Es cine. En los agónicos segundos de aquella final con la que en 2011 Pumas obtuvo su séptima estrella en Ciudad Universitaria, el último en tocar el balón fue Joel Huiqui, entonces zaguero de Morelia, ahora director técnico de Cruz Azul.
La historia no se replica. Parece enlazada en una rivalidad que tuvo su primer gran bucle el 30 de junio de 1979, como epílogo de la temporada 1978-79, donde Pumas no pudo horadar la portería rival, aun con los más históricos romperredes y en esa temporada ambos líderes de goleo con 26 anotaciones cada uno.
“Los cañoneros Cabinho y Hugo Sánchez no pudieron anotar en virtud del estricto marcaje al que fueron sometidos”, se lee en la página 25 de Gaceta UNAM del 5 de julio de ese año.
El órgano informativo de esta Universidad reporta la caída de su escuadra por un par de goles en el otrora Estadio Azteca; empero, destacó, “la tribuna puma apoyó en todo momento a su equipo”.

En una nueva contienda, los equipos capitalinos protagonizarían una segunda final el 9 de agosto de 1981. La rivalidad deportiva se acentuaba ante la personalización del máximo ídolo universitario, que se iría tras los 90 minutos a hacerse leyenda en Madrid, España, no sólo con el título de Cirujano Dentista con su trabajo “Patologías de glándulas de la cavidad oral”, obtenido ese mismo año, sino con el segundo título de Pumas.
“Hugo perfila a López Zarza por la banda derecha quien centra para que Sánchez, de certero cabezazo, abriera el marcador”: así lo relató Gaceta UNAM en su edición del 10 de agosto de 1981, donde desde la portada llamaba a la lectura con: “Pumas campeón de liga. Venció al Cruz Azul 4-1; remontó un marcador adverso de 1-0, resultado del primer partido”. Es cine.