Mujeres economistas analizan los retos del desarrollo mexicano

La Facultad de Economía de la UNAM fue sede de la presentación de La economía en morado: los retos del desarrollo en México, desde miradas de mujeres economistas, obra colectiva que reúne investigaciones de 16 autoras para analizar los desafíos en la materia del país desde una perspectiva de género.

El encuentro se efectuó en el Aula Magna Jesús Silva Herzog y contó con la participación de Claudia Susana Gómez López, rectora general de la Universidad de Guanajuato; Eva Arceo Gómez, directora de la División de Economía del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE); Marcela Amaro Rosales, directora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; Monika Meireles, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas, e Iliana M. Quintanar Zárate, quien participó en representación de Lucero Ibarra Rojas, directora general del CIDE. La moderación estuvo a cargo de María Isabel Osorio Caballero, profesora de la Facultad de Economía y coordinadora de la publicación.

Las participantes coincidieron en que hablar de una “economía en morado” implica más que sumar a las mujeres como una variable adicional: el concepto propone cuestionar, desde una perspectiva feminista, qué estudiamos, qué medimos y qué dejamos fuera al analizar la economía.

Intervenciones

Claudia Susana Gómez López explicó que la economía feminista coloca en el centro la reproducción social, los cuidados, el trabajo doméstico y las redes de colaboración, invisibles en los análisis convencionales, y que las brechas de género no se explican por decisiones individuales, sino por barreras estructurales y violencia.

Eva Arceo Gómez abordó la representación de las mujeres en la propia disciplina económica: su participación disminuye conforme se avanza hacia los niveles más altos de reconocimiento académico, lo que plantea quiénes producen conocimiento e inciden en las decisiones públicas.

Marcela Amaro Rosales manifestó que el desarrollo tiene que comprenderse desde una perspectiva multidimensional, que considere las desigualdades laborales, salariales, digitales, territoriales y tecnológicas, además de las vinculadas con la maternidad y los cuidados. Diagnosticar las brechas no basta: hay que transformar las instituciones e incentivos que las reproducen.

A su vez, Monika Meireles subrayó la necesidad de recuperar las aportaciones de economistas latinoamericanas como María de la Concepción Tavares e Ifigenia Martínez, y de repensar el financiamiento en desarrollo hacia un crecimiento inclusivo y sustentable.

Desde la historia económica, Iliana M. Quintanar Zárate se refirió a la importancia de reconocer a las mujeres como agentes de los procesos económicos y financieros, históricamente invisibilizadas.

La presentación finalizó con una invitación: llevar esta transformación al aula: ampliar las bibliografías, reconocer las aportaciones de economistas mujeres, generar redes y formar profesionales atentos a las desigualdades.

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