La prevención, uno de los elementos fundamentales
Se realiza Jornada por la Salud de la Mujer Universitaria
Incluye un simposio sobre construcción de redes de atención y protección integral, entre otras actividades

Para establecer un espacio de reflexión académica e institucional orientado a fortalecer el diálogo interdisciplinario sobre la salud integral, el bienestar, los derechos y la calidad de vida de las universitarias, se inauguró la Jornada por la Salud de la Mujer Universitaria, que se inició el 25 de mayo y concluirá mañana 29.
En el auditorio de la Dirección General de Atención a la Salud (DGAS), Fernando Macedo Chagolla, secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria, afirmó que en esta casa de estudios se trabaja para alcanzar la igualdad de derechos de todas y todos, y en particular atender algunos de los rezagos que han existido de manera histórica relacionados con las mujeres.
Además del Simposio Salud Mental y Garantía de los Derechos: “Construcción de redes de atención y protección integral”, detalló que en la Jornada se realizarán diversas actividades en beneficio del sector femenino de la comunidad. “La DGAS trabaja de manera decidida para generar nuevos enfoques de salud; en ese sentido, la prevención es uno de los elementos fundamentales”.
Raúl Arsenio Aguilar Tamayo, titular de la Dirección General de Atención a la Comunidad, recalcó que esta actividad será de especial ayuda para el sector femenino. Aquí se hablará de un tema de gran importancia: el bienestar emocional como un derecho fundamental, así como la relevancia de consolidar redes, compartir saberes y fortalecer la estructura de atención integral de las y los universitarios.
En el mencionado Simposio, Carmen Casas Ratia, directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social, alertó que el determinante social más directo y demoledor de la salud mental de las mujeres en México y América Latina es la violencia de género: física, sexual, psicológica o económica, que tiene consecuencias documentadas como depresión, ansiedad, trastornos de estrés postraumático, de sueño o de la alimentación, o bien, conducta suicida.
Hay que comprender tales determinantes de la salud mental no sólo como una emergencia aislada, sino como aspectos que se deben detectar, prevenir, acompañar y rehabilitar desde una perspectiva integral.
En tanto, Magda Campillo Labrandero, titular de la Facultad de Psicología, recordó que la pandemia posicionó el tema de la salud mental en el ámbito mundial; y localmente, lo que se vivió el año pasado en la Universidad Nacional “nos obligó a hacer una pausa y decir que este es un tema que nos compete a todos y a todas. Hay que impulsar la prevención, la formación y el diseño de programas y políticas institucionales”.
Sugirió la realización de guías específicas para las y los docentes, de modo que, por ejemplo, un profesor de física, en su salón de clases, detecte a un alumno que está en riesgo.
Guadalupe Barrena Nájera, titular de la Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención de la Violencia de Género de la UNAM, destacó que en la institución participan muchas instancias en la creación de espacios de escucha, formales e informales, para que personas con alguna dificultad tengan con quien hablar.
“El desafío más importante que colectivamente enfrentamos en la institución en la atención de estos casos, para prevenir aspectos como la revictimización y proteger los derechos de las personas, es profundizar la coordinación y vinculación de las distintas áreas que prestan servicios”.
Por último, Fabiola María Salas Ambriz, procuradora federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, dijo que referirse a afectaciones emocionales es hablar de vulnerabilidad, y que es necesario reconocer que ellas surgen por factores como las violencias, o condiciones de desigualdad, discriminación o pobreza.
En el tema aún existen retos institucionales: procesos fragmentados y revictimizantes, la repetición constante de testimonios traumáticos, o la falta de coordinación entre los sistemas de protección, justicia, salud y educación.