Recomendaciones nutricionales

Una ruta para sobrevivir el Guadalupe-Reyes…

En las reuniones, una buena estrategia es probar los platillos tradicionales, pero en pequeñas porciones. Elegir aquellos que más les gusten, y algo clave es servirse en platos chicos

Como todos los años, diciembre significa para mucha gente vacaciones, aguinaldos pero, sobre todo, fiestas, comidas, excesos, periodos de mayor convivencia familiar. Este hecho implica riesgos alimentarios que, si no se controlan, pueden traer consecuencias agudas como acidez, inflamación o malestares gastrointestinales y otras que se agravan con el tiempo.

Ante este panorama, Mariana Isabel Valdés Moreno, académica y coordinadora de la carrera de Nutriología en la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza de la UNAM, ofreció recomendaciones clave para disfrutar las fiestas de manera saludable.

La maestra en Ciencias Bioquímicas por la Facultad de Química de la UNAM explicó que diciembre suele alterar los hábitos alimenticios más estables del resto del año. “En estas fechas a veces no estamos acostumbrados a estos excesos”.

Esto puede provocar molestias gastrointestinales inmediatas; sin embargo, el problema no empieza ni termina con las posadas y los excesos: “Los patrones de alimentación de los mexicanos actualmente no son adecuados. Consumimos muchos ultraprocesados y bebidas azucaradas a lo largo del año. Si a eso le sumamos los abusos decembrinos, se potencian los riesgos para la salud”, advirtió.

Alimentación equilibrada

Una idea que la nutrióloga recalcó de forma insistente es evitar las llamadas compensaciones. “Es muy importante que tengamos cuidado con el término ‘compensar’. Hay quien dice: ‘Hoy no desayuno porque en la noche tengo cena’ o ‘me salto la comida que sigue’. Eso no ayuda; al contrario, pone al cuerpo en una dinámica de cambios más drásticos”.

En lugar de ayunos, la universitaria recomendó planear comidas ligeras antes o después de un evento: frutas de temporada, verduras frescas, yogur bajo en grasa o ensaladas. “No se sugiere el ayuno, pero sí alimentos más ligeros y colaciones saludables”.

Y durante las reuniones, propuso una estrategia equilibrada: probar los platillos tradicionales, pero en pequeñas porciones. “Elijo aquellos que más me gusten, y algo clave es servirme en platos pequeños. No se trata de privarse, porque eso puede llevar al atracón, sino de moderar las cantidades y disfrutar”.

No se trata de privarse, sino de disminuir las cantidades y deleitarse.

Niñas y niños: el ejemplo inicia en casa

Las celebraciones de diciembre también suelen significar más tiempo en familia, lo que incrementa la exposición de niñas y niños a alimentos altos en azúcar, grasa y sodio. En este punto, la universitaria insistió en que la responsabilidad no recae en ellos, sino en quienes los cuidan.

“Los niños consumen lo que hay en la casa, lo que los papás compran y lo que ven que comen sus familiares”, explicó. Por ello, sugiere involucrarlos en la compra y preparación de la comida, sobre todo cuando se acude a mercados tradicionales: “Son escenarios muy bonitos y llenos de colores, donde pueden conocer otros alimentos fuera de lo empaquetado y lleno de sellos”.

¿Refrescos light o de dieta? Tampoco son opción

Aunque muchas personas consideran que los refrescos “cero” o light pueden ser una alternativa durante las fiestas, la especialista es clara: “No los recomendaría. Los edulcorantes también tienen efectos sobre la salud; sería poner un parchecito en un bache gigante”.

Asimismo, aseguró que la mejor hidratación sigue siendo el agua simple. Y si el clima frío desalienta su consumo, Mariana Valdés propone alternativas sin azúcar: tés, infusiones y tisanas naturales. “El ponche es parte de la tradición y está bien que esté presente, pero tampoco debe tomarse como agua de tiempo”.

Alcohol: alternar y moderar

Sobre el consumo de bebidas alcohólicas sugirió una regla sencilla: alternar. “Si se van a ingerir este tipo de bebidas, que sea con moderación y procurando estar hidratados con agua. No sólo es el alcohol, sino también los mezcladores que suelen tener mucha azúcar”.

Incluso el agua mineral debe consumirse con cautela y no sustituir al agua natural. “El consumo cotidiano y en grandes volúmenes de esta y otras bebidas, aunado a un bajo consumo de agua simple, puede aumentar el riesgo de cálculos renales en personas predispuestas”, alertó la académica.

En lugar de ayunos, es recomendable planear comidas ligeras antes o después de un evento: frutas de temporada, verduras frescas, yogur bajo en grasa o ensaladas”

Mariana Isabel Valdés Moreno | coordinadora de la carrera de Nutriología en la FES Zaragoza

Mayor disciplina, no tanto restricciones

Para quienes ya viven con enfermedades crónicas, los cuidados deben ser aún más puntuales.

“No hay vacaciones del tratamiento farmacológico”, recordó la especialista. Además, insistió en que se deben evitar los ayunos prolongados, moderar el consumo de sal y reducir las bebidas alcohólicas y azucaradas.

Respecto al hígado graso, aclaró una confusión común: “Su daño puede ser irreversible; el hígado es muy noble, pero no siempre se recupera del todo. Lo que sí podemos hacer es ayudarle con una dieta rica en antioxidantes, incluyendo frutas, verduras y alimentos accesibles como la chía o ciertas semillas”.

¿Y después del 6 de enero?

Una vez que pasa la Rosca de Reyes, muchas personas buscan “compensar” los excesos con dietas extremas o rutinas extenuantes de ejercicio. Pero Valdés Moreno subrayó que eso puede ser peligroso.

“Hay que saber cuál es el estado de salud antes de hacer cambios drásticos. Vemos los parques llenísimos en enero, pero no siempre el cuerpo está preparado para ejercicios intensos; eso incluso puede representar un riesgo cardiovascular”.

La recomendación general es iniciar gradualmente, con acompañamiento profesional, y con hábitos realistas y sostenibles.

Para concluir, la especialista compartió lo que considera indispensable comunicar a la población en estas fechas: “Disfrutar sin culpa, pero con moderación. Incluir frutas y verduras en los menús. Evitar refrescos y moderar el alcohol. Estar en movimiento y encontrar maneras de mantenerse activos durante los festejos. Estas fechas son para compartir en familia. No se trata de prohibir, sino de equilibrar, de escuchar al cuerpo y cuidar la salud sin perder nuestras tradiciones”.

Al empezar el año, las personas pueden adoptar una rutina de ejercicio y comer con hábitos realistas y sostenibles.
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