Red internacional que estudia los fenómenos del clima espacial
UNAM, en proyecto e-CALLISTO para vigilar explosiones solares
La Universidad participa desde 2010 en este programa global con la instalación y operación de cinco estaciones en territorio nacional que monitorean posibles afectaciones a la infraestructura tecnológica de la Tierra: Ernesto Aguilar, investigador del Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán

El proyecto e-CALLISTO es una red internacional de espectrómetros de radio solares que monitorea de manera continua las emisiones del Sol. Su objetivo es estudiar fenómenos asociados al clima espacial que pueden afectar la infraestructura tecnológica en la Tierra, como las comunicaciones satelitales, la navegación aérea y las redes eléctricas. Desde hace quince años, la UNAM participa activamente en esta iniciativa, tanto en la instalación como en la operación de estaciones mexicanas dentro de esta red global.
El Instituto de Geofísica (IGEF), Unidad Michoacán, aclaró que no toda tormenta solar incluye una “explosión”, y que en realidad ese término no sería el mejor. Básicamente, precisó, una tormenta solar es una perturbación prolongada en la atmósfera solar y se produce debido a la reconexión magnética; las tormentas solares pueden producir fulguraciones y eyecciones de masa coronal.
Para conocer más sobre la contribución universitaria, se entrevistó a Ernesto Aguilar Rodríguez, investigador del IGEF, y responsable científico de las cinco estaciones que hoy operan en México.
Origen del proyecto
El investigador explicó que e-CALLISTO surgió en 2006, cuando el científico suizo Christian Monstein diseñó un receptor compacto y de bajo costo en el Instituto Tecnológico de Zúrich. El nombre del proyecto proviene del acrónimo en inglés Compact Astronomical Low-cost Lowfrequency Instrument for Spectroscopy and Transportable Observatory, que en español puede traducirse como “Instrumento astronómico compacto, de baja frecuencia y bajo costo para espectroscopía y observatorio transportable”.
La idea era construir un dispositivo sencillo –integrado por una antena, una computadora y software especializado– capaz de captar emisiones solares en radiofrecuencia, lo que facilitaría el estudio del Sol a escala global. Actualmente, la red cuenta con estaciones en todos los continentes, excepto la Antártida, lo que permite un monitoreo las 24 horas del día.
Este esquema hace posible la obtención de datos casi en tiempo real para analizar distintos tipos de estallidos de radio solares, como los de tipo II y III, asociados a fenómenos como las fulguraciones y las eyecciones de masa coronal que pueden impactar de forma directa en la tecnología terrestre.
Pionera en México
La Universidad Nacional fue pionera en México al integrarse a esta red en el año 2010. La primera estación se instaló en el Instituto de Geofísica, en Ciudad Universitaria, bajo el resguardo del investigador Alejandro Lara.
Aunque su ubicación urbana generaba altos niveles de ruido electromagnético, permitió registrar eventos solares intensos. Hoy, esa estación ya no forma parte de la red operativa.
En 2015, la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica instaló la estación Callisto MEXART en las instalaciones del radiotelescopio de centelleo interplanetario, en Coeneo, Michoacán. Aunque operó de manera intermitente hasta 2022, sentó las bases para el desarrollo de una red más amplia y estable.
Las estaciones actuales
Estas experiencias derivaron en la creación de la Red de Espectrómetros Callisto de México (REC-Mx), integrada por cinco estaciones. La primera fue instalada por el Laboratorio Nacional de Clima Espacial –consorcio entre la UNAM y la UANL– en la Sierra de Iturbide, Nuevo León, bajo el nombre MÉXICO-FCFM-UANL.
Posteriormente, se instaló una nueva estación en la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica, denominada MÉXICO-LANCE. En 2024, tras la firma de un convenio entre el Instituto de Geofísica de la UNAM y la Universidad Autónoma de Chiapas, inició la instalación de la estación Callisto MÉXICO- FCFM-UNACH.
Ese mismo año se sumaron dos estaciones más: MÉXICO-UANL-INFIERNILLO, en la Sierra de Galeana, Nuevo León, y MÉXICO-ENSENADA-UNAM, ubicada en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, en Baja California, resultado de una colaboración con la Sede Académica Ensenada del Instituto de Astronomía.
Todas estas estaciones envían cada día sus datos al servidor central de la red en Suiza y a la Universidad de Alcalá de Henares, donde se emplean técnicas de machine learning para identificar y clasificar estallidos solares. La red mexicana ha contribuido de manera relevante a investigaciones internacionales sobre emisiones de radio del Sol.

Avances científicos y logros
Los resultados de esta colaboración han sido significativos. En 2022, el equipo del doctor Víctor de la Luz publicó un estudio que demostró la capacidad instrumental de las estaciones mexicanas para analizar estructuras finas en emisiones de radio solares detectadas por MEXART.
En 2024, investigadores mexicanos publicaron en Astrophysical Journal Letters un trabajo sobre la firma de radio asociada a la interacción entre corrientes y límites de agujeros coronales. Actualmente, una estudiante de doctorado desarrolla una investigación que combina observaciones en radio, luz blanca y ultravioleta para profundizar en el estudio de las explosiones solares.
Retos y áreas de oportunidad
El proyecto enfrenta desafíos importantes, entre ellos las interferencias electromagnéticas generadas por transmisiones civiles, comerciales o militares, que afectan la calidad de las observaciones.
“Estas interferencias nos han obligado a restringir ciertas bandas de frecuencia o a considerar el traslado de equipos a zonas más aisladas”, abundó el investigador.
A ello se suman factores como las condiciones meteorológicas y los ciclos de actividad solar que influyen en la cantidad de eventos observables. A pesar de estas dificultades, las estaciones mexicanas han alcanzado un alto reconocimiento internacional, llegando a ocupar el primer lugar en detección de estallidos solares dentro de la red global.
De cara al futuro, el proyecto considera la instalación de nuevas estaciones en Sonora y Yucatán, así como la actualización de equipos y sistemas de adquisición de datos, gracias a un proyecto aprobado por el entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología –hoy secretaría–, en el que participan la UNAM, la UANL y la Universidad Autónoma de Chiapas.
Una contribución estratégica
La participación de la UNAM en e-CALLISTO refleja el compromiso de la comunidad científica mexicana con la observación solar y el estudio del clima espacial, un campo clave para la protección de la infraestructura tecnológica contemporánea. Con la expansión de su red, la formación de personal especializado y la colaboración internacional, México se consolida como actor relevante en el estudio de las emisiones solares y su impacto en la Tierra.