Encarecimiento de alimentos afecta a productores nacionales
Urge una política de largo aliento para que el campo mexicano sea rentable
Tiene que ser integral y con recursos suficientes a fin de recobrar la soberanía alimentaria: Blanca Aurora Rubio Vega, del Instituto de Investigaciones Sociales

EEl campo mexicano padece falta de apoyo gubernamental efectivo al sector y decrecimiento de los precios de los granos básicos, lo que afecta a los productores, a la vez que favorece a las grandes empresas trasnacionales, advirtió Blanca Rubio, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.
Estados Unidos produce granos a gran escala y otorga elevados subsidios a sus productores. Entonces tiene excedentes productivos que los coloca en nuestro país desde 1994, con el TLCAN, a precios abaratados con los que no podemos competir, explicó.
«Antes aquí se cultivaba todo el arroz que consumíamos, hoy el 89.2% por ciento es importado, mientras que casi 61.5% por ciento del trigo proviene de Estados Unidos. En México se produce el mejor maíz blanco del mundo, pero se sospecha que en nuestras tortillas mezclan maíz amarillo transgénico abaratado, proveniente del vecino país del norte, pues tienen secuencias genéticas”, alertó la doctora en Economía.
Los bajos precios de los bienes afectan a los productores nacionales porque a ellos les aumentan los costos de los fertilizantes y del combustible. Las grandes empresas que les compran sus cosechas aprovechan para reducir sus costos. En cambio producen alimentos procesados que se comercializan a precios altos. Este círculo afecta a los productores nacionales, especialmente al sector campesino, y también a los consumidores, detalló.
Ante este panorama, la especialista consideró que se requiere una política de largo aliento por parte del gobierno, para que el campo mexicano sea rentable. “Ésta debe ser integral y con recursos suficientes para recobrar la soberanía alimentaria” afirmó.
Rubio Vega documentó que en los últimos años se desmantelaron instituciones de apoyo a productores nacionales como la Financiera Rural. “Actualmente se cuenta con el programa Sembrando Vida, que es una buena iniciativa pero insuficiente, pues favorece en 2025 a 426 mil 979 productores que representan sólo el 10.09% del total del país”, señaló.
La economista subrayó que la agricultura es un área estratégica para México, y sigue teniendo una problemática que se complejiza con el paso de los años, pues no se atiende con una política de largo plazo.
A las grandes productoras de alimentos balanceados para animales que compran sorgo importado de Estados Unidos les conviene mucho que ese grano entre a México muy abaratado.
“En cambio, nuestros productores no pueden competir con esos precios porque no tienen los mismos subsidios que benefician a los productores de Estados Unidos. Entonces no hay quien les compre su producto, o lo hacen a un precio inferior a lo que invirtieron y no les conviene. Acaban arruinándose, abandonando la parcela y emigrando”, explicó.
Rubio Vega comentó que la lógica de Estados Unidos de producir caro y vender barato es para beneficiar a las empresas agroalimentarias corporativas y también con fines de dominio geopolítico. “Eso ha arruinado a los productores nacionales porque les dan unos precios que no les permiten ni siquiera reiniciar el proceso productivo. Por eso está devastada nuestra agricultura”.
Ante la nueva negociación del T-MEC, los productores están exigiendo, con justa razón, que los granos se saquen del tratado y que el precio se fije internamente, que sea un precio redituable para que puedan vivir dignamente de la parcela y aumentar la producción.
“Pero el problema es que los productores de maíz amarillo y otros granos de Estados Unidos, son muy poderosos y exigen que esos bienes sigan en el Tratado. A ellos no les importa mucho que estén abaratados porque reciben los subsidios, pero sí necesitan en dónde colocar su producción. Es una negociación difícil”, consideró.
La economista recordó que los campesinos y pequeños productores mexicanos se han organizado desde hace décadas para que los granos básicos estén fuera del TLCAN y luego del T-MEC, pero no han logrado alcanzar sus demandas. Al respecto, en 2003 surgió el movimiento “El campo no aguanta más”, en 2008 la campaña “Sin maíz no hay país” y en 2025 “El frente Nacional por el rescate del campo mexicano”.
Entre las propuestas para resolver esta situación, Rubio Vega destacó que les pongan cuotas de importación a las empresas trasnacionales, que se les obligue a comprar internamente y que se les den precios redituables a los agricultores. “Pero el gobierno de México carece de la correlación de fuerzas suficiente para controlar a las empresas transnacionales y negociar favorablemente con el gobierno de Estados Unidos, por lo que va a ser difícil la revisión del T-MEC”, finalizó.