La Yakacoatl tlalli es endémica del centro-sur de México

UNAM participa en la identificación de serpiente subterránea

La especie fue hallada en la cuenca del río Balsas, en conjunto con investigadores de Puebla y Texas, EUA; el pasar gran parte de su vida bajo tierra semiárida, la hace rara y difícil de detectar

Posee reducción de escamas sobre su cráneo modificado que le permite excavar.
México es reconocido en el mundo como uno de los países megadiversos; es decir, forma parte del reducido grupo de naciones que concentran la mayor cantidad de especies del planeta. Se estima que en su territorio habita entre el 6.5 y 12 % de la biodiversidad mundial.

Esta extraordinaria riqueza biológica es resultado de una compleja historia geológica, su ubicación geográfica y una topografía accidentada, donde montañas, valles, selvas, desiertos y cuencas aisladas funcionan como auténticas “islas” ecológicas. Gracias a estas condiciones, el país alberga un número excepcional de especies endémicas, muchas de las cuales aún permanecen poco estudiadas o incluso sin describir. El reciente hallazgo de la serpiente Yakacoatl tlalli confirma que la biodiversidad mexicana todavía guarda numerosos secretos por revelar.

Para la identificación de esta nueva especie participaron investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre ellos Oscar Flores Villela, Gustavo Campillo García, Ricardo Palacios Aguilar y Antonio Yolocalli Cisneros Bernal, de la Facultad de Ciencias. También colaboraron Carlos Hernández Jiménez y Óscar Olivares Loyola, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Eric N. Smith, de la Universidad de Texas en Arlington, y Cristian Hernández-Morales, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

De evolución singular

Yakacoatl tlalli no sólo representa una especie nueva para la ciencia, sino también un género previamente desconocido, lo que subraya su singularidad evolutiva. Desde el punto de vista morfológico, esta serpiente presenta una serie de adaptaciones que sugieren un estilo de vida principalmente subterráneo.

“Forma parte de la tribu Sonorini, un grupo de serpientes que pasan gran parte de su vida bajo tierra, lo que ha dado lugar a adaptaciones anatómicas muy particulares. En este caso, se observa una reducción de escamas en la cabeza, así como un rearreglo y fusión de los huesos del cráneo, modificaciones que le permiten excavar el suelo de manera más eficiente. Además, presenta una escama en forma de pala que asemeja una nariz, considerada una adaptación clave para desplazarse en ambientes subterráneos”, explicó Cisneros Bernal.

Flores Villela añadió que la tribu Sonorini está conformada por serpientes pequeñas, no venenosas y mayoritariamente enterradoras, cuya distribución se concentra en la mitad norte de México y el sur de Estados Unidos. “En total, el grupo incluye alrededor de 11 géneros, varios de ellos endémicos de México, incluido Yakacoatl tlalli. La mayoría habita tierras bajas, secas o semiáridas, y sólo unas pocas especies logran adaptarse a zonas de alta montaña”, señaló.

Un rasgo que es particularmente llamativo de esta serpiente es que, a diferencia de otras especies con hábitos subterráneos que presentan ojos reducidos, la Yakacoatl tlalli conserva, por lo regular, sus órganos visuales grandes, lo que la distingue dentro de su grupo.

Claves anatómicas de un nuevo género

Otro aspecto fundamental para su identificación taxonómica fue el estudio de los hemipenes, estructuras reproductoras presentes en machos de serpientes y lagartijas. A diferencia de reptiles como cocodrilos y tortugas, las serpientes poseen dos hemipenes, de los cuales sólo uno es funcional durante la cópula.

“En el caso de Yakacoatl tlalli, la forma y disposición de estas estructuras es completamente distinta a la de cualquier otra serpiente conocida, lo que permitió confirmar que se trata de un género nuevo. Históricamente, los hemipenes han sido caracteres clave para diferenciar especies cercanas, y en este caso resultaron decisivos”, explicó Flores Villela.

Lo que falta por descubrir

El estudio de esta serpiente ha representado un reto considerable, y todavía existen importantes lagunas de información. Hasta ahora, sólo se conocen tres ejemplares: dos fueron encontrados muertos y uno más fue observado vivo, fotografiado y liberado. Todos los registros se obtuvieron de manera fortuita, lo que refuerza la idea de que se trata de una especie rara y difícil de detectar.

A pesar de la escasez de registros, se sabe que su distribución está restringida a la cuenca del río Balsas, una región de tierras bajas rodeadas por zonas montañosas. Este ambiente es xerófilo, es decir, relativamente seco, con lluvias escasas, por lo que presenta características similares a las de un semidesierto.

“La cuenca del Balsas es de gran importancia biológica, ya que concentra numerosos endemismos, es decir, especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Hasta ahora, Yakacoatl tlalli se conoce en esa región, aunque no se descarta que futuras exploraciones revelen su presencia en áreas cercanas con condiciones ambientales similares”, comentó Cisneros Bernal.

En cuanto a su alimentación, la información disponible es limitada, pero existen algunos indicios. En uno de los ejemplares analizados se encontró la cola de un alacrán en el estómago, lo que sugiere una dieta basada en artrópodos. Es posible que también consuma insectos del suelo y lombrices, como ocurre con otras serpientes de hábitos semejantes, aunque hasta el momento no hay evidencia que lo confirme, aclaró Flores Villela.

Conservación, incógnita preocupante

Debido a su estilo de vida subterráneo y a la escasez de registros, al día de hoy es imposible evaluar su estado de conservación. Paradójicamente, esta falta de información puede resultar más preocupante que saber si se trata de una especie amenazada.

“Las amenazas potenciales son similares a las que enfrentan muchos reptiles: el cambio de uso de suelo, la agresión directa por parte de personas que matan serpientes por miedo o desinformación, y el cambio climático, que puede alterar los patrones de temperatura y precipitación a los que estas especies están adaptadas. Aunque suele pensarse que los reptiles toleran fácilmente el calor, muchas especies tienen límites térmicos muy estrictos, y las temperaturas excesivas pueden ser perjudiciales”, advirtió Yolocalli.

¿Qué sigue?

Investigadores y colaboradores continúan realizando muestreos en la región con el objetivo de encontrar más ejemplares y obtener información sobre su dieta, reproducción, actividad estacional y uso del hábitat.

Si bien aún no existe un programa de conservación específico para esta serpiente, su descubrimiento ha despertado un notable interés científico y ha fortalecido los esfuerzos de divulgación y educación ambiental en comunidades locales.

Por ejemplo, tanto Ricardo Palacios Aguilar y Antonio Yolocalli Cisneros Bernal además de ser miembros de la UNAM, son parte de Totlok A. C., dedicada a la investigación, docencia y divulgación de la biodiversidad, la cual también investigará más particularidades del reptil.

Encuentro que implica responsabilidad

El hallazgo de Yakacoatl tlalli tiene un profundo significado para el conocimiento y la conservación de la biodiversidad mexicana. Refuerza la idea de que el país sigue siendo una fuente invaluable de descubrimientos biológicos, especialmente en grupos poco visibles como los reptiles de hábitos subterráneos.

Sin embargo, cada nuevo género endémico descrito también implica una responsabilidad colectiva: proteger el patrimonio natural de nuestro país y asegurar que especies como Yakacoatl tlalli continúen existiendo para las generaciones futuras.

El caudal donde se encontró el reptil es uno de los más largos del país. Nace en la Sierra Nevada de Puebla, recorre Tlaxcala, Michoacán y desemboca en el Pacífico, en Guerrero. Fotos serpiente: cortesía de Oscar Olivares Loyola.
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