Pieza sobre estos seres llega a Santa Catarina
Un llamado escénico a replantear nuestra relación con los insectos

¿Te dan miedo, fobia, asco los insectos? ¿Entras en pavor ante los ciempiés, las cucarachas o las abejas? La fobia ante los insectos es una sensación común entre los humanos. Los repelemos, los matamos, los mantenemos a raya en nuestros hábitats, incluso con perjudiciales insecticidas, y destruimos sus hogares con la expansión agrícola y urbana; sus poblaciones están disminuyendo en todo el planeta.
Pero hay muchas maneras de mirar a estas fascinantes máquinas biológicas que son las encargadas, en gran medida, de que el ecosistema que hace posible la vida de muchos organismos, incluida la nuestra, siga en pie. Por lo que resulta urgente reformular nuestro proceder en el mundo.
Es parte de lo que propone La dignidad del insecto: vida y muerte de lo imperceptible, pieza con la que la artista interdisciplinaria y dramaturga Hebzoariba H. Gómez culmina, junto con la compañía Un Grupo de Organismos, una investigación que no se queda dentro de los límites del escenario.
Coproducida por la Coordinación Nacional de Teatro del INBAL y Teatro UNAM, la obra parte del supuesto archivo de una entomóloga mexicana –diarios de campo, fotografías, ilustraciones y casetes– donde documentó su labor y, sabiéndose cercana a la muerte, dejó mensajes para su hija. Un testamento de incertidumbre, luto y cierta decepción por el colapso ambiental que hemos causado. El archivo se ramifica también en un pódcast y en dos “avistamientos” de insectos en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM.
Hebzoariba H. Gómez se relaciona con las artes escénicas, la literatura, el pensamiento interseccional y la educación ambiental a través de su labor artística. Para ella, el arte es una herramienta que puede procurar relaciones más justas entre los seres vivos.
En 2024 fundó el colectivo Un Grupo de Organismos, que comenzó con un performance germinal (La dignidad del insecto, que daría lugar a la obra actual y, ésta, al resto del proyecto). Un Grupo de Organismos se define como una colectividad mutable que puede estar integrada por dos personas, doce o un ecosistema entero.
“Desde el principio imaginé tres formatos o tres dispositivos”, contó Gómez sobre esta arquitectura triple, matizando que la decisión nació de un plan estético, pero, sobre todo, de una urgencia: hallar los caminos posibles para convencer al público de que la extinción de los insectos es un hecho real y en curso. La idea tomó forma a partir del concepto de los casetes de la científica, que la orilló al teatro documental, y éste, al pódcast, que puede escucharse en las plataformas de streaming de Teatro UNAM.
“La escucha es a la que tenemos que dar un papel importante”, sostuvo la directora, sobre todo en el mundo occidental en que damos primacía a la imagen. El pódcast le ha permitido entrelazar la obra con periodistas, poetas, activistas y con otras luchas de la crisis climática: en su capítulo más reciente, la guionista Erika Lozano conversa con la activista Cristina Auerbach, acompañante de familias de mineros atrapados en Pasta de Conchos; un tejido poético entre extractivismo y cuidado de la tierra, aseguró la artista.
“En la obra de teatro no hay insectos. Se habla de los insectos, pero digamos, no ves un insecto”, advirtió Hebzoariba: la ausencia es también estrategia, pues la luz, el vestuario y el sonido buscan despertar sensibilidad hacia esos cuerpos diminutos sin representarlos, mientras ella misma presenta las cintas. Al final de cada función se entrega un cuadernillo que conduce al tercer dispositivo: un avistamiento guiado por biólogas y biólogos profesionales.
Esos avistamientos, organizados por la Cátedra Bergman, Filmoteca UNAM, el colectivo y el Jardín Botánico IBUNAM, recuperan un gesto casi perdido: anotar y fechar en una libreta lo observado, en vez de delegarlo al celular; registrar a mano implica una relación más cercana con lo observado, explicó. “Me interesa llegar a los públicos que no van al teatro”, dijo Gómez.
Sobre el rechazo casi automático que despiertan los insectos (pese a que sólo alrededor del 2 % de sus especies resulta perjudicial para las personas), Hebzoariba apela a una disciplina poco conocida: “Hay una rama de la entomología que es la entomología cultural”, y liga esa fobia a la dificultad de reconocernos en cuerpos morfológicamente lejanos, a la herencia hollywoodense que moldeó monstruos a imagen de artrópodos, y al hecho de que varios insecticidas terminaron usándose como armas químicas.
Rastrea, en cambio, una memoria más antigua: culturas que veneraban escarabajos y mariposas como portadores de mensajes divinos. Esa pequeñez se vuelve, en la obra, metáfora de otra cosa: “Con esas metáforas de los insectos, yo puedo hablar un poco de la esperanza”.
Insistió en que la pieza (cuyo texto fue escrito a tres voces junto con la entomóloga Viridiana Lizardo y la actriz que presta su voz a las cintas, Nara Pech) habla sobre todo a un público adulto. “No pensemos que todo está perdido”, resumió, convencida de que también los adultos conservan la capacidad de asombrarse ante lo diminuto.
La dignidad del insecto: vida y muerte de lo imperceptible se presentará del 7 al 29 de agosto, con funciones los jueves y viernes a las 20 horas, sábados a las 19 y domingos a las 18, en el Teatro Santa Catarina (Jardín Santa Catarina 10, Coyoacán).