Colaboración de la DGDC y Radio UNAM
Súbele a la Ciencia conmemora su segundo aniversario
La emisión se transmite en vivo, de manera itinerante, desde distintos planteles de la ENP, el CCH y otras instituciones

Súbele a la Ciencia, programa multiplataforma de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) y Radio UNAM, conmemoró con sus audiencias su segundo aniversario con una emisión en vivo transmitida desde el Teatro Jorge Flores Valdés de Universum, Museo de la Ciencias.
Enfocado en acercar la ciencia y la tecnología a los jóvenes de bachillerato de una manera relajada, dinámica y divertida con la conducción de Manuel Suárez Lastra y Milagros (Mila) Varguez, Súbele a la Ciencia se transmite en vivo (los viernes a las 10 horas) de manera itinerante desde distintos planteles de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y otras instituciones.
En su formato mezcla entrevistas, datos sobre videojuegos, cultura pop, tendencias en redes sociales y la presentación en vivo de bandas de música integradas por los propios estudiantes. En esta ocasión contó con la presencia sonora de Triciclo Circus Band y del escritor Juan Villoro.
¿Más tecnología, más inteligencia?
En su intervención, Juan Villoro indicó: “Esto no es una ofensa para ninguno de ustedes porque se trata de una situación terrible y la causa es obvia: la especie humana se está volviendo más tonta. Estamos delegando funciones cognitivas, memoria, etcétera., en las máquinas, y éstas se están volviendo más inteligentes. Entonces, ahí hay un problema. No es solamente que la inteligencia artificial (IA) aumente, sino que la especie humana se embrutece”.
En el encuentro, un integrante del público le preguntó: “¿Crees que las personas hoy en día crecen siendo menos inteligentes, gracias al celular?”.
A lo que respondió: “El coeficiente intelectual (CI), el coeficiente de Flynn (el Efecto Flynn, un fenómeno que describe el incremento continuo y sostenido de las puntuaciones de CI), que es la mezcla de la estadística, subió 30 puntos a lo largo del siglo XX, lo cual fue notabilísimo porque (acumular) 130 puntos es genialidad, y ahora está bajando a razón de dos puntos por década”.
El recipiendario del Premio Iberoamericano de Periodismo Rey de España, en 2009, apuntó que “la IA es una herramienta formidable que llegó para quedarse, y no hay manera de luchar contra ella”.
“Solamente en el mundo hay 150 programadores significativos de códigos para IA. Todos son hombres. Casi todos son estadunidenses y algunos son chinos. Entonces, el futuro tecnológico de la humanidad está en manos de no más de 150 personas”, subrayó.
Comentó que por cada cien palabras que escribimos en el Chat GPT, se necesita un vaso de agua grande o media botellita de agua para enfriar a dichos servidores. Es decir, el consumo de energía que tiene la IA es altísimo.
Al referirse al tema de impedir el acceso a los teléfonos móviles, manifestó que “este prohibicionismo siempre es negativo. Entonces, suprimir los celulares los convierte en objetos del deseo. Lo que necesitamos es regular, porque hay un efecto de adicción muy grande a la tecnología”.
“La IA realmente es un procesador de datos, entonces es precognitiva, necesita un input de información para poder responder, y una vez que lo hace, si tú le preguntas por qué decidiste que ésta es la solución, no te lo puede decir, te afirma ‘porque era la solución correcta’, nada más”, acotó.
Mila Varguez pidió a Villoro abundar sobre la frase de uno de sus libros que asegura que “ningún filósofo contemporáneo influye más en nuestra vida que un algoritmo”.
Sobre esto, el sociólogo afirmó: “Los algoritmos deciden muchas de las cosas que hacemos, porque nadie nos conoce mejor que nuestro sistema operativo, ni nuestra pareja o nuestra madre; éstos tienen todos los datos de las búsquedas que hacemos, por lo tanto, de acuerdo con ello, ofrecen situaciones que nos interesan. El algoritmo te da lo que tú ya eres, es un espejo levemente distorsionado de ti mismo”.
Mientras que la ciencia y la cultura, sostuvo, son el universo de lo desconocido y la pluralidad de ofertas y estímulos.
Acerca de la relación del futbol y la literatura, mencionó: “Este deporte tiene una estructura narrativa en el partido mismo. Cada partido tiene un planteamiento, un nudo y un desenlace; posee situaciones totalmente imponderables, y eso es lo que pasa con las historias, cuando son buenas tienen muchas circunstancias y, sobre todo, finales inesperados”.