En el poniente de Ciudad de México

Taller de divulgación sobre fallas, grietas y microsismicidad

Estuvo dirigido a habitantes de la zona de Mixcoac; el objetivo fue que identificaran dichos fenómenos, comprendieran sus posibles repercusiones y adquirieran nociones básicas de prevención y resiliencia

Las explicaciones correspondientes las ofrecieron científicos y se dieron por medio de modelos didácticos. Foto: Instituto de Geofísica.

Como parte de la corresponsabilidad social de la investigación científica, el Instituto de Geofísica de la UNAM llevó a cabo el taller “Conociendo el lugar donde vivimos: fallas y grietas”, un ejercicio de divulgación dirigido a habitantes de la zona de Mixcoac, enfocado en compartir resultados preliminares del proyecto “Estudio geofísico-geológico del poniente de la Ciudad de México: implicaciones en el origen de los microsismos”, financiado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México.

El objetivo del taller fue que las y los asistentes identificaran los fenómenos asociados a la microsismicidad en su entorno, comprendieran sus posibles repercusiones y adquirieran nociones básicas de prevención y resiliencia ante eventos sísmicos. La actividad contó con la participación de 50 personas, quienes además tuvieron la oportunidad de conocer las instalaciones y operación del Servicio Sismológico Nacional (SSN).

La organización del evento estuvo a cargo de Claudia Arango Galván, investigadora del Instituto de Geofísica y responsable del proyecto, en conjunto con el licenciado en Ciencias de la Tierra Marco Albarrán. Durante las dos horas de duración del taller, las y los especialistas explicaron, mediante modelos didácticos, la generación de fallas geológicas y su relación con los hallazgos obtenidos a partir de técnicas geofísicas aplicadas en la zona de estudio.

Resultados

Con base en estudios de resistividad eléctrica realizados durante 2024 y 2025, Arango Galván explicó que en el subsuelo del poniente de la ciudad hay una estructura superficial –una grieta– probablemente asociada al movimiento de la Falla Contreras, la cual se encuentra activa; la liberación de energía de la misma, en combinación con procesos como la subsidencia del subsuelo derivada de la sobreextracción de acuíferos, genera discontinuidades superficiales que pueden afectar obras civiles.

La científica enfatizó que la microsismicidad registrada en la zona no está asociada a las construcciones civiles o gubernamentales, sino a condiciones geológicas preexistentes. Señaló que los sismos registrados ocurren a profundidades alrededor de un kilómetro o un poco más, muy por debajo de las decenas de metros que podrían verse influenciadas por infraestructura superficial. Asimismo, destacó que la sismicidad en la región no es un fenómeno reciente, ya que hay registros históricos del Servicio Sismológico Nacional desde el inicio del monitoreo instrumental en la zona.

Durante el taller, y con apoyo de modelos animados, las y los asistentes identificaron las principales fallas geológicas de la Cuenca del Valle de México y su relación con la geología local. A esta información se suman los datos obtenidos de pozos profundos perforados después del sismo de 1985, algunos con profundidades superiores a los 2 mil metros, los cuales han contribuido a ampliar el conocimiento sobre la cuenca y a definir criterios para el diseño de estructuras, como parte de la evaluación del riesgo sísmico.

Visita al SSN

Como parte de la actividad, las y los vecinos realizaron una visita guiada al Servicio Sismológico Nacional, donde la maestra en ciencias Caridad Cárdenas Monroy explicó la relevancia de esta dependencia, los sistemas con los que opera y los procesos de monitoreo sísmico en el ámbito nacional. Informó que en México se registran diariamente alrededor de 90 sismos de magnitud 4 o menor; aproximadamente tres eventos mensuales con magnitudes entre 5 y 6; y que los sismos de magnitud mayor a 7 ocurren en intervalos de varios años. También subrayó que los reglamentos de construcción vigentes ya consideran escenarios sísmicos como el de 1985, que alcanzó una magnitud de 8.1.

Recomendaciones a la comunidad

Al cierre del taller, las y los especialistas brindaron recomendaciones a la comunidad, entre las que destacan el mantenimiento preventivo de los inmuebles; la observación y monitoreo de grietas, incluyendo la colocación de testigos con fecha para reportar su evolución a las autoridades de protección civil o a la alcaldía correspondiente, en caso de crecimiento significativo. “Un experto determinará los pasos a seguir, incluso si hay la necesidad de reforzar estructuras”, señalaron.

Finalmente, las y los investigadores resaltaron la importancia de mantenerse informados y participar en actividades de divulgación científica como este taller. “Aprender empodera y reduce la vulnerabilidad”, afirmó la doctora Claudia Arango Galván.

También podría gustarte