XVIII Feria del Libro Antropológico. Antropología y deporte, el juego como forma de sentido

Con una mirada hacia el deporte como una práctica cultural que conecta cuerpo, ritual, identidad, competencia, colectividad y memoria, el Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) celebró la XVIII Feria del Libro Antropológico, con el tema Antropología y deporte, el juego como forma de sentido.
Al encabezar la ceremonia inaugural, el director del IIA, César Villalobos Acosta dijo que en esta edición de la Feria el Instituto conmemora 52 años de labor académica, cifra que en la tradición mesoamericana representa el cierre de un ciclo y el inicio de otro, “metáfora que nos sirve como reconocimiento a la adherencia intelectual y como reto hacia el porvenir”.
En al patio el IIA indicó que este encuentro editorial “es precisamente parte del resultado de las tareas que iniciadas en esta gestión y que continuamos; es una celebración y, a la vez, un compromiso. Durante tres días la feria reunirá 44 actividades académicas, culturales, lúdicas y deportivas que invitan al diálogo entre especialistas, estudiantes y un público más amplio”.
Detalló que el programa incluye 19 presentaciones editoriales –entre ellas las novedades del IIA–, conversatorios, mesas redondas,
exposiciones, cine y talleres dirigidos a personas de diversas edades, con los que se busca propiciar espacios de reflexión y diálogo sobre el deporte contemporáneo.
Esta feria constituye un punto de encuentro para pensar el deporte más allá de la competencia, es decir, el deporte como expresión cultural la cual atraviesa nuestras sociedades que nos permite realizar análisis.
Precisó que esta actividad no se celebra por el próximo mundial de fútbol, sin embargo, la coyuntura propicia un diálogo más amplio y profundo donde la antropología ha estado inmersa y hay un debate todavía fructífero que se desarrollará durante estos días.
En coincidencia, la secretaria académica de la Coordinación de Humanidades Fiorella Mancini, la elección del deporte como eje
temático de esta edición de la Feria, no es una concesión a un momento como el que está por celebrarse, sino el reconocimiento de que la práctica deportiva ha sido en todas las épocas y en todas las culturas, uno de los grandes escenarios en el que nuestras sociedades procesan distintas tensiones sociales.
“Basta pensar en el juego de pelota mesoamericano –logo de la feria–donde la cancha era también un espacio ritual cosmológico y político. El deporte, desde la antropológica, revela lo que de otro modo permanece implícito o como mero entretenimiento”, apuntó.
Eso es precisamente lo que la antropología ha hecho durante más de un siglo, tomar aquello que parece evidente, natural o entretenido para someterlo a la pregunta de su significado a través de sus distintas tradiciones, como las que tiene el IIA, la social, la biológica, la lingüística y la arqueológica, e insiste en que las formas de vida humanas no son universales ni estáticas, son históricas, situadas, disputadas.
La UNAM ha sido uno de los espacios donde esa insistencia ha encontrado condiciones para desarrollarse con rigor, libertad y compromiso social, y el IIA es una de sus expresiones más sólidas. “En 20 años y 18 ediciones de la Feria del Libro antropológico, ha demostrado una vocación que va más allá de la difusión cultural, que es la de dialogar con el territorio”.
En su intervención, Ariadna Razo Salinas, directora general de Divulgación de las Humanidades, mencionó que estos espacios
culturales tienen objetivos claros: dar a conocer las novedades editoriales, fortalecer los acervos de las bibliotecas y, sobre todo, dialogar con públicos amplios y diversos sobre el quehacer antropológico, los resultados de investigación y su impacto social.
“La antropología nos humaniza, nos recuerda que ninguna cultura es un monolito y que toda práctica, por cotidiana que parezca, está llena de significado. Eventos como este son fundamentales para la divulgación de las humanidades y las ciencias sociales; no solo se trata de exponer libros, sino de generar encuentros entre la academia y la sociedad”.
Recalcó que un encuentro de este tipo es un espacio de mediación, donde el conocimiento se convierte en conversación, taller, exposición, cine y también en actividades lúdicas y deportivas. En esta edición, la feria propone mirar al deporte desde la antropología, porque no solo se trata de competencia, récord o espectáculo, también es ritual, disciplina, identidad, memoria y comunidad, una práctica cultural que moviliza cuerpos, emociones, sentidos de pertenencia y, con frecuencia, esperanzas colectivas.
Por otra parte, señaló que además de abordar el deporte como objeto de estudio, esta edición lo hace con una perspectiva de género: se han incluido tres actividades que nos recuerdan la lucha de las mujeres en espacios deportivos tradicionalmente masculinizados, porque pensar el deporte desde la antropología nos obliga también a repensar las desigualdades que lo atraviesan.
Por ejemplo, el fútbol soccer, la práctica deportiva más seguida en México, es también un espacio donde las mujeres han sido
históricamente excluidas, desde el acceso limitado a canchas y torneos hasta la falta de inversión en ligas profesionales, y no en pocas ocasiones, agredidas simbólica y físicamente por el solo hecho de jugar.
Frente a ello, esta feria ofrece un contrapunto necesario en los conversatorios Cuerpos vivos, huesos secos: diálogos
interdisciplinarios sobre lesiones y adaptaciones en el fútbol femenino, e Identidades y movimientos: Ser mujer y profesional del deporte hoy, así como con la proyección del documental Nos llaman guerreras. Por último, Alejandro Fernández Varela Jiménez, director general del Deporte Universitario, expuso que en la UNAM a diario se practican 99 disciplinas deportivas, muchas de ellas con una gran tradición en las culturas prehispánicas mesoamericanas, en particular Ulama y PoK Ta Pok en torno a las cuales podemos colaborar con el IIA para hacer investigación.
Consideró que el deporte es un fenómeno complejo que requiere un enfoque multidisciplinario para su plena comprensión, la física, la química, la biología y aún las matemáticas, podrían ocupar un sitio común y casi natural cuando se trata de comprender el rendimiento deportivo y sus implicaciones fisiológicas.
No obstante, cualquier pretensión por comprender el fenómeno deportivo resultaría incompleta si no se buscan explicaciones también
en la política, la sociología, la economía, la historia o las artes y de forma significativa en los ámbitos del conocimiento asociados a la cultura, contexto que hoy nos reúne.
Con seguridad, las reflexiones que se viertan en el transcurso de las presentaciones de libros, conferencias, mesas redondas y otras actividades, habrán de refrescar las perspectivas que tenemos ante el deporte, el juego, la cultura física y habrán de recordarnos que el deporte es un elemento consustancial a la identidad universitaria, finalizó.