Artista multifacética que descolló en pintura, escultura y grabado
SUS RETRATOS EXPRESAN LA PROFUNDIDAD PSICOLÓGICA DEL MODELO
El Museo de Mujeres Artistas Mexicanas la nombró “la primera gran pintora mexicana del siglo XX”

Reconocida por su destacada labor docente en las Escuelas de Pintura al Aire Libre (EPAL), Rosario Cabrera López fue una artista multifacética que descolló en la pintura, la escultura y el grabado durante las décadas de 1920 y 1930. Alumna sobresaliente de la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA), en donde cursó clases de yesos clásicos, perspectiva, anatomía, francés, historia del arte, modelo vestido, modelo desnudo, colorido, dibujo del natural, grabado y pintura al aire libre1, Cabrera fue reconocida desde un inicio por “la solidez de su obra y la fuerza indiscutible de su personalidad”.2
Dentro de su producción temprana, destaca un conjunto de retratos que realizó de sus compañeros de aula y amigos más cercanos, como fueron los también artistas Gabriel Fernández Ledesma, Fernando Leal, Julio Castellanos y Carmen Mondragón, mejor conocida como Nahui Olín. De esta última pintó dos óleos que presentó en su primera exposición individual en diciembre de 1921; uno de paradero desconocido que sólo conocemos gracias a una publicación de la época y el otro es la obra que aquí se presenta, un retrato de medio cuerpo en el que Cabrera exploró una pincelada libre, gruesa y pastosa en aras de lograr una profundidad psicológica del personaje. Sobre ambas obras, la propia artista explicó en una entrevista: “Aquí tiene usted este retrato, es el de la señora Mondragón de Rodríguez. La reproduzco en esta tela con el mayor parecido que pude encontrar, como probablemente la ven todos. Pero yo la veo de otra manera y aquí, en esta otra tela, la he estilizado a mi modo, pretendiendo dar más bien que la exactitud de la línea, el carácter y el espíritu del modelo”.3

En este sentido, Retrato de Nahui Olín denota las búsquedas y preocupaciones tempranas de Rosario Cabrera por la expresión y la psicología de los sujetos que retrataba, además de sus exploraciones en el uso del color. Aquí resulta interesante cómo los tonos azules dominan la composición y construyen volúmenes: desde el fondo neutro hasta el vestido que porta Nahui e incluso en su mirada, que parece evadir al espectador a partir de un juego de pinceladas en el que también se entrevé el característico color verde de sus ojos. Al mismo tiempo, la fuerza cromática de la obra sentó las bases de una fortuna crítica que también llamó la atención sobre la capacidad de síntesis de la artista, así como la “vigorosa técnica” que la separaba “de la mayoría de los alumnos de Bellas Artes”.4
Aparentemente sencillo, este retrato también es testimonio de la estrecha amistad que unió a las dos artistas desde 1921, año en el que Nahui Olín regresó a Ciudad de México tras una prolongada estancia en Europa, en donde vivió con quien era su esposo hasta ese momento, el pintor Manuel Rodríguez Lozano. Esta cronología explica por qué Cabrera todavía se refirió a su modelo con el nombre de Carmen Mondragón de Lozano, así como su deseo de alejarse de las formas estrictamente naturales y las técnicas simples y sobrias en aras de estilizar el retrato de una mujer que se encontraba en un momento de transformación personal y profesional. Desde esta perspectiva, Cabrera plasmó la efigie de Carmen Mondragón en la época en que inició clases de pintura en la ENBA, decidió divorciarse de Rodríguez Lozano y conoció a Gerardo Murilo, Dr. Atl, quien le dio el seudónimo de Nahui Olín, que en náhuatl significa “perpetuo movimiento” o “el cuarto movimiento del sol”, y con el cual se consolidó como pintora, poeta, caricaturista, ensayista y modelo de los fotógrafos Edward Weston y Antonio Garduño.

Por otra parte, es plausible pensar que Cabrera pintó esta obra como parte de la clase de modelo vestido que cursó en 19215, y que al año siguiente realizara un tercer retrato de Nahui, ahora en grabado, como parte de su aprendizaje en esta técnica bajo la dirección de Emiliano Valadez.6 A diferencia de este óleo, en el que se ve a Nahui con el cabello rubio todavía recogido en un discreto rodete, largos aretes color verde y un semblante melancólico, en el grabado se le advierte en una posición frontal, con su característico cabello corto y una mirada intensa y penetrante, propios de las representaciones que hiciera de ella el Dr. Atl hacia 1922, particularmente para la portada de su primer libro Óptica cerebral: poemas dinámicos.
Tanto Rosario Cabrera como Nahui Olín fueron mujeres que desafiaron las costumbres de su época y asumieron un papel activo en la vida artística e intelectual del México posrevolucionario. Como pintora, Cabrera incursionó en circuitos expositivos internacionales; en 1923 como parte de un grupo de artistas mexicanos que, por intermediación del historiador del arte Walter Pach, exhibieron su obra en el Salón de Artistas Independientes de Nueva York; y en el verano de 1925 con una muestra individual en la Galería Bernheim-Jeune de París, ciudad que visitó como parte de un viaje de estudios por Europa que sufragó la Secretaría de Educación Pública (SEP). Finalmente, Cabrera se convirtió en la primera y única mujer en dirigir dos EPAL: la de Los Reyes en Coyoacán –de 1928 a 1929– y más tarde la de Cholula, en Puebla, como parte de una distinguida carrera docente que continuó hasta la década de 1950.
1 “Certificado, que según las constancias que obran en el Archivo de la Escuela Nacional de Bellas Artes, la señorita Rosario Cabrera cursó en dicha escuela (1916-1923)”, 11 de mayo de 1940. Archivo General de la Nación; Archivo Histórico de la Secretaría de Educación Pública (AGN-AHSEP), Personal Sobresaliente, Expediente personal de Rosario Cabrera López, C 1/2.
2 “Hoy será inaugurada la exposición de pinturas de la Srta. Rosario Cabrera”, Excélsior, segunda sección, 17 de diciembre de 1921: 3.
3 “Hoy será inaugurada la exposición de pinturas de la Srta. Rosario Cabrera”.
4 “La última exposición en la Academia de Bellas Artes”, El Universal Ilustrado V, núm. 242, 22 de diciembre de 1921: 12.
5 De acuerdo con el certificado de estudios de Cabrera, en 1921 cursó las clases de modelo vestido, grabado y dibujo del modelo desnudo. “Certificado, que según las constancias que obran en el Archivo de la Escuela Nacional de Bellas Artes, la señorita Rosario Cabrera cursó en dicha escuela (1916-1923)”, 11 de mayo de 1940. Archivo General de la Nación; Archivo Histórico de la Secretaría de Educación Pública (AGN-AHSEP), Personal Sobresaliente, Expediente personal de Rosario Cabrera López, C 1/2.
6 Tomás Zurián, Rosario Cabrera: la creación entre la impaciencia y el olvido (México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1998), 28.