesitamos es justamente eso: acciones formativas, de investigación e incidencia real en las comunidades que transformen las vidas y construyan sociedades más amigables, diversas y pluriculturales”.

Diferentes formas de resolver conflictos

Néstor Martínez Cristo, coordinador de Proyectos Especiales de la Rectoría, sostuvo que la cultura de paz no puede construirse de la noche a la mañana. “No es que nos despertemos un día y todos vivamos asumiéndola”. Es una estrategia universitaria que busca sembrar poco a poco formas distintas de resolver conflictos y diferencias sin recurrir a la violencia.

Por ello, subrayó, el rector Leonardo Lomelí ha puesto tanto empeño en desarrollarla, pues el país, la sociedad y las instituciones necesitan comenzar a vivir de manera distinta.

En este sentido, manifestó que el PUCPAZ es el eje transversal del cual se desprenderán múltiples planes y acciones académicas, deportivas y culturales. Entre ellas, se contemplan asignaturas optativas, así como talleres para las alumnas y los alumnos de nuevo ingreso al bachillerato, quienes serán el objetivo primario. “Queremos mostrarles desde ya que hay otras posibilidades de dirimir cualquier problema”, darles herramientas para que, como universitarios, nos ayuden a ir derramando, a ir sembrando estas semillas de la paz”, dijo.

En la Universidad Nacional “estamos en el lugar y momento adecuados, y seguro muy pronto veremos frutos, los empezaremos a cosechar”, finalizó.

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