Para evitar que desarrollen alguna enfermedad mental
Vital, generar ambientes seguros para infantes y adolescentes
Lo que vivan en esta edad se seguirá manifestando más adelante: María Elena Medina-Mora, coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM

Requerimos generar ambientes seguros para niñas, niños y adolescentes, porque lo que vivan en esta edad seguirá manifestándose más adelante. Se ha detectado que en la mitad de las personas que desarrollan enfermedad mental ya había síntomas desde etapas previas, advirtió María Elena Medina-Mora, coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM.
El mundo en que vivimos no es seguro y América Latina tiene los niveles más altos de violencia delictiva de todo el orbe, en gran parte causada por el negocio de las drogas, y afecta sobre todo a los jóvenes, dijo durante su participación en el Seminario Universitario de la Cuestión Social (SUCS).
La organización Reinserta ha informado cómo la delincuencia organizada daña a esas poblaciones, que de los 9 a los 11 años llevan mensajes, informan o roban; a los 12 transportan drogas; y a los 16 portan armas y se encargan de secuestros y asesinatos. “En algunos grupos delictivos, si detectan habilidad, les dan armas más temprano y a los 12 son considerados sicarios”. Por supuesto, su esperanza de vida es muy corta.
En la sesión dedicada al tema de “Salud mental y violencia”, María Elena Medina-Mora añadió que, en general, entre esas poblaciones se reporta soledad, enojo, estrés, ansiedad, depresión, adicciones, dependencia al juego e hiperconectividad. “Tienen poca vida en comunidad”.
Por ello, propuso la exdirectora de la Facultad de Psicología y del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, hay que utilizar la tecnología de manera que no les perjudique.
En América Latina se usa más para juego que para estudio; pero, sobre todo, los chicos pasan más tiempo sin vigilancia ni supervisión, con respecto a otras regiones, como Europa. “La usan en promedio seis horas al día, pero para que un adolescente o un joven tenga ese tiempo disponible, quiere decir que no duerme, que come usando el celular, etcétera. Ése es uno de nuestros retos”.
La exposición a la violencia genera muchas consecuencias: desde bebés que tienen conducta inmadura, problemas de estrés o miedo; infantes con agresividad y mal desempeño escolar; hasta adolescentes que presentan problemas conductuales, escolares, cometen robos, etcétera, indicó en el Auditorio Jesús Silva Herzog del Posgrado de la Facultad de Economía.
Los trastornos más frecuentes a escala mundial son ansiedad, depresión y fobia específica. Las encuestas indican que el 51 % de quienes tienen un problema mental ya lo tuvieron en la adolescencia y en la primera etapa de la edad adulta joven (universitaria), reiteró. Sin embargo, el sector salud no incluye el factor mental como una enfermedad crónica no transmisible, y “tampoco le da recursos”.
La edad más importante para la primera aparición de esos padecimientos es a los 15 años, es decir, entre los alumnos de bachillerato; la mediana de edad de inicio son los 19 años en hombres y los 20 en mujeres. Por esto, recalcó, tiene tanta importancia la prevención, el cuidado, brindar herramientas e identificar y atender problemas, porque esto evita posteriores trastornos.
Medina-Mora reconoció que, en el caso de la UNAM, “lo que nos está pasando es que estamos sobresaturados, porque hay una demanda de tratamiento que nunca habíamos tenido”. La Dirección General de Atención a la Salud (DGAS) atiende los casos urgentes, como el suicidio inminente, y cuenta con una ambulancia que sirve al área de salud mental. Este fenómeno se ha duplicado y ése es un tema muy importante que se está trabajando, no sólo en referencia a las posibilidades de la propia Universidad, sino en la canalización hacia instituciones externas.
En el Comité Técnico para la Atención de la Salud Mental de la Comunidad de la UNAM se trabaja en la prevención y promoción de la salud mental para toda la comunidad en diferentes niveles de riesgo. El primero para usuarios con síntomas leves, con atención grupal y en servicios no especializados con psicólogos y psicopedagogos de las sedes; el segundo está dirigido a personas con síntomas moderados, mediante atención individual y/o especializada, con apoyo de psicólogos de las sedes con formación clínica y psiquiatría; y el tercero para pacientes con problemas graves y/o condiciones de riesgo, con servicios especializados y atención de emergencias, líneas de atención en crisis y la DGAS, concluyó.
Durante la sesión, presentada por Mario Luis Fuentes, secretario técnico del SUCS y presidente del Patronato de la UNAM, acotó que la salud mental es una construcción social y cultural, y no sólo un fenómeno individual, y coincidió en que hay una relación entre la desigualdad y la salud mental, sobre todo cuando se hace referencia a los entornos seguros.
Enrique Provencio Durazo, coordinador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, agradeció la presentación de Medina-Mora y lo revelador de sus planteamientos, lo que le da vida al Seminario y lo mantiene como un referente. “Al enlazar otros fenómenos que vivimos en la sociedad, la construcción de paz, la inteligencia artificial, el mundo digital o la inseguridad, nos da la oportunidad de centrar mejor la agenda del SUCS para el año próximo”.