Exposición de Rogelio Cuéllar en Casul
Un buen retrato es un diálogo que puede tomar mucho tiempo…

Desde 1967, Cuéllar ha sido testigo esencial del acontecer mexicano, ya sea en el fotoperiodismo o en la fotografía de autor, donde su mirada sobre el paisaje, el desnudo o el retrato de personas creadoras ha desarrollado un sello personal inconfundible. Escritores, artistas visuales, la crónica visual de quienes han construido gran parte de la cultura del país ha quedado apresada en sus fotografías. Por consiguiente, en un ingente archivo cuyos negativos se estiman en más de 800 mil.
Ahora, a sus 75 años recién cumplidos, Cuéllar y su pareja, la diseñadora y editora María Luisa Passarge, hacen criba del archivo. Lo piensan, lo organizan y lo disponen en nuevos conjuntos de sentido: un libro, una exposición. Ese es el caso de Retratos intervenidos, exposición que se presenta en Casa Universitaria del Libro (Casul) hasta el 30 de septiembre.
Cuando las situaciones lo han permitido, Cuéllar ha desarrollado una relación de complicidad o de amistad con sus retratados, espoleado no sólo por crear una foto, sino por su enorme gusto por las artes visuales y las letras. El proyecto que culmina con esta exposición comenzó en los años 80 y su objetivo ha sido retratar a artistas visuales y luego invitarlos a intervenir los retratos mismos.
Mientras habla con nosotros nos va mostrando algunos de los retratos que extrae de un enorme sobre de papel fotográfico. Aparece uno del artista visual Jazzamoart.
“Me invitó a fotografiar el proceso creativo de una serie de pinturas sobre Pedro Páramo. Fueron semanas, días de mucho trabajo, de darle seguimiento al proceso creativo. Y de ahí seleccionamos algunos que él intervino”, explicó.

Este proceso, que en tiempos recientes repitió con Fernando Leal Audirac, Carmen Parra, Emiliano Gironella, Sandra Pani, Arturo Buitrón, entre otros, y que antes ocurrió con Ricardo Regazzoni, Vicente Rojo, Gilberto Aceves Navarro, José Luis Cuevas, querría repetirlo más adelante y ampliar la serie. Por el momento, Retratos intervenidos comprende sólo 20 obras, bien seleccionadas.
La exhibición estará dedicada al periodista cultural, recientemente fallecido, Huemanzin Rodríguez. De él nos muestra Rogelio un extraño atisbo casual, un disparo de cámara ocurrido mientras Huemanzin entrevistaba a Rogelio, y éste le enseñaba fotografías, justo en el momento en que le dejaba ver el retrato que le había hecho al filósofo Emil Cioran. Ambos rostros aparecen en el cuadro.
Fotógrafo autodidacta, poco interesado en la educación formal, Cuéllar recordó que su educación ocurrió principalmente en las calles de Ciudad de México.
“Fui un espléndido pata de perro, me iba de pinta cotidianamente, desde la primaria. A la estación de ferrocarriles de Buenavista, al aeropuerto, a Chapultepec. Coleccionaba mariposas, rocas. Mi primera colección pictórica fue de 235 de las 240 carátulas de cajas de cerillos de La Central. En una de esas llegué a Bellas Artes, había una exposición, tendría yo nueve o 10 años. Era de Frida Kahlo. Salí impresionado”, narró.
Desde entonces, Cuéllar sigue coleccionando obra artística, mucha a través de intercambio directo con los artistas, pero también momentos compartidos.
“En el taller de Gilberto Aceves Navarro, la fiesta comenzaba a las 12 del día, donde cantaba o bailaba. Con Toledo era el silencio total, o las grandes conversaciones o viajes con Gabriel Macotela, Arturo Buitrón o Gustavo Monroy, que son mis contemporáneos”, relató.
“Para mí el retrato es la complicidad ente el retratado y el fotógrafo, que haya un diálogo, aunque sea de silencios, que haya un compromiso”.
Puso como ejemplo el retrato que le hizo a la artista Sandra Pani. “Lo comencé a construir hace 10 o 12 años, he dado seguimiento a sus exposiciones, a su personalidad, visitando su estudio que era como el Museo del Chopo en el pasado: nidos de golondrinas, esqueletos de aves, ramas. Así que le hice unos retratos en el Parque México, entre la vegetación, y seleccionamos uno en el que la corteza de un árbol queda como parte de la naturaleza de Sandra”, concluyó.
