Investigadora especialista en Mesoamérica

Una Canger. El conflicto entre las lenguas y la lingüística

Las europeas y otras mejor conocidas marcan el sujeto y objeto, mientras que muchas, más desconocidas y descritas, señalan el núcleo de la oración, típicamente el verbo. Ese es el caso del mam, perteneciente a la familia gramatical maya

Foto: Víctor Hugo Sánchez.

Una Canger (Dinamarca, 1938), lingüista reconocida internacionalmente por su dedicación al estudio, documentación y análisis de las lenguas mesoamericanas, en particular, el náhuatl, e investida hace unos días como doctora honoris causa por la Universidad Nacional Autónoma de México, dictó la conferencia magistral “El conflicto entre las lenguas y la lingüística”.

En el Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) presentó análisis de fenómenos gramaticales de lenguas habladas en México y Guatemala, que se distinguen de los tradicionales. “Mis descripciones alternativas se basan en los fenómenos encontrados en las lenguas, mientras que las convencionales se basan en la terminología lingüística escogida”, puntualizó.

El náhuatl, recordó, se habla en México de Durango a Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala, con gran variación dialectal. En sus descripciones, desde la primera gramática (El arte de la lengua mexicana), de Andrés de Olmos, del año 1547, y en las siguientes, hasta la actualidad, encontramos la presentación de formas pasivas, de falta de referencia a un sujeto.

Asimismo, en náhuatl tenemos un fenómeno que se desconoce en otras lenguas, morfemas que explícitamente indican falta de referencia a algún participante de la sintaxis, señaló la experta.

Ahí se ve falta de objeto (tla-kwa, come), de poseedor (te:-na:n, una madre), de sujeto de verbos transitivos (ti-no:tza-lo, estás llamado) e intransitivos (tla-ne:si, se aclara el día), y de verbos reflexivos (nea- lti-lo, se lava).

Obviamente, explicó, se pueden describir los dos últimos casos de explícita falta de referencia como forma pasiva; pero haciendo una descripción de ciertas formas en náhuatl basada en la terminología tradicional, se pierde una característica específica de esa lengua.

Durante la conferencia, realizada en el Salón Alfredo López Austin del IIA, también planteó un análisis básico de la lengua mam, perteneciente la familia lingüística maya.

En 1986, la lingüista estadunidense Johanna Nichols publicó un artículo donde presentó un rasgo que divide las lenguas humanas en dos tipos: unas marcan sujeto u objeto de la oración, y otras, el núcleo, es decir, el verbo. Esa diferencia “no ha recibido suficiente atención”.

Tal vez, opinó Una Canger, esa falta de atención se deba al hecho de que las lenguas europeas y otras mejor conocidas, marcan el sujeto y objeto, mientras que muchas otras, menos conocidas y descritas, señalan el núcleo de la oración, típicamente el verbo. Ese es el caso del mam.

Al presentar a la galardonada, el director del IIA, César Villalobos Acosta, recalcó que el doctorado honoris causa que entrega esta casa de estudios celebra a quienes realmente tienen una trayectoria sobresaliente. Ese es el caso de Una Canger.

Ha realizado un extenso trabajo de campo y etnográfico. “Para ella, cualquier lenguaje es una institución social y, por consiguiente, para estudiarlo plenamente resulta indispensable considerarlo en su contexto cultural. Hay que estudiarlo ahí donde se usa, y a partir de las vidas de quienes lo usan”.

Su interés por las culturas indígenas de América se cultivó desde muy joven. Estudió lingüística comparada en la Universidad de Copenhague entre 1959 y 1964, siendo la primera mujer estudiante en el Departamento de Lingüística.

Luego continuó sus estudios en la Universidad Jaguelónica en Polonia (1960-1961). Posteriormente, siguió su formación académica en la Universidad de California en Berkeley (1964-1969), donde obtuvo su doctorado con la tesis Analysis in Outline of Mam, a Mayan Language.

En este trabajo de investigación, utilizó la teoría glosemática del célebre lingüista danés Louis Hjelmslev, para hacer un análisis formal del mam, lengua de la familia maya hablada en el sureste de México y en el suroeste de Guatemala, finalizó Villalobos Acosta.

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