Homenaje al profesor fundador de la FES Cuautitlán
Rigor académico y disposición al trabajo colegiado, legado de Ignacio Rivera Cruz
En esa entidad cumplió cinco décadas de labor docente; fue jefe del Departamento de Ciencias Administrativas

“A lo largo de cinco décadas de actividad docente dejó un testimonio inequívoco de una vocación ejercida con seriedad, disciplina y profundo sentido institucional. Su presencia en las aulas, así como su participación en la dirección de tesis, da cuenta de una dedicación sostenida a la transmisión y generación de nuevos saberes y al acompañamiento de alumnas y alumnos en las áreas de gestión organizacional, mercadotecnia estratégica, liderazgo y calidad empresarial. Esas semillas, cultivadas con perseverancia y paciencia, constituyen una de las contribuciones más valiosas que un académico puede ofrecer a la sociedad”, afirmó ante su viuda, Bertha Guadalupe Rodríguez Sámano, secretaria general de la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM (AAPAUNAM).
En el auditorio de la Unidad de Seminarios Dr. Jaime Keller Torres del campus 4 de la FES, que lució repleto de autoridades, colegas, estudiantes, familiares, amigos y la comunidad de esa entidad, Lomelí Vanegas destacó que, en su recorrido académico, Rivera Cruz tuvo una manera muy particular de entender y vivir la experiencia universitaria, caracterizada por el rigor académico, la ética y la disposición permanente al trabajo colegiado.
Además de su larga labor docente, asumió diversas responsabilidades, entre ellas la jefatura del Departamento de Ciencias Administrativas.
En nombre de la Universidad Nacional, el Rector expresó su solidaridad y empatía con Rodríguez Sámano y sus hijos María Fernanda, Ignacio y Mónica, reconociendo en la compañera de vida del homenajeado a una universitaria cuyas acciones están ligadas a la defensa y mejora de las condiciones laborales del personal académico.
David Quintanar Guerrero, director de la FES Cuautitlán, resaltó que hay personas que se vuelven parte esencial de nuestra vida e historia cotidiana. “Así fue Ignacio Rivera, el amigo. Recordarlo hoy es evocar su presencia franca, su palabra oportuna y su manera única de hacernos sentir. Porque tenía ese don, el de construir comunidad a partir de lo humano”.
Quintanar Guerrero señaló que el homenajeado no sólo formó estudiantes, formó personas e impulsó generaciones de alumnos independientes, críticos, capaces de tomar decisiones y de construir su propio camino. “Su acompañamiento cercano en tesis, tutorías y proyectos académicos dejó huella en un innumerable número de egresados. Asimismo, tuvo la visión y la capacidad de generar comunidad académica, supo integrar grupos docentes, fortalecer líneas de investigación y propiciar el trabajo colegiado, siempre con el objetivo de elevar la calidad académica y contribuir al desarrollo de la Facultad”.
Una de sus estudiantes, Jenifer Ivonne Pérez Martínez, consideró que el entrañable maestro dejó una huella significativa en la vida académica y personal de muchos de quienes tuvieron el privilegio de ser sus alumnos. “Su legado no se puede resumir únicamente en sus logros académicos ni en su trayectoria profesional. Rivera Cruz fue ante todo un formador de personas, alguien que entendía que la educación no se limitaba sólo a transmitir conocimientos, sino que implicaba despertar inquietudes, provocar reflexiones y acompañar procesos”.
Por su parte, Óscar Vital Cedillo, jefe del Departamento de Ciencias Administrativas de la FES, leyó una semblanza del homenajeado donde apuntó que, durante casi 50 años de servicio académico, Rivera Cruz participó en la formación no sólo de profesionales, sino también de seres humanos con valores, criterio y responsabilidad social. “Su presencia en las aulas, en los pasillos y en la vida cotidiana de la Facultad fue sinónimo de cercanía, orientación y de compromiso con el conocimiento. Quienes tuvimos la fortuna de conocerlo, sabemos que su legado va más allá de sus títulos universitarios y académicos”.