Existen muchas maneras de llegar a la costa, en el MUAC

Teatro que cuestiona modelos turísticos que despojan a comunidades

La obra combina documental y ficción para reconstruir un proyecto de turismo comunitario truncado en Chalacatepec, Jalisco

Hay obras de teatro que informan y otras que transforman. Existen muchas formas de llegar a la costa, de La Compañía Opcional, aspira a las dos cosas. La pieza, dirigida por Aristeo Mora, con dramaturgia de María Cecilia Guelfi, llega al auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) los días 27, 28 y 29 de marzo (el viernes y sábado a las 19 horas, y el domingo a las 17) con entrada gratuita.

El montaje es una coproducción de Cultura UDG, Teatro UNAM y el Theater Studiobühne Köln, de la Universidad de Colonia, y forma parte del programa Residencia Expuesta, de Teatro UNAM, un proyecto que acerca las artes escénicas al público a través del impulso de la creación y la exhibición del proceso artístico.

La puesta en escena examina los estragos del turismo masivo sobre ecosistemas y comunidades en la costa del Pacífico mexicano. Pero el punto de partida es personal. A principios de los años 2000, Isabel de Anda, arquitecta y madre de Aristeo Mora, comenzó a trabajar junto a la comunidad ejidal de Chalacatepec (Jalisco) en un proyecto de turismo comunitario que nunca llegó a realizarse.

La reforma al artículo 27 constitucional, impulsada por Carlos Salinas de Gortari, había abierto la puerta a la privatización de los ejidos, y con ella llegaron cadenas hoteleras, presión política y violencia. Cuando murió el líder ejidal, el sueño comunitario se extinguió con él. Chalacatepec quedó privatizado.

“Lo que estamos haciendo es rescatar cómo sería esa propuesta de turismo comunitario”, explicó Mora.

Aunque la obra se sitúa en México, su alcance es más amplio: su mirada recorre la historia del territorio desde la Colonia hasta el presente para revelar cómo los mecanismos del despojo se repiten en distintos contextos. Guelfi, la dramaturga, ubicó el problema en su verdadera dimensión: “Con pequeñas diferencias que tendrán que ver con las particularidades de cada territorio, este proceso de privatización mediante diferentes grados de violencia y desplazamientos de poblaciones locales, es algo que ocurre no sólo en todo México, sino en muchos lugares del mundo”.

La escala del fenómeno es contundente: en 2024 se registraron cerca de mil 400 millones de visitas turísticas en el mundo, cifra que habla de una industria cuya expansión pocas veces se examina críticamente. La obra lo hace, y con los materiales de la escena misma.

“Es una máquina con la que intentaremos hacer aparecer este paraíso que mi mamá imaginó en esta comunidad”, dijo Mora al describir el dispositivo escénico.

Foto: cortesía Antonio Cardón.

La metáfora de la máquina define la arquitectura de Existen muchas formas de llegar a la costa: objetos recogidos cerca del mar, un año de grabaciones de audio y video en San Pancho, documentos del frustrado proyecto comunitario, cine creado en tiempo real, humor y noticias conviven en escena para construir, fragmento a fragmento, la cartografía de un territorio en tensión.

La iluminación evoca el paisaje costero; el espacio sonoro, con música original de Kenji Kishi, transforma los sonidos del lugar en una experiencia envolvente; el video es de Roberto Cárdenas.

Sobre la apuesta dramatúrgica, Guelfi explicó que la obra trabaja simultáneamente con herramientas del teatro documental y de la ficción. La parte documental impone una disciplina rigurosa: cada dato, cada afirmación debe ser verificable. La ficción, en cambio, ofrece cierta flexibilidad para que la historia personal se adapte mejor al lenguaje escénico. Esa tensión entre ambos registros es, precisamente, uno de los motores creativos de la pieza. La obra también se interroga sobre algo que nos concierne a todos: la necesidad de viajar.

“Que la simple necesidad de descanso se haya convertido en una industria responde a un proceso histórico que bien pudo haber sido distinto; no se trata de algo natural”, señaló Guelfi. Y añadió una paradoja reveladora: hoy las vacaciones están tan saturadas de actividades y estímulos que el verdadero lujo de nuestra época sería, simplemente, no hacer nada. Pero ni Mora ni Guelfi buscan situar al espectador en el terreno de la culpa individual.

“No se trata de pensar que esto se soluciona si no te vas de vacaciones o si eres más consciente de qué tipo de tour vas a pagar. Requiere de otra imaginación, de otra agencia colectiva”. Por eso la obra es sólo la punta de lanza de Proyecto Paraíso, una plataforma de investigación que durante las funciones convocará a estudiantes, artistas e investigadores a pensar críticamente los modelos actuales de turismo y sostenibilidad.

Fundada en Guadalajara en 2010, La Compañía Opcional concibe el teatro como un espacio de encuentro donde el rigor investigativo y la imaginación escénica se potencian mutuamente. La obra tuvo su estreno internacional en el Festival Teatro a Mil, de Santiago de Chile, luego se presentó en el Teatro Experimental de Jalisco, y tras el MUAC continuará hacia Alemania y España.

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