Actividades en el CCUT orientadas a la cultura de paz

Tochpan, juego de mesa que reconstruye el territorio desde la memoria

Foto: Andrés Alafita / cortesía de Sara Scarlett Pérez.

El pasado sábado 20 de junio, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) fue sede de la actividad Tochpan, que incluyó un taller y la conferencia “Rehabitar desde el duelo”. Ahí, la diseñadora Sara Scarlett Pérez habló del proceso creativo detrás de Tochpan, un juego de mesa cooperativo editado por Entabla, y organizó algunas partidas, así como un taller de mediación con dinámicas colaborativas centradas en el territorio.

Pérez es cofundadora de la editorial Entabla, de juegos de mesa, y coordinadora de la Red Lúdica Nacional (RLN), que también ella misma fundó en 2024 y que articula a diseñadores, colectivos y editoriales de juego en distintos estados del país. Su trabajo gira siempre en torno a la misma idea: el juego como herramienta para escuchar, reconocer al otro y construir comunidad.

“Los jugadores no compiten entre sí. Deben colaborar para obtener la mejor puntuación posible”, explicó Pérez sobre Tochpan, pensado para dos personas e inspirado en la lógica del dominó. En cada partida se colocan losetas ilustradas para construir una retícula que representa el territorio (relacionando ganado con ranchos, pueblos con mercados, ríos con lagunas) y al completarse el recorrido se suman puntos según las relaciones logradas. Los personajes, un padre y su hija, navegan juntos por el río Pantepec mientras descubren el paisaje, en una travesía que evoca la Huasteca baja veracruzana.

El camino hacia Tochpan empezó con otro juego: Llaverinto, diseñado por el padre de Sara, un arquitecto que, ya jubilado y durante la pandemia, comenzó a trazar tableros y rutas en Excel inspirándose en el ajedrez y en Serpientes y Escaleras. El prototipo, probado entre colegas y documentado en redes sociales, despertó tanto interés que terminó en una producción de mil copias bajo el sello de Entabla, la editorial que Pérez cofundó en 2023.

“Y ahí nació Tochpan. Fue una forma de atravesar el duelo”, recordó Pérez; el año pasado perdió a tres parientes a causa de la violencia, lo que llevó a sus padres, hermanas, primos y tías a dejar Tuxpan para instalarse en Yucatán.

Si Llaverinto había sido un acompañamiento para su padre en el tránsito hacia el retiro, Tochpan se concibió como un acompañamiento para toda la familia: una manera de transformar el dolor sin hacer de la tragedia un juego, y de seguir habitando Tuxpan desde la memoria, pues el regreso físico no era posible, pero tampoco querían cortar el vínculo con su tierra. Los personajes del juego están inspirados en sus familiares.

La salida de Tuxpan no fue un hecho aislado. En septiembre de 2024, uno de los chicos que participan en la Red Lúdica Nacional, en Culiacán, le contó a Pérez que había entrado en confinamiento por la violencia y no podía seguir con sus actividades.

Casi al mismo tiempo, en Tuxpan ocurrió una balacera, algo que, dijo ella, nunca había pasado en su ciudad. Esa coincidencia la llevó a pensar el juego como un refugio frente a la violencia y, meses después, a inscribirse en el diplomado Arte, Paz y Territorio, impartido en línea por el CCUT.

“Todas las personas de la red tienen alguna relación con el juego. Hay editoriales, colectivos y diseñadores de juegos. Siempre trabajamos desde el juego porque creemos que es una herramienta que favorece la escucha activa, el reconocimiento del otro y la presencia”, explicó Pérez sobre la Red Lúdica Nacional, que fundó en junio de 2024 con cinco integrantes y que hoy reúne a cuarenta personas en distintos estados del país.

La red organiza talleres, conferencias y juegos de rol orientados a la cultura de paz, y recientemente ha comenzado a diseñar dinámicas para personas cuidadoras y público adulto, no sólo para la infancia.

“Muchas veces la región sólo aparece en las noticias cuando ocurre una tragedia, una inundación o algún incidente. Sin embargo, es una zona con una enorme riqueza cultural”, señaló Pérez al hablar de la Huasteca veracruzana, presente en Tochpan a través de elementos de Tuxpan, Álamo, Naranjos, Tantoyuca y otras localidades de la región: no es un mapa literal, sino una evocación de ese territorio, su gastronomía y tradiciones como el xantolo.

“Hacer un juego es muy complicado”, admitió Pérez al pensar en un próximo proyecto propio; por ahora prefiere concentrarse en la Red Lúdica Nacional, que desarrolla manuales para la resolución de conflictos a través del juego, y juegos imprimibles, más sencillos de producir y distribuir.

Mientras tanto, Tochpan avanza: con cinco copias presentadas en la Mega XP (la convención más importante de juegos de mesa de México), Pérez está cerca de alcanzar la meta de financiamiento necesaria para mandar a fabricar la producción completa del juego.

Tochpan se llevó a cabo dentro del programa Laboratorios de Paz, en el Área de Mediación del CCUT.

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