Templanza y sentido de Estado, legado de Soberón

Fue un científico excepcional y un distinguido universitario

Foto: Benjamín Chaires.
Guillermo Soberón Acevedo creía en la autonomía como un deber y un ejercicio pleno; en la ciencia y la salud como bienes comunes, y en la educación y la Universidad como un crisol de encuentro entre generaciones y motor fundamental para la movilidad social, afirmó el rector Leonardo Lomelí Vanegas.

Al presidir el homenaje por el centenario del natalicio del exrector, aseveró que se trató de un científico excepcional y un distinguido universitario, “cuya obra marcó una de las etapas más fecundas en la historia de esta casa de estudios”.

“Nuestra Universidad reconoce en el doctor Guillermo Soberón Acevedo a un ser humano singular, a un universitario íntegro, a un científico que ensanchó las fronteras y a un servidor público que contribuyó a marcar un punto de inflexión en instituciones fundamentales para la vida nacional. Su legado es dinámico: vive en nuestras aulas y laboratorios; se refleja en los centros de investigación y de salubridad que ayudó a edificar; y permanece como ejemplo de excelencia, templanza, generosidad y sentido de Estado”, expresó Lomelí Vanegas.

Acompañado de los exrectores José Narro Robles y Enrique Graue Wiechers, y de familiares y amigos del homenajeado, el Rector dijo que el acto en memoria de Soberón es también una invitación a renovar el compromiso con la educación, la ciencia, la cultura y la salud públicas.

En el Auditorio Dr. Raoul Fournier Villada de la Facultad de Medicina, Lomelí Vanegas rememoró que en el rectorado de Soberón –de 1973 a 1981– se transformó profundamente la estructura y proyección de la Universidad. Se crearon las Escuelas Nacionales de Estudios Profesionales, que hoy son Facultades de Estudios Superiores, con las que se respondió al incremento de la matrícula estudiantil y a descentralizar la enseñanza superior y acercarla a zonas periféricas marginadas en crecimiento.

Se fortalecieron el Colegio de Ciencias y Humanidades y la Escuela Nacional Preparatoria, se acrecentó la presencia de la UNAM fuera de Ciudad de México, con entidades como la Estación Regional del Noreste en Hermosillo, el Observatorio Astronómico Nacional en San Pedro Mártir; además se adquirieron los buques oceanográficos El Puma y Justo Sierra, y se culminó el Centro Cultural Universitario.

Mario Soberón Chávez, hijo del doctor Guillermo Soberón Acevedo, agradeció el homenaje y expresó que fue la UNAM la institución que más apreció su padre, quien consideró que el mayor privilegio que tuvo fue haberla servido como Rector.

El compromiso social

José Narro Robles recordó el discurso con el que Soberón se despidió de su encargo y en el cual señaló que la UNAM debe ser una institución académica, autónoma, plural, crítica, comprometida con la sociedad que se desarrolla dentro de un régimen de derecho.

“La obra física que edificó, a casi cinco décadas de distancia, se ve y se siente, se goza y se aprovecha. Ningún Rector le dejó a la Universidad, en ocho años, lo que él le aportó”, y añadió que en su rectorado los Pumas consiguieron el primer campeonato.

En un mensaje grabado, Juan Ramón de la Fuente destacó que Soberón enfrentó el reto de la creciente demanda educativa, la descentralización de la vida universitaria y fortaleció la investigación científica y humanística no sólo creando nuevos institutos y centros de investigación, sino también con la creación de entidades fundamentales como el Observatorio Astronómico de San Pedro Mártir o con la adquisición de los buques universitarios, que durante años fueron los únicos que estudiaron y vigilaron la zona marítima del país.

Diego Valadés Ríos, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas, consideró que Soberón Acevedo pudo definir “las precisiones, los contornos de lo que debía ser la autonomía universitaria”, la cual quedó formalizada en la reforma del artículo 3° constitucional. También logró que se incorporara a los trabajadores universitarios –académicos y administrativos– a lo dispuesto al artículo 123 en su apartado “A”.

Previamente, la directora de la Facultad de Medicina, Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, mencionó las aportaciones de Soberón en la salud pública del país, entre ellas, la reforma al artículo 4° constitucional, que establece el derecho de todas y todos los mexicanos a la salud, y que luego se promulgó en la Ley General de Salud, así como sus acciones para reducir la mortalidad infantil, su intervención para que se creara el CONASIDA ante la emergencia del VIH-sida, entre otros.

El coordinador de Reforma Institucional y Prospectiva Universitaria, Hugo Casanova Cardiel, también subrayó su participación en la transformación universitaria nacional de la época, pues expuso que Soberón y su equipo participaron en la creación y desarrollo de la Universidad Autónoma Metropolitana, del Colegio de Bachilleres y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

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