Animal amenazado, de acuerdo con la norma de nuestro país
Secuencian por primera vez el genoma del pato mexicano
Este trabajo –en el que participan investigadores universitarios del Instituto de Ecología– “proporciona una referencia para futuros estudios sobre evolución, conservación y genética de esta especie”: Patricia Padilla, autora principal del mismo

Éste es el primer ensamblaje de novo de alta calidad del genoma del pato mexicano, “lo que proporciona una referencia genómica para futuros estudios sobre evolución, conservación y genética de esta especie”, mencionó Patricia Padilla, autora principal del estudio científico que ha sido publicado en la revista internacional BMC Genomics (https://link.springer.com/article/10.1186/s12864-026-13219-3), y quien realiza su investigación postdoctoral en el IE.
Uno de los aspectos más relevantes de este trabajo radica en el método empleado para estimar el tamaño del genoma del pato mexicano. Para ello, se desarrollaron dos métodos independientes. El primero consistió en el análisis de fragmentos de secuencias de material genético (llamado análisis de k-mer), lo que permite prescindir de un genoma de referencia. Posteriormente, se elaboró el ensamblaje genómico de las secuencias del material genético. Como lo comentó Padilla: “La concordancia entre ambas estimaciones brinda una validación independiente de la calidad del genoma generado y constituye un resultado metodológicamente muy sólido”.
Aunado a eso, compararon el genoma del pato mexicano con el del doméstico (Anas platyrhynchos), en tanto que ambas especies tienen una morfología y genómica altamente similares, a tal grado que las hembras de la especie doméstica llegan a ser confundidas con hembras y machos de la mexicana. Esta incertidumbre de clasificación biológica tuvo un hito en 2020, cuando la Sociedad Americana de Ornitología reconoció al pato mexicano como una especie distinta.
Del Instituto de Ecología formaron parte del grupo de investigadores Edmundo Gutiérrez Morales, Gastón Contreras Jiménez y Marco Tulio Solano de la Cruz, integrantes del Laboratorio de Microdisección Láser.
También participaron en el estudio: David Colón Quezada, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y Guadalupe Bravo Vinaja, del Colegio de Postgraduados.
Aunque el pato mexicano y el pato doméstico (o mallard) son altamente similares en términos genéticos, “el estudio mostró que las diferencias entre ambos corresponden principalmente a pequeños cambios estructurales concentrados en regiones específicas del genoma, y no a grandes reorganizaciones cromosómicas”, explicó Padilla, quien agregó que este resultado “ayuda a entender cómo especies tan parecidas pueden mantener su identidad evolutiva”, especialmente como parte del fenómeno del flujo genético.
Además de las similitudes morfológicas, las dos especies también comparten una historia de hibridación, lo que podría hacer pensar que sus diferencias se pueden encontrar en los cromosomas no sexuales. Sin embargo, los investigadores identificaron que el mayor número de diferencias entre ambas especies se encuentra en el cromosoma 1 y en el Z –análogo al cromosoma X en mamíferos–, mientras que el resto de sus genomas, así como su proteoma, son altamente similares. Como lo mencionan los autores en el artículo científico, “los cromosomas sexuales son reconocidos como los motores primarios de la especiación en aves”, lo que resulta consistente con su hallazgo.
El pato mexicano forma parte de las seis especies residentes de aves acuáticas en el ámbito mundial, y es considerada semiendémica, en tanto que el 2 % de su población habita en Estados Unidos. Se estima que su población total está constituida por 55 mil individuos en el orbe, por lo que tiene una importante relevancia de conservación.