En el minuto 83 el tiempo se detuvo...

Una loca noche azul y oro

En la serie de cuartos de final de Pumas contra América se vivó de todo: doce goles, cuatro penales...en el vaivén de la fiesta al drama posible, y de nuevo al festejo en las tribunas

Hubo, en esa extraña noche de domingo, un momento crucial. Ocurrió al minuto 83, cuando se marcó un penal contra Pumas (el cuarto de la serie de liguilla para el América), y los protagonistas, delantero y portero, se preparaban para cumplir sus respectivos papeles en la obra.

Se habían anotado hasta el momento doce goles en los dos encuentros. El fatídico gol trece pondría a una de las escuadras en semifinales, y dejaría a la otra en la orilla.

Se hizo un gran silencio en el Estadio Olímpico. Keylor Navas sacudió los guantes, brincó en su línea… el esférico pegó en el poste derecho y la amenaza fue conjurada.

Iban 3-3 en el partido. Igual habían quedado 3-3 en el juego de ida. Como en aquél, Pumas impuso condiciones en el arranque, y luego el América reaccionó. Ese empate era victoria para los de casa.

La tribuna esta vez jugó su partido, y los apoyos nunca faltaron. Más de cuarenta mil almas no podían estar equivocadas. Una melodía pidió, cuando saltaron los universitarios a la cancha, un ruego simple: “No me detengas ahora”, en voz del grupo británico Queen.

Era una noche para ilusionarse con sueños de color verde césped, corazones azules y piel dorada.

Pumas cumplió en los primeros veinte minutos del partido, en los que anotó tres veces… pero luego las cosas se complicaron un poco. Y de la alegría franca se pasó al desconcierto, y acaso el estupor y casi al horror. Como si un drama shakespeariano estuviera a punto de representarse.

Pero no. Curioso que se hayan anotado tantos goles, y que la serie se definiera por los penales, y por ese último, sobre todo, que pudo cambiar el ritmo de las celebraciones.

En el minuto 83 el destino tomó su camino hacia la fiesta universitaria.

Y en el cierre, los jugadores volteaban a la tribuna en busca de apoyo. Se encendieron cantos y porras. El goya final fue la confirmación de que la historia no acabó aquí, pues Pumas está en semifinales.

A gozar y sufrir de nuevo, lo cual es parte activa de aquella melodía que dice así: “Cómo no te voy a querer”…

Fotos: Club Universidad Nacional.
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